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Hamilton contemporiza como nadie

El británico logra en Hungría su quinto triunfo del curso y se va de vacaciones con más de una prueba de margen al frente del Mundial

Hamilton GP Hungria
Hamilton, tras imponerse en el GP de Hungría. Getty Images

Siempre que Mercedes debe recurrir a la versión más ofensiva de Lewis Hamilton, quien interpela al actual campeón del mundo de Fórmula 1 es Peter Bonnington, su ingeniero de pista. Llegado ese momento, el técnico le comunica al piloto que llega el ‘Hammer Time’, el momento del martillo. Entonces es cuando el británico saca todo el talento que lleva dentro y que es tremendo para comenzar a rodar tan rápido como le sea posible. Lo que ocurre es que, con el paso de los años, Hamilton también ha aprendido a competir en otros registros. Este domingo, en Budapest, donde se celebró el último gran premio antes del parón veraniego, el corredor de Tewin (Gran Bretaña) interpretó un gran ejercicio de contemporización y controló de cabo a rabo una carrera que se adjudicó con una comodidad prácticamente insultante.

Esta de Hungaroring es la quinta victoria del curso para el tetracampeón, la segunda consecutiva y la 67ª de su hoja de servicios. Con este triunfo, la principal apuesta de Mercedes comenzará sus vacaciones con 24 puntos de ventaja al frente de la tabla. La segunda plaza se la adjudicó Sebastian Vettel, su más inmediato perseguidor y el único en condiciones de discutirle la corona al alemán. Tras el fallo garrafal de hace una semana en Hockenheim, donde se salió de la pista cuando lideraba la prueba, Vettel no tiró la toalla en ningún momento y jugó sus cartas con una maniobra de lo más agresiva a cuatro vueltas para el final: colocado el tercero, el de Heppenheim le tiró el coche a Valtteri Bottas para perder el menor margen de puntos posible respecto del líder. Fernando Alonso cruzó la meta el octavo y Carlos Sainz, que fue de más a menos, lo hizo el noveno, justo por detrás del asturiano, tras perder todas sus opciones al rodar embotellado en el tráfico.

Mercedes llegó a Budapest con la preocupación de saber que Ferrari, por el perfil del trazado y los puntos fuertes de su monoplaza, tenía todos los números para ser los principales favoritos. Sin embargo, apareció la lluvia durante la jornada del sábado y alteró las cosas hasta el extremo de colocar a los dos Mercedes en las dos primeras plazas de la parrilla. En una pista ratonera y estrecha como esta, Hamilton se hizo más ancho que largo y se limitó a no meter la pata. “Sabíamos que los Ferrari iban a ser muy rápido, así que esto es un bonus. Había que gestionar el ritmo de carrera”, resumió el ganador.