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La UCI suspende a Rosón, ciclista del Movistar, por irregularidades en su pasaporte biológico

Los parámetros incriminatorios datan de enero de 2017, de cinco meses antes de su fichaje por el equipo de Eusebio Unzue

Jaime Rosón, ciclista del equipo Movistar.
Jaime Rosón, ciclista del equipo Movistar.

La Unión Ciclista Internacional (UCI) informó el miércoles 27 de junio al equipo Movistar de que había suspendido provisionalmente a su corredor Jaime Rosón por irregularidades en su pasaporte biológico detectadas en enero de 2017. El equipo comunicó hoy jueves que como consecuencia había rescindido provisionalmente el contrato de dos años con el corredor acordado en junio de 2017. Si el tribunal antidopaje de la UCI concluye que sus irregularidades se debieron a dopaje sanguíneo, el corredor zamorano, de 25 años, recibirá una suspensión de cuatro años.

El equipo resalta en su comunicado que durante todo 2018, en los meses en que Rosón ha militado en sus filas, no se ha producido ninguna irregularidad en su pasaporte. En un comunicado diferente, redactado en inglés, el ciclista declara que no se ha dopado y que se defenderá para probar su inocencia.

Rosón corrió dos años en el Caja Rural, donde destacó como magnífico ciclista de pruebas por etapas y entró a formar parte del grupo selecto de grandes promesas del ciclismo español. En 2016 ganó una etapa en la Vuelta a Turquía y en 2017 solo un gran Vincenzo Nibali le privó del triunfo final en la Vuelta a Croacia. Su paso al Movistar, el mejor equipo nacional, parecía obligatorio. Con el equipo de Eusebio Unzue comenzó el año brillantemente, con un octavo puesto en la Tirreno-Adriático. Por eso, resultó llamativo que unas semanas después el equipo le borrara de la alineación del Giro, en el que debía haber sido su líder junto al ecuatoriano Richard Carapaz. “Le reservamos para la Vuelta”, fue la justificación de la dirección del equipo, que lo alineó después en la Vuelta a Aragón (que ganó) y en el Dauphiné Libéré.

Entonces, reconocen ahora fuentes del Movistar, ya tenían las primeras informaciones de que la UCI no estaba del todo contenta con el pasaporte biológico del corredor y que estaba en marcha desde hacía meses un expediente cuya larguísima duración lamenta el equipo. Para la UCI, sin embargo, todos los pasos que se den con el pasaporte biológico tienen que ser tan seguros para evitar un falso positivo, que la duración de meses es necesaria.

El pasaporte biológico es una herramienta que permite proclamar que es altamente probable que un deportista recurre al dopaje sanguíneo aun no encontrando en su sangre u orina ninguna sustancia prohibida. Mide los efectos biológicos del dopaje sangíneo, el más beneficioso para el rendimiento en deportes de resistencia.

Consiste en un perfil individual con los resultados de los análisis sanguíneos de los deportistas. Los valores fundamentales son el hematocrito (el porcentaje de glóbulos rojos en la sangre), los reticulocitos (el número de glóbulos jóvenes, que varía si se recurre a EPO o a transfusiones de sangre) y la hemoglobina (la carga de oxígeno de los glóbulos rojos). Un software que tiene en cuenta los valores individuales de cada deportista determina una línea. Si un parámetro sale de la línea, salta la alarma del software (llamado modelo adaptativo) en Lausana. Un experto independiente estudia entonces el caso y determina si es probable el dopaje. La UCI se lo comunica entonces al corredor, que tiene derecho a una explicación, que normalmente suele ser una gastroenteritis, unas hemorroides o cualquier otra enfermedad. Un nuevo panel de expertos estudia las explicaciones del deportista y si no les convencen, el caso pasa al departamento jurídico, que se lo comunica a la Agencia Mundial Antidopaje y al equipo del corredor. En ese punto del proceso se encuentra ahora el expediente de Rosón. La conclusión, si el caso Froome sirve como ejemplo, puede dilatarse aún meses.

Rosón no formaba parte del equipo previsto por el Movistar para el Tour, que comienza el 7 de julio.

El pasaporte biológico fue la herramienta que sirvió para sancionar por dopaje a Marta Domínguez, que nunca había dado positivo en un control antidopaje.

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