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Nadie nos va a parar

Con lo que viene en las categorías inferiores, cada vez se intuye más cercano ese ansiado salto de calidad de la selección absoluta

Llompart celebra su gol ante Alemania.
Llompart celebra su gol ante Alemania. EFE

Es fútbol es femenino y es bueno, muy bueno. El lunes la selección española Sub-19 se volvió a coronar campeona de Europa tras ganar 1-0 a Alemania en Suiza. ¡En su quinta final europea consecutiva! Lo hizo, además, pocas semanas después de que la sub-17 hiciese lo mismo en Lituania: también se proclamaron campeonas de Europa venciendo a Alemania, esa vez por 0-2.

Estos logros encadenados constituyen algo histórico, pero sobre todo son una muestra de que el fútbol femenino español se encuentra en su mejor momento, con un presente exitoso y un futuro ilusionante. Con lo que viene en las categorías inferiores, cada vez se intuye más cercano ese ansiado salto de calidad de la selección absoluta.

El primer título femenino lo ganamos ahora hace 14 años en Finlandia. Fue también un campeonato de Europa Sub-19, en 2004, también derrotando a Alemania en la final, por 2-1. Desde aquel día hasta hoy, muchas cosas han cambiado y evolucionado.

En aquel momento el fútbol femenino era totalmente amateur, desorganizado, olvidado y poco respetado. En aquella final había 2.600 espectadores. En la del lunes, el doble: 5.200. En 2004, se empezaba a jugar a edades tardías, se entrenaba poco, mal y en malas condiciones. Y no se avistaban oportunidades ni opciones de futuro. Pero todo eso ha cambiado: se han abierto puertas y se han roto muchos prejuicios. El contexto actual es muy diferente: ahora ser mujer y ser futbolista empieza a ser algo respetado y algo que gusta.

España es un país futbolero. Nacemos y crecemos viendo fútbol, y aunque durante años se haya frenado la práctica deportiva de las niñas, nuestro momento finalmente ha llegado. El cambio social, la creación de referentes femeninos, el apoyo de las instituciones, la federación y los clubes, la mejora del nivel en los entrenadores, un estilo de juego definido y una metodología de trabajo acorde, han ayudado a que en los últimos años se hayan reducido mucho las diferencias entre el fútbol español femenino y el de otros países.

La rueda ha empezado a girar y ya no se va a parar. El talento innato de las jugadoras españolas es evidente, pero ahora, además, están más preparadas y su comprensión del juego es superior a la del resto de jugadoras de otros países. Las niñas se “educan en fútbol” desde pequeñas, sus entrenamientos son cada vez más exigentes y competitivos y, además, se han acostumbrado a ganar. Ya saben que ganarle a Alemania (y a cualquiera) es posible.

El camino está trazado y el objetivo ha de ser reinar también a nivel mundial. Dentro de unos días empieza el Campeonato del Mundo Sub-20 y España parte como una de las favoritas. Y el verano que viene, en Francia, será el turno de la absoluta, la gran prueba de fuego.

Vero Boquete fue internacional absoluta y miembro del equipo que conquistó el Europeo Sub-19 de 2004.