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Sandro Rosell, poco consuelo y ninguna salida

El ex presidente del FC Barcelona, cuya libertad ha pedido hasta su enemigo Laporta, cumple un año en prisión preventiva por riesgo de fuga

Rosell, a la salida de la Audiencia Nacional en 2014. Ampliar foto
Rosell, a la salida de la Audiencia Nacional en 2014.

El tiempo pasa lentamente para Sandro Rosell. Tras cumplir un año en la cárcel de Soto del Real, la Audiencia Nacional continúa denegando su libertad provisional. Al ex presidente del Barça, detenido el pasado 24 de mayo con su amigo, el abogado andorrano Joan Besolís, se le acusa de liderar una red que blanqueó 15 millones de euros procedentes de comisiones ilegales de los derechos de televisión de 24 partidos amistosos de Brasil. A Rosell ya le han denegado más de diez solicitudes de libertad, así como el pago de una fianza de 400.000 euros o el traslado a una prisión en Cataluña.

El Ministerio Público y la juez instructora del caso, Carmen Lamela, deniegan la petición de Rosell por la posibilidad de fuga: “Sus actividades en Asia, África, China, Senegal y Qatar; la disposición de cuentas en el extranjero; la utilización de sociedades en paraísos fiscales son circunstancias que acreditan un riesgo”. Además, disponen de una conversación entre Rosell y Ricardo Teixeira, ex presidente de la Confederación Brasilera de Fútbol (CFB), en la que el dirigente brasileño expresa su deseo de viajar a otro país en el que no exista orden de extradición. “Tú le dices que Ricardo quiere ir allí, pero que necesita una garantía suya, tú le invitas para que él entre y salga de allí”, le dice el ex dirigente brasileño a Rosell.

Pau Molins, abogado del expresidente del Barça, ha reiterado de forma pública su contrariedad por impedir la libertad de su cliente: “Que le hayan embargado todas las cuentas es un motivo más para pensar que no huirá”, ha afirmado, al tiempo que, respecto al contacto telefónico con Teixeira, ha dicho: “Es una conversación que tiene Rosell con su amigo, quien le pregunta por un viaje. Teixeira sí tiene una orden de extradición de Estados Unidos que Brasil no concede; él quería hacer un viaje a Tailandia pasando por Qatar y le pregunta a Rosell”.

A las argumentaciones de Molins se unen las declaraciones de Marta Pineda, la esposa de Rosell, quien al referirse a las supuestas cuentas bancarias y dinero en el exterior, insiste en que la familia tiene “todos los recursos bloqueados”. Y añade: “Sandro nunca pensó en irse del país y dejar a las niñas, mis hijas, y menos, a sus padres”. El expresidente azulgrana, que trabajó en el departamento de marketing de Nike, cuenta también con el apoyo de la CBF. “El contrato que esta confederación celebró con la ISE, con la intermediación de don Sandro Rosell, supuso unas condiciones más favorables a los intereses de la CBF y no consta que la referida intermediación produjera ningún perjuicio a la CBF (…) El importe pagado por los amistosos de la selección aumentó sensiblemente”, confirmó en un comunicado oficial el secretario general de la Confederación, Walter Feldman, el 19 de abril.

El FC Barcelona ha expresado también su sorpresa por la situación de Rosell. “Su situación me parece injusta y desproporcionada. Lleva casi un año en prisión preventiva sin que se haya celebrado un juicio”, afirmó el presidente Josep Maria Bartomeu. El ex presidente Joan Laporta secundó sus palabras: “Lo de Rosell me parece desproporcionado. Pienso en su familia, en sus hijos, en su mujer y en él, y es muy triste. Tanto tiempo en prisión es bastante injusto”. Las palabras de Laporta son especialmente significativas porque Rosell le denunció por la forma en que cerró las cuentas del club azulgrana antes del traspaso de poderes en 2010.

En contrapartida, uno de los principales detractores de Rosell es Romario, ex futbolista y hoy diputado en Brasil. Llamado por Lamela, el brasilero testificó en contra del expresidente del Barça y de Teixeira, asegurando que ambos recibieron dinero perteneciente a la Confederación Brasileña de los partidos amistosos. En una entrevista concedida a este diario, Romario acusó a Rosell y Teixeira de “corruptos” y abogó para que fueran encarcelados, extremo que provocó una investigación en el Parlamento de Brasil en la que se concluyó que no había corrupción en la Confederación Brasileña de Fútbol.

La última denuncia sobre Rosell procede de un informe de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal); en ella se le acusa de blanqueo de capital después de una presunta comisión ilegal por un contrato entre Nike y la CBF en 2008 por valor de 22 millones de euros. Los abogados de Rosell respondieron que las comisiones eran legales y que su cliente ya había declarado por ellas. La Audiencia Nacional, mientras, insiste en que cualquier salida provisional de Rosell de la cárcel “frustraría una investigación prácticamente terminada”. La prisión preventiva tiene un máximo de duración de dos años y Rosell ya lleva uno.

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