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Un esbozo de Serena Williams

Dos años después de su último partido en París, uno y cuatro meses en un grande, Williams regresa con más ‘show’ que juego (7-6 y 6-4 a Krystina Pliskova): “Estoy aquí solo para disfrutar y ver qué ocurre”

Serena Williams, durante su estreno en la pista Phillippe Chatrier.
Serena Williams, durante su estreno en la pista Phillippe Chatrier. AP

Embutida en una especie de neopreno negro de licra, al estilo de una superheroína, con una faja sanferminera y regalando sonrisas allá donde pasaba.

De esta guisa regresó Serena Williams a Roland Garros, donde no se la veía sobre la arena de la Chatrier desde hace dos años y donde se la quiere a raudales, porque entre la estadounidense y París siempre ha habido feeling, una conexión especial que se palpa durante estos albores del torneo. Volvió Serena (7-6 y 6-4 a Krystina Pliskova) y regresó el show, el espectáculo en estado puro, los ¡ooohs! interminables y sobre todo las emociones fuertes, la adrenalina, la derecha más demoledora de todos los tiempos. No jugaba la estadounidense un partido de un Grand Slam desde hacía un año y cuatro meses, así que había cierta ansiedad por verla de nuevo y por comprobar en qué estado está. Veredicto: lejos, muy lejos de la auténtica Serena ahora mismo.

En su primera toma de contacto con un evento de máximo nivel –habiendo regresado oficialmente en Indian Wells, casi tres meses atrás–, la norteamericana ofreció una lectura clara más allá del atractivo componente que arrastra siempre su personaje. Después de haber estrenado maternidad el año pasado y de 14 meses retirada de las pistas, todavía le faltan varias vueltas de tuerca para volver a ser la que era. “La mejor tenista, mujer u hombre, de todos los tiempos”, declaró la semana pasada Roger Federer.

Venció con un marcador ajustado, pero al margen de las cifras –discretos porcentajes con el servicio y cuatro opciones de rotura menos que su rival, la 70 del mundo– se la vio torpona y oxidada, fuera de forma y atolondrada; robótica en los movimientos y muy confusa en la toma de decisiones. Resumiendo, un mejunje que invita a pensar en un recorrido corto en París y que deparó escenas con un toque ciertamente circense: patinazos, caídas y un extraño manoteo en la red, no se sabe muy bien si con propósito disuasorio o para mantener el equilibrio y no rebozarse otra vez.

La maternidad por delante

Serena, hoy día, es un esbozo de sí misma. Consciente de ello, ha ido retrasando el homérico desafío de superar los 24 grandes de Margaret Court hasta la fecha. Insinuó que competiría en enero en Melbourne, el escenario donde el año pasado ganó el título en un estado de gestación de casi tres meses, pero al final renunció. Se asomó por Indian Wells (3ª ronda) y Miami (1ª) para jugar cuatro partidos y también actuó fugazmente en la Copa Federación, en un dobles junto a su hermana Venus, y las sensaciones fueron muy tibias. Por eso declinó jugar encuentro alguno en tierra (Madrid y Roma) para aterrizar directamente en París, ciudad que adora pero que paradójicamente es, de los cuatro Grand Slams, en la que menos oro ha recaudado (2002, 2013 y 2015).

Serena devuelve la pelota de revés, ayer en París.
Serena devuelve la pelota de revés, ayer en París. EFE

“No fue un partido fácil”, admitió en la sala de conferencias. “Pero definitivamente estoy feliz por mi actuación y cómo jugué hoy”, continuó antes de bromear sobre la curiosa indumentaria que lució, inspirada en la película Black Panther. “El catsuit [traje de una pieza] es genial, divertido, aunque lo diseñamos antes que la película. Intenté ponérmelo un par de veces antes… pero no lo hacía desde hace tiempo, como hace un mes”, bromeó la tenista, de 36 años, a la que se le planteó si tal vez las rivales puedan ahora subestimarla, dada la exigencia de un regreso como el suyo: “No lo sé, no lo sé. No puedo responder a esto. Estoy aquí solo para disfrutar y ver qué ocurre. Creo que voy por el camino correcto, porque he trabajado mucho tanto dentro de la pista y fuera, dentro, fuera... Así ha sido mi vida”.

Después, la ganadora de 23 grandes —instalada en el puesto 451 del ranking y emparejada con la australiana Ashleigh Barty el jueves, en la segunda ronda— dejó muy claro su orden de prioridades actual: “Olympia [su hija de ocho meses] es lo primero, sea lo que sea. Le dado mucho al tenis y el tenis me ha dado mucho a mí, estoy muy agradecida, pero ahora ella es lo primero. Todo lo que hago ahora gira en torno a ella”.

RESULTADOS DEL MARTES 29

CUADRO MASCULINO: Rafael Nadal, 6-4, 6-3 y 7-6 a Simone Bolelli; Sergiy Stakhovsky, 6-2, 6-4 y 6-2 a Feliciano López; Pablo Andújar, 6-4, 6-2 y 6-1 a Pablo Andújar; Juan Martín del Potro, 1-6, ; 6-1, 6-2 y 6-4 a Nicolas Mahut; Marin Cilic, 6-3, 7-5 y 7-6 a James Duckworth; Denis Shapovalov, 7-5, 6-2 y 6-2 a John Milman.

CUADRO FEMENINO: Garbiñe Muguruza, 7-6 y 6-2 a Svetlana Kuznetsova; Serena Williams, 7-6 y 6-4 a Krystina Pliskova; Maria Sharapova, 6-1, 4-6 y 6-3 a Richel Hogenkamp; Angelique Kerber, 6-2 y 6-3 a Mona Barthel; Caroline Garcia, 6-1 y 6-0 a Yingying Duan.

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