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Zidane no da más

El técnico francés anuncia inesperadamente su decisión de abandonar el Real Madrid tras dos años y medio, 9 títulos y tres Champions. "Es el momento y lo mejor para todos", dice

Zidane, en rueda de prensa. ATLAS

“Uno de los mayores disgustos de mi vida”, expresó este jueves el presidente del Madrid, Florentino Pérez. Cuando Zinedine Zidane le llamó el miércoles por la tarde pidiéndole reunirse con él, el directivo creía que era para anunciarle que se iba de vacaciones y pedirle un par de fichajes para la próxima temporada. Ya habían cerrado hace meses la pretemporada veraniega y nadie en el club sospechaba que Zidane había decidido marcharse. Ni mucho menos después de ganar en Kiev la tercera Champions seguida, su noveno título desde que llegó al banquillo blanco en enero de 2016. Pero Zidane había decidido marcharse. Así se lo comunicó a Florentino Pérez y así lo anunció ayer en rueda de prensa junto al presidente, todavía con cara de circunstancias por la sacudida que supone en la Casa Blanca.

La decisión ha sorprendido y dejado helados a todos los estamentos del club. En Ucrania, hace tan sólo cinco días, todos le vieron igual que siempre. Ni una mirada, ni una frase, ni un comportamiento que dejara presagiar que cinco días después diría adiós al Madrid. A sus jugadores les envió un mensaje, excepto a Sergio Ramos, el capitán, con el que habló personalmente para contarle los motivos de su adiós. A sus ayudantes les comunicó que su etapa en el Real Madrid se había terminado, y se lo informó una hora antes de comparecer ante los medios de comunicación en Valdebebas ayer. “Ni siquiera nosotros nos los esperábamos”, cuenta uno de ellos, que intenta explicar lo incomprensible con una frase: “Es el fútbol”.

Luego, en público, Zidane explicó: “Es el momento para todos, para mí, para el club y la plantilla. El equipo tiene que seguir ganando y para eso necesita un cambio... Soy ganador, no me gusta perder. Y si tengo la sensación de que no voy a ganar, hay que hacer un cambio. Como jugador, cuando vi que no estaba ganando, era yo el que me decía: ‘Me voy’. Si no veo claramente que vamos a seguir ganando y no veo las cosas claras, como yo quiero, es mejor no seguir y no hacer tonterías”. ZZ rebobinó a abril de 2006, cuando anunció que se retiraba del fútbol a final de temporada (y renunciaba a un año más de contrato con el Madrid), después de hablar de cansancio psicológico y de decepción por los resultados de los años anteriores. Ahora se marcha el Zidane entrenador, como entonces también cuando él ha marcado los tiempos.

El fútbol es lo que apasiona a Zidane. Lo ha repetido día sí y otro también desde que llegó al banquillo del Madrid en enero de 2016. Al presidente le dijo el miércoles que no había marcha atrás, que había tenido mucho desgaste esta temporada y que si el equipo quería seguir ganando, él ya no era el técnico adecuado para conseguirlo. “No daba para más”, resumen en el club, al mismo tiempo que utilizan la metáfora de una tela de araña que, después de un tiempo, termina atrapándote. Incluso a él. “Lo ha pasado muy mal esta temporada”, añaden. El Madrid se despidió muy pronto de la Liga y fue eliminado en los cuartos de Copa por el Leganés. Fue el peor momento para Zidane, como admitió ayer, cuando también recordó que su mejor logro fue conquistar la Liga.

Después de aquella eliminación copera, a ZZ empezaron a entrarle las dudas sobre si seguir o no a final de la temporada. Decidió que iba a continuar después de los octavos de Champions contra el PSG. Y en las semanas siguientes, todas las veces que se le preguntaba por su futuro en la sala de prensa de Valdebebas decía que quería seguir, que se veía con fuerzas para hacerlo, que lo que más le gustaba era el trabajo diario en la Ciudad Deportiva.

 

El desgaste

 

El miércoles por la noche decidió poner punto final y así se lo comunicó a Florentino Pérez. Ayer le preguntaron cuándo había tomado la decisión y contestó que prefería guardárselo para él. Le preguntaron, también, si su adiós tenía que ver con el caso Cristiano [el portugués dijo tras la Champions que había sido muy bonito jugar en el Madrid] y ZZ respondió que no. Aseguró el francés que su marcha no era un adiós sino un hasta luego y que no entrenaría a ningún equipo la próxima temporada.

Hace un par de semanas, contaban los que trabajan a diario con él que su camino desde San Siro a Kiev había sido sin cambios bruscos, que llegó con un plan simple, hacer del grupo un equipo muy familiar, y que lo había mantenido en las buenas y en las malas. Invirtió horas y horas en Valdebebas en su segunda temporada en entrenamientos individualizados para que los jugadores adquirieran confianza y se establecieran relaciones personales muy fiables. Esa famosa tela de araña que terminó atrapándole. Este último año, contaban desde Valdebebas, ha sido el año en el que tuvo que mediar “de manera más asfixiante” con los egos. Cada uno reclamaba su parcela de minutos, y más con el Mundial de Rusia a la vuelta de la esquina.

Por lo que dejó entrever ayer Zidane, todo eso le ha supuesto un desgaste tan grande que no había otra salida que decir adiós. “Este equipo debe seguir ganando y necesita un cambio. Después de tres años necesita otro discurso y otra metodología de trabajo. Es el momento para todos, primero para mí. Había que hacerlo por el bien de todos”, explicó el técnico francés después de conseguir tres Champions seguidas. Ganó el doblete de Liga y Copa de Europa el año pasado, dos Mundialitos, dos Supercopas de Europa y una de España. “Para muchos es una decisión sin sentido, pero es el momento de hacer un cambio, también para los jugadores”, añadió. “Me puedo equivocar pero es el momento. No veo claramente que vayamos a seguir ganando. Mejor cambiar”, resumió.

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