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Una marabunta agrede a jugadores del Sporting de Lisboa en el entrenamiento

El presidente del club había criticado el domingo a los futbolistas

Bas Dost, herido, en el vestuario.
Bas Dost, herido, en el vestuario.

Medio centenar de aficionados del Sporting de Portugal, con la cara tapada y con camisetas negras, invadieron este martes la ciudad deportiva del club mientras se desarrollaba un entrenamiento. El grupo agredió al entrenador, Jorge Jesús, a su ayudante y a varios jugadores, entre ellos al máximo goleador del equipo, el holandés Bas Dost.

El grupo, perfectamente organizado, entró en las instalaciones sin ningún problema, pese a haber un severo servicio de seguridad -en la llamada Academia se encuentra la residencia de los jóvenes futbolistas- y salieron también con la misma tranquilidad, después de haber perpetrado el ataque.

En el momento del ataque no se encontraba en las instalaciones el presidente del club, Bruno de Carvalho, que el domingo realizó unas declaraciones muy críticas contra los futbolistas y contra su técnico, Jorge Jesús."Hay una superprotección de los jugadores y ellos con mucha facilidad van para un nivel de total incoherencia. Normalmente, no vienen de medios fáciles y se olvidan rápidamente. Los salarios que reciben no están ligados a la realidad del día a día", declaró a Expresso.

El domingo, el presidente del club criticó a los jugadores y al técnico en unas declaraciones

Por la tarde, el equipo perdió en Madeira y con ello la segunda plaza del campeonato y la plaza en Champions, un perjuicio económico de más de 20 millones de euros, la cuarta parte del presupuesto anual del club. A la llegada a Lisboa, a altas horas de la noche, varios jugadores ya fueron insultados por gente que les estaba esperando junto al estadio del equipo, adonde fueron a recoger sus coches.

Conocidos los incidentes, el club emitió un comunicado en su cuenta oficial de Facebook en el que confirma las agresiones y "repudia vehementemente" actitudes que constituyen "la práctica de un delito".

Los aficionados destrozaron el vestuario y agredieron a Jorge Jesús y a varios jugadores, entre ellos el holandés Bas Dost, los argentinos Marcos Acuña y Rodrigo Battaglia, así como a otros miembros del cuerpo técnico. Fotografías divulgadas por la prensa y a través de las redes sociales muestran a Bas Dost con un corte doble en la frente y el vestuario destrozado del Sporting, donde lanzaron antorchas que llenaron la estancia de humo.

La policía ha detenido a unas 15 personas participantes en el ataque

"El Sporting no es esto, el Sporting no puede ser esto. Tomaremos todas las diligencias para depurar responsabilidades por lo que ocurrió y no dejaremos de exigir la punición de quien reaccionó de esta forma absolutamente lamentable", destaca el comunicado del club.

Horas después del ataque, la Guardia Republicana informó que había identificado y detenido a unas 15 personas participantes en el ataque.

El domingo, el Sporting disputa la final de la Copa de Portugal y después el club cancelará el contrato con el técnico y venderá a varios de sus mejores jugadores, como el guardameta Rui Patrício, el centrocampista William y el extremo Gelson Martins.

El presidente Bruno de Carvalho seguirá en el cargo mientras no se convoque una asamblea de socios. El exmiembro de los grupos ultras del club acostumbra a seguir los partidos en el banquillo del equipo y a entrar en los vestuarios. En sus años de presidente ha sido sancionado en varias ocasiones por sus comportamientos antideportivos.

Tras la derrota contra el Atlético de Madrid, el presidente fue culpando uno a uno a sus jugadores, lo que provocó un comunicado -muy correcto- conjunto de la plantilla afeándole a De Carvalho su comportamiento. "¿Cree que un entrenador permitiría que los jugadores hiciesen aquello que se escribió a su presidente?", pregunta De Carvalho al periodista. En el ataque de la tarde del martes, la marabunta fue claramente contra Jorge Jesús, el cuerpo técnico y sus principales jugadores. El técnico no abandonó la Academia hasta las 11 de la noche.

Cuando el presidente llegó a la Academia, los jugadores no quisieron hablar con él. Algunos, como Bruno Fernandes, ya han anunciado que se marcharán del club. El ataque sufrido durante el entrenamiento puede justificarse legalmente para rescindir el contrato por parte del jugador alegando causa justificada, es decir, la imposibilidad de trabajar en condiciones de seguridad.

Vera Ribeiro, mujer del capitán Rui Patrício, apuntó en su cuenta de Facebook a la responsabilidad del presidente en estos ataques, aunque sin nombrarle: "Quien 'orientó este y otros 'gestos' que ponga la mano en su conciencia".

La Federación de Fútbol lleva advirtiendo desde hace meses de la violencia verbal y judicial en el fútbol portugués, principalmente por el comportamiento de los directivos de los tres principales clubes, Porto, Benfica y Sporting. "Hemos sobrepasado todas las barreras", ha declarado Pedro de Proença, ex árbitro internacional y ahora presidente de la Liga de Fútbol Profesional.