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Vito Ippolito: “¿Dopaje? Las motos no se pueden comparar con el ciclismo”

Pese a la denuncia pública de Crutchlow sobre la presencia de “agujas” en MotoGP, el presidente de la FIM explica por qué no aumentarán los controles antidoping

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El presidente de la FIM, Vito Ippolito, durante la ceremonia de entrega de premios de MotoGP en noviembre del 2017. Getty Images

Para Vito Ippolito, presidente de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), el dopaje no es un problema primordial. A pesar de la denuncia pública que hizo Cal Crutchlow, piloto de MotoGP, apenas iniciado el curso, en marzo: “Si uno cree que no hay gente aquí, en la competición de motos más importante del planeta, que está intentando tomar atajos es que es estúpido”, dijo. Y añadía: “Las agujas no están permitidas aquí, pero sé que las hay”. “No se conocen casos importantes”, responde Ippolito. Y, argumenta, los hay menos en velocidad que en otras disciplinas como el motocross, cuyo caso más llamativo fue el del campeón estadounidense James Stewart, sancionado a 16 meses por consumo de anfetaminas hace unos años.

Sentados a una mesa en los despachos itinerantes de la FIM hace unas semanas, EL PAÍS charla con el presidente de la federación sobre cómo pueden mejorar los (escasos) controles en el motociclismo, tal y como exigieron a raíz de aquella denuncia los pilotos de MotoGP, y sobre qué le sugieren las declaraciones del corredor británico. “Se dice que cuando el río suena, agua lleva. Pero no tenemos esa percepción. Él dice eso, pero no acusa a nadie en particular. No sentimos que haya una situación extrema, que es como Cal lo plantea. Si nos equivocamos, tomaremos las medidas, pero no lo creo”, declara el dirigente venezolano.

La FIM está afiliada al Comité Olímpico Internacional (COI); "y, por tanto, nos regimos por sus normas, que son iguales para todas las federaciones”, indica Ippolito. Si bien, la crítica de Crutchlow también aludía a los pocos y selectos controles antidopaje que se hacen a los pilotos del Mundial de motociclismo. “Los controles son una mierda”, dijo. Y nadie le ha contradicho hasta ahora. Controles los hay de dos tipos: los análisis de orina y los controles de alcoholemia que se hacen en el circuito; y los llamados controles permanentes, de acuerdo con el conocido como programa ADAMS, por el que el deportista debe informar cada día de dónde está y se expone a un control sorpresa en cualquier momento. En el Mundial solo tres pilotos de MotoGP cada temporada participan en este programa ADAMS. Tres (escogidos al azar) de 24 deportistas en la máxima categoría, la más profesionalizada. Ni uno de las llamadas categorías inferiores, Moto2 y Moto3.

Y va a continuar siendo así a pesar de que los pilotos manifestaron su disponibilidad a entrar en el programa. “Este año está Márquez, y hace dos años estaba Rossi, por señalar que no es que escojamos a los pilotos menos vistosos”, se excusa Ippolito. Y explica por qué seguirán siendo solo tres los pilotos a quienes se les hará un seguimiento. O, mejor dicho, se les podrá hacer, ya que los propios deportistas (consultados en conferencia de prensa el pasado abril) indicaron que el año que estuvieron en el programa apenas les hicieron un control sorpresa en todo el curso. “No es necesario que entren todos en el programa ADAMS. Al menos, de momento. Cal es muy amigo de Cavendish, un gran campeón del ciclismo, y está muy influenciado por él, pero en el ciclismo los problemas son de otra índole. Ahí tienen una preocupación distinta. Leemos cosas increíbles. Hasta a nivel amateur tienen problemas, porque incluso padres o entrenadores llevan a los atletas a situaciones de dopaje, lo que es francamente penoso. No creemos que se pueda comparar”, indica.

Los controles son pocos, pero la FIM no quiere aumentarlos ‘abruptamente’

Además, Ippolito señala otros motivos: “Aquí, si lo hacemos, no podemos hacerlo solo en MotoGP. Debería ser en todas las disciplinas. Y tenemos unos 50 campeonatos, estaríamos hablando de una cantidad enorme de corredores, de una inversión grande. Creemos que no es necesario. Aunque podría cambiar en el futuro en la medida en que se encuentren casos importantes de dopaje. Entonces se podría llegar a pensar en la inclusión de la totalidad de los corredores en el sistema”.

Pero, ¿con los pocos controles que se hacen no es difícil que se adviertan muchos casos? “Correcto, sí”, responde. ¿Lo que más les frena es entonces la capacidad económica? “Lo económico es importante, porque pensar en hacer esto mundialmente, pues cuesta. Pero para la federación cuenta mucho que se mantenga la percepción de que el motociclismo es un deporte limpio, así que si hubiera alguna duda, se pondrían todos los medios para que se resuelva una posible situación negativa.

No creemos que haya una situación extrema, que es como Cal lo plantea

Vito Ippolito, presidente de la FIM

¿Han hablado del asunto con las grandes fábricas del Mundial? En el caso del ciclismo, la UCI recibe financiación de los equipos para poder llevar a cabo sus controles. ¿Podría darse en MotoGP esa colaboración? “Durante este año la FIM seguirá haciendo un trabajo de educación. Y estaremos en contacto con todos los actores, incluidos los equipos y los fabricantes, para que cooperen ellos también. Es verdad que en el ciclismo existe la cooperación de los equipos, los constructores, etc. Intentaremos hacer lo mismo nosotros, para que sean conscientes de que esta aportación es necesaria para poder incrementar los controles”, explica el presidente.

La Federación aspira a ir aumentando los controles, pero no quiere hacerlo “abruptamente”. “Para no dar la impresión de que estos aumentan por ningún motivo concreto”, señala el presidente. No habrá pues un cambio en la hoja de ruta de la FIM este año. Seguirán el plan previsto, que contemplaba desarrollar una “importante acción pedagógica”. Y así se hizo en Qatar, durante el primer gran premio de la temporada, donde se celebró una charla sobre las consecuencias del dopaje para la salud de los corredores. “Deben saber que no se pueden tomar atajos y por qué. Además, debemos advertirles de las consecuencias desde el punto de vista deportivo. Hoy las penas pueden alcanzar los cuatro años de suspensión, con lo que prácticamente se acaba la carrera del piloto”, apunta Ippolito.

El venezolano es consciente de que el nivel de profesionalismo es cada vez más alto y de que la competencia ya no es entre dos o tres corredores. Y, en MotoGP, hablamos de una milésima de segundo. “Quién sabe si para esa milésima de segundo una ayuda externa pudiera ayudar. Pero, francamente, seguimos pensando que no. Sobre todo en velocidad la máquina todavía cuenta mucho”, cierra.

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