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Dominic Thiem, el heredero de Muster

El austriaco, el único jugador que ha conseguido batir a Nadal en tierra durante los dos últimos años, neutraliza al italiano Cecchinato (7-5, 7-6 y 6-1, en 2h 17m) y peleará por primera vez por un grande

Thiem devuelve la pelota durante el partido contra Cecchinato.
Thiem devuelve la pelota durante el partido contra Cecchinato. AFP

Dominic Thiem, el discreto austriaco que sin hacer ruido va progresando y haciéndose más y más jugador, dio otro salto este viernes al alcanzar su primera final de un grande. Enfrente tenía al impetuoso Marco Cecchinato, de repente en el mapa porque hace tres días despachó a Novak Djokovic y se plantó en la penúltima ronda, ya detenido: 7-5, 7-6 y 6-1, en 2h 17m, y fin al hermoso trayecto que emprendió el italiano hace dos semanas. Después de dar el gran golpe ante Nole, discutió la victoria a Thiem durante dos sets, pero le faltó el último golpe de riñón y será el austriaco el que pelee por el trofeo que se entregará el domingo en la Phillippe Chatrier.

En realidad, no es ninguna sorpresa, porque Thiem (24 años) ha ido consolidándose en los dos últimos años como la alternativa más sólida a Rafael Nadal sobre tierra batida. Después de dos cursos consecutivos a las puertas de la final de Roland Garros, el austriaco se convirtió en el segundo tenista de su país que desembarca en la final de un grande; antes lo hizo el feroz Thomas Muster, conocido como El Animal y campeón en París hace 13 años, en 1995. “Thomas es un ídolo para cualquier tenista austriaco, porque es el deportista más grande de nuestro país. Yo quizá era un poco joven cuando él ganó aquí [tenía un año], pero conozco su historia y por eso es un ídolo para mí”, afirmó.

Ahora es el turno de Thiem, de violentísima derecha, el único jugador que ha sido capaz de batir a Nadal sobre arena durante los dos últimos años: primero en Roma (cuartos de 2017) y luego en Madrid (cuartos, hace un mes). Él es, pues, el que mejor domina el registro de la arcilla después del español, que en la última edición le minimizó en las semifinales de París. Entonces, 6-3, 6-4 y 6-0. “Rafa siempre será el favorito aquí, pero sé cómo debo jugar contra él. Tengo un plan. Tengo un plan e intentaré que funcione también aquí, no solo en Roma y Madrid. Será duro, porque aquí las condiciones son distintas y es a cinco sets, luego será una historia diferente, pero creo que el haber jugado contra él aquí un par de veces puede ser bueno para mí”, explicó.

No ha dejado de crecer Thiem, al que se le resisten el resto de superficies pero no la tierra, donde ha obtenido ocho de sus 10 títulos. Ahora número ocho del listado (ascenderá uno el próximo lunes), esta temporada ha triunfado en Buenos Aires, Madrid y Lyon –este último éxito justo antes de acudir al Bois de Boulogne–, y acumula más victorias que nadie (35). No en vano, es el integrante de la zona noble que más torneos (12) ha disputado.

Muy firme, acabó con la gran sorpresa de este año, Cecchinato. El italiano (27 del mundo, el 72 antes de competir en Roland Garros) hizo una propuesta muy similar a la del pasado martes, cuando superó a Djokovic en la Lenglen, pero esta vez se topó con un rival más entero. En los momentos cruciales, Thiem resistió sus embestidas con el revés y a mediodía selló su primera presencia en una gran final; la primera, seguramente, de unas cuantas más en París.

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