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Ferrari saca toda la caballería

Vettel logra la quinta victoria del curso, propulsado por la potencia del motor de la Scuderia. Fernando Alonso abandona tras ser arrollado en la salida

Vettel celebra la victoria en Spa.
Vettel celebra la victoria en Spa. Getty Images

Maurizio Arrivabene, director de Ferrari, pasa por ser un ejecutivo que no se anda con chiquitas. Por ese perfil era conocido cuando se encargaba de manejar el tremendo presupuesto de Phillip Morris, histórico patrocinador de Ferrari en el Mundial de Fórmula 1, y también desde que en 2015 pasó a ser el mandamás de la Scuderia. Su discurso directo y sin circunloquios parece haber dado sus resultados si atendemos al rendimiento de los bólidos rojos en los últimos dos años. Sebastian Vettel fue el primer piloto de Ferrari en el campeonato de hace dos temporadas (2016). Terminó el cuarto en la tabla y con 212 puntos en su casillero, 173 puntos menos que el campeón, Nico Rosberg. El curso pasado hubo una clara progresión en los monoplazas de Maranello y el tetracampeón de Heppenheim finalizó subcampeón, a 46 puntos de Lewis Hamilton, que se encasquetó su cuarta corona.

Este invierno, Arrivabene siguió apretándole las tuercas a su tropa y fruto de ello nació el SF71H, el bólido más potente de la actualidad. Si Vettel no lidera la clasificación general, en la que se encuentra a 17 puntos del líder, Lewis Hamilton, es básicamente por sus propios fallos. El coche que conduce es un avión como quedó claro en Spa, el circuito del calendario en el que los motores juegan un papel más determinante. Vettel y su compañero, Kimi Raikkonen, se alternaron al frente de las hojas de tiempo en las distintas sesiones libres en Bélgica, algo que no había pasado en las 12 pruebas anteriores. Si la pole se la llevó Hamilton fue porque el sábado jugó mejor sus cartas cuando apareció la lluvia, el elemento alborotador por excelencia.

El domingo, sin embargo, con el cielo despejado, el alemán pudo tirar de toda la caballería que esconde el Ferrari en su panza y así, a base de pisar el pedal del gas, adjudicarse su quinta victoria del curso. La segunda plaza fue para Hamilton, mientras que Max Verstappen completó un podio tras sacarse de en medio a los dos Force India, los otros protagonistas del evento. Carlos Sainz terminó el undécimo y Fernando Alonso tuvo que retirarse en la primera curva tras salir catapultado por encima de Charles Leclerc al ser arrollado estrepitosamente por Nico Hulkenberg en un fallo impropio de un corredor con tanta experiencia como el de Renault. La brutalidad de las imágenes teletransportó a los aficionados a 2012, cuando Romain Grosjean se llevó puesto al asturiano y provocó un galimatías que le valió una sanción ejemplar –el francés no pudo disputar la siguiente cita–.

La clave de la salida

La maniobra que le dio el triunfo a Vettel tuvo lugar en el instante en el que se deciden la mayoría de carreras de F1: la salida. Justo después de la melé que se formó en el primer viraje, el tetracampeón salió pegado al Mercedes de Hamilton, a quien se le lanzó al cuello en la inacabable cuesta hacia la parte alta del trazado belga. La estructura italiana introdujo una versión optimizada de su propulsor en Canadá y una segunda este fin de semana.

Por lo demás, los bólidos rojos también han contado con una nueva especificación de combustible para arañarle un pelín más de potencia al motor, una necesidad clave tanto para este gran premio como para el siguiente, que se celebrará el domingo que viene en Monza. Será a partir de entonces que comenzará a decidirse este campeonato, cuando Ferrari y Mercedes traten de potenciar sus bólidos con todas las actualizaciones de que dispongan para afrontar el tramo final de un campeonato que para dicha de los aficionados presenta a dos candidatos que visten colores distintos.

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