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El Madrid y el cosquilleo de la Champions

La plantilla dice que ha empezado a sentir mariposas en el estómago y Zidane, ante la tercera final seguida, asegura que el grupo siempre quiere más y que el hambre está intacta

Los jugadores del Real Madrid en el entrenamiento de este martes.
Los jugadores del Real Madrid en el entrenamiento de este martes. EL PAÍS

El Real Madrid abrió ayer sus puertas a cuatro días de la final de la Champions contra el Liverpool. Una masa de periodistas se agolpó primero en la sala de prensa de Valdebebas para escuchar a Zidane y, después, en la terraza que se asoma a uno de los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva para ver la sesión de trabajo. “Siuuuuuuuuu”, sonó atronador cuando Cristiano Ronaldo le dobló la muñeca a Kiko Casilla en un disparo durante el partidillo. Zidane abastecía de balones —con pases milimetricos— a delanteros y centrocampistas que ensayaban remates.

La alegría que transmitió el técnico francés en la rueda de prensa es la misma que se percibía en el grupo durante el entrenamiento. “El equipo esta semana se ve con esa magia en los ojos, ese cosquilleo, las mariposillas en el estómago y creo que eso es bueno. El sábado va a ser un gran día, esperemos sobre todo disfrutar y competir al máximo. Presión no tenemos ninguna, hay más ganas que presión”, dijo Dani Carvajal. El Madrid jugará el sábado su tercera final de la Champions seguida, la cuarta en los últimos cinco años en los que ha ganado tres y la plantilla siente todavía mariposas en el estómago.

“El día que jugué la primera final yo no notaba la [falta de] experiencia, iba con más ganas que nunca. Pero el sábado tengo muchas más ganas que en esa primera. Los jugadores como Cristiano, Sergio, Luka, lo han ganado todo y el estar en la final demuestra el hambre que tienen. La de ellos y de todo el equipo es altísima. El sábado vamos a salir a morder”, añadió el lateral derecho.

Bale, como un avión

“Es que somos el Madrid y siempre queremos más, es lo que tiene este club”, analizó Zidane, al que recordaron que en el Open Media Day que el Liverpool organizó el lunes, se dijo que el equipo inglés —que jugó su última final en 2007— tiene más hambre que el Madrid. “Nadie nos puede decir que tenemos menos hambre que los demás. ¡Cómo me pueden decir a mí que el Liverpool tiene más hambre! Eso no existe. Queremos ganar aunque llevamos dos seguidas”, insistió el técnico. A Zidane se le vio de muy buen humor, optimista, tranquilo, irónico y vacilón. Transmite seguridad, fe y confianza. Es la que ha percibido de sus jugadores en los últimos entrenamientos. La plantilla ha activado el modo Championsy si tiene alguna preocupación la disimula muy bien.

El técnico tiene a todo el grupo a disposición y un quebradero de cabeza importante. Gareth Bale se está entrenando a un ritmo muy alto y en los últimos partidos ha reclamado protagonismo a base de goles. “Gareth está ahora mismo en un momento de forma fabuloso, está metiendo goles, está ayudando, aportando potencia, velocidad. Se lo está poniendo complicado al mister; la verdad es que tiene que tener un comecocos con los de arriba para sacar el once el sábado”, confirmó ayer Carvajal, que cree que lo que marcará el partido del sábado serán las pérdidas. “El que tenga pérdidas tontas en el centro del campo va a sufrir por las contras rápidas que se puedan armas. Al que le pase eso va a sufrir. Intentaremos controlar el partido desde el control de la pelota y presionándoles, porque presionando arriba hacemos mucho daño”, analizó Carvajal. Sergio Ramos apuntó que el vestuario está remando junto.

Ese es, según Zidane, el secreteo de este Madrid. “Algunos [entrenadores] pueden deciros que no pasa nada si en un vestuario los jugadores no se llevan bien. Pues eso es una tontería. Para ganar con regularidad el vestuario tiene que estar unido y este vestuario es así, bueno y unido. Trabajan mucho. El talento solo no es suficiente; si no trabajas, no puedes ganar”, aseguró el técnico francés. “Detrás de esto hay mucho trabajo. No soy el mejor entrenador, ni soy el mejor tácticamente, no lo tengo que decir porque ya lo decís vosotros, pero tengo otras cosas. La pasión y la ilusión cuentan más”. Es la que le produce el cosquilleo a sus muchachos.

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