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Las primeras 40 vueltas de Fernando Alonso en Le Mans: Nadal, pelea y baile para liderar a Toyota

"Lo que hay que mantener el coche a salvo", dice el asturiano tras rodar durante dos horas y 45 minutos en la Sarthe

fernando alonso 24 horas de le mans
El Toyota Gazoo Racing de Fernando Alonso, Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima en las 24 Horas de Le Mans. Getty Images

La orden es pública en Toyota Gazoo Racing: cero riesgos, no estropear una carrera eterna, de 24 Horas, en la que tienen una gran oportunidad de llevarse el primer triunfo de su historia. Y eso fue exactamente lo que hizo Fernando Alonso en sus primeras 40 vueltas. O casi. Porque dentro del casco del asturiano se intuye en ocasiones esa mirada que pone colmillos, y cuando el sol empieza a poner algo naranja el cielo muy nublado de Le Mans, pelea contra el argentino Pechito López, del otro TS050 de Toyota, el 7, que le admite la lucha, pero una lucha controlada, que es más un baile, una declaración de intenciones por lo que pueda venir luego. Y se pone líder el asturiano para que Nakajima, su compañero de prototipo, el hombre que les dio la pole, lo tenga un poco más fácil. “Fue genial”, exclamó Alonso tras acabar su relevo. “Hemos rodado con tráfico en test pero esto es la carrera así que te preocupas de cada detalle, quieres llevar el coche a salvo en una pieza y tomas un cuidado extra en el pit lane. No quieres que nada vaya mal”, indicó. “Hasta ahora feliz con el comienzo, los dos coches han ganado distancia con el tercer clasificado”. Esa distancia, a las seis horas, era de una vuelta de ventaja.

Le Mans. 15.00 del 16 de junio. Unos aviones surcan el cielo pintando los colores de la bandera francesa, suena la Marsellesa, y  250.000 personas abarrotan las gradas de la Sarthe mientras son testigos de los ritos que preceden a la salida de una de las citas más importantes del motor. Bandera en mano, Rafa Nadal ofrece una pista de la conexión española: él dará la salida a las 24 Horas de Le Mans y por este año, y el que viene, las de Fernando Alonso, su gran atracción. Antes, el flamante ganador de Roland Garros ha disfrutado de un par de vueltas al espectacular circuito en un prototipo biplaza, coincidiendo con el actor Michael Fassbender. Después, hace gestos al personal de protocolo pidiendo poder ver una vuelta más desde su privilegiada posición.

El coche de Fernando Alonso (TS050 número 8) sale desde la primera posición de la parrilla con Sébastien Buemi al volante. El suizo pierde la posición en la primera vuelta en favor de Conway, del coche rival. Los dos Toyotas son los más rápidos, y por tantos los favoritos. También los más complejos, por lo que tienen más cosas que puedan fallar en 24 Horas. Buemi ha tenido el primer contratiempo al chocar con un Rebellion (uno de los LMP1 que buscan el error japonés para dar el campanazo). Cambia el alerón trasero en la primera parada y recupera la posición El suizo marca la vuelta más rápida con un crono vigente en el primer cuarto de carrera (3m 17, 66). Intercambio de posiciones entre el suizo y Conway. En la vuelta 42 se acaba el relevo. Entra Fernando Alonso en el 8 y el argentino Pechito López en el 7. "Por si acaso el equipo cambió y puso otro alerón trasero y echamos un vistazo a esa pieza y todo parecía estar bien, así que volvimos a poner el original”, explicó luego el español sobre este capítulo de la carrera.

Le Mans. 17.30. El bicampeón del mundo de Fórmula 1 entra por primera vez en escena y lo hace por detrás de su compañero de taller. La parada ha sido peor. Empieza el baile. En la vuelta 55 el asturiano pasa con cierta facilidad al argentino y por primera vez Alonso lidera Le Mans, algo que también ha conseguido en las 500 Millas Indianápolis y en Daytona.  Por su puesto, también ha liderado Mónaco, carrera que ha ganado en dos ocasiones. Con la triple corona de liderar carreras, y favorecido por un triple coche de seguridad, cada uno en una parte del circuito, como manda el protocolo, un pinchazo de Pechito, abre brecha hasta más de un minuto. Poco después, es el coche del asturiano el que pincha, por lo que se cambian las tornas. A rebufo y tras un nuevo coche de seguridad que reagrupa a toda la parrilla, Fernando afila los colimillos y cuando ve luz verde comienza el acoso a su compañero de equipo, por pista, arcén y aire, y acaba adelantándolo, justo antes de pasar el testigo a Nakajima. "Estuvo bajo control", aseguró luego en sala de prensa, antes de tomarse un merecido descanso.

 

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