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La arriesgada apuesta del Celta

El Celta dijo adiós este verano a cuatro titulares y abrió paso a entrenador y futbolistas novatos en la Liga. El debut contra el Espanyol será la primera evaluación para un equipo gobernado por Iago Aspas

Antonio Mohamed, durante un partido de pretemporada del Celta.
Antonio Mohamed, durante un partido de pretemporada del Celta. Getty Images

El magnífico precedente del inicio de la década pasada, cuando dejó su sello incluso en la Liga de Campeones, le resta fulgor al presente del Celta, magnífico en la medida en que por tercera vez en su historia encadenará una séptima campaña en la máxima categoría del fútbol español. En ese tiempo ha sabido reinventarse sin perder una esencia que poco tiene que ver con aquel equipo que bregaba en embarradas chocolateras en los años sesenta. El Celta es ahora sinónimo de buen pie y de atinada gestión deportiva, un club capaz de emerger desde el concurso de acreedores hacia la deuda cero y vender a sus mejores activos sin sufrir grandes vaivenes futbolísticos. Desde que en 2012 regresó a la máxima categoría el único que se fue para regresar fue el simpar Iago Aspas, pero salieron sin marcha atrás pilares que semejaban imprescindibles. A Augusto le sucedió Krohn-Dehli y a éste Wass, que se marchó este verano al Valencia. También se fueron Jonny, Sergi Gómez o Pablo Hernández, cuatro titulares de una tacada. Antes se marcharon Roberto Lago, Jota Peleteiro, Yoel, Santi Mina, Nolito y Orellana. Lobotka llegó hace un verano por cinco millones de euros y ha multiplicado ese precio por siete en el mercado. Y el charrúa Maxi Gómez, 18 goles después, ya cotiza por diez los cuatro millones que se pagaron por él y que hace un verano parecían un dispendio. Al Celta no le asusta explotar caladeros, comprar y vender. Crecer, en definitiva. Pero ahora afronta su apuesta más arriesgada y quiere amortizarla desde esta tarde en Vigo contra el Espanyol (18.15, BeIN La Liga).

Al técnico Antonio Mohamed le llaman el turco. Es una celebridad en Argentina, su país, pero sobre todo en México, donde ha desarrollado el nudo de de su carrera primero como jugador y después como entrenador. Amigo de Maradona, también de Messi, en quince años como entrenador transitó entre sus dos países, ganó el campeonato con Tijuana y Monterrey y paladeó el amargor de no triunfar en el club de su cuna, el Huracán bonaerense. Hace tiempo que Europa era un objetivo para él. El Celta le ofrece una pista de aterrizaje, pero también unos mandos que no semejan sencillos de pilotar. “Veremos que pasa. No lo sabremos hasta final de temporada”, galleguea Iago Aspas, antes de entrar en algún detalle. “Son muchos cambios, la pretemporada fue rara para el entrenador y los jugadores porque no pudimos trabajar juntos desde el principio. Es díficil comparar”, apunta el delantero internacional, que con una cláusula de rescisión de 40 millones de euros es un caramelo en un mercado disparado. Y no descarta nada. “Nunca se sabe que va a pasar. Mientras no traigan el dinero yo no tengo nada que ver y opinar”, advierte sobre una posible salida.

Aspas lidera al Celta y, si se queda en el club, deberá tomar los galones con más fuerza que nunca. Mohamed, que reconoce que se enteró esta semana de que en la liga española se permiten tan solo 25 fichas de jugadores del primer equipo, ya ha apuntado el once que se estrenará ante el Espanyol y en él se alistarán tres futbolistas sin experiencia en la máxima categoría del fútbol español: el central mexicano Néstor Araujo, el lateral izquierdo paraguayo Júnior Alonso y el joven madrileño Fran Beltrán, una apuesta costosa porque supuso abonarle a tocateja ocho millones de euros al Rayo Vallecano para liquidar la cláusula de rescisión. Tres novatos más aguardarán en el banquillo, el centrocampista turco Okay, el extremo marroquí Boufal y el alemán Eckert, que tiene ficha del filial. Otro debutante, el mediocentro danés Mathias Jensen, presunto sosías de Krohn-Dehli y Wass, deberá esperar turno por una leve lesión.

“Espero un Celta protagonista que busque el partido desde el primer minuto”, previene Mohamed. Lo hará con Beltrán, Lobotka y Brais Méndez en una medular de 21 años de media y tejida con seda en las botas. Con Pione Sisto, Maxi Gómez y Iago Aspas en punta. Se sabe en la lupa el técnico. “Hemos trabajado bien y es el momento de demostrarlo. Voy a estar en la mirada todo el tiempo porque soy nuevo en este fútbol. Lo tengo claro. Pero mientras nos conocemos también tenemos que pensar en ganar. No hay excusas”, advierte. Enfrente estará un rival que alineará en la delantera Borja Iglesias, un futbolista cedido por el Celta la campaña pasada al Zaragoza y traspasado este verano al Espanyol por 10 millones de euros pese a que su único bagaje en la máxima categoría se reduce a once minutos de juego. Este apostador Celta nunca acabó de creer que él podría ser una baza ganadora y ese es el combustible que le impulsará en esta cita sin pronóstico en Balaídos.

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