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El Barça se aseguró de no ser sancionado por el ‘caso Griezmann’

El club azulgrana consultó jurídicamente si podía ser castigado por la FIFA por pagar la cláusula del delantero del Atlético tras negociar con el futbolista

Griezmann, durante el entrenamiento de hoy en el Wanda. En vídeo, declaraciones de Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. FOTO: AFP / VÍDEO: ATLAS

El Barcelona se ha cuidado mucho de atar jurídicamente el fichaje para la próxima temporada de Antoine Griezmann, delantero del Atlético, para evitar cualquier tipo de sanción por parte de la FIFA al ser un futbolista con contrato en vigor (hasta 2022) y plantear hacer frente a su cláusula de rescisión: 100 millones de euros a partir del 1 de julio, cuando se reduce desde los 200 actuales. Según fuentes cercanas al club azulgrana, los servicios jurídicos de la entidad se han informado durante los dos últimos meses sobre las consecuencias que podría tener ante la FIFA el pago de la cláusula de rescisión de Griezmann. Las conclusiones obtenidas por los abogados del Barcelona, encabezados por Román Gómez Ponti, son que la FIFA no tendría competencias para intervenir al ser los dos clubes miembros de la misma asociación. El reglamento de la FIFA sobre transferencias de jugadores solo tiene aplicación en los traspasos internacionales y remite a la reglamentación particular de cada asociación.

La seguridad jurídica buscada por el Barcelona es un escudo contra amenazas como la que lanzó el martes en su comunicado Miguel Ángel Gil Marín, máximo accionista del Atlético: “También le dije en su momento que para el supuesto de que el jugador ejerza su derecho de rescisión como consecuencia de la presión ejercida durante toda esta temporada, el Atlético de Madrid exigirá al Barcelona ante las instancias correspondientes las indemnizaciones que correspondan por su conducta inadecuada”. Según José Carlos Paéz, experto en derecho deportivo y extrabajador de FIFA, "al Atlético sólo le quedaría presentar una queja ante LaLiga, que podría apelar al reglamento de la Federación que sí contempla, como el de la FIFA, la prohibición de mantener contactos con un jugador seis meses antes de que finalice su contrato.

Sin embargo, la existencia de cláusulas de rescisión en el fútbol español, amparadas por el Real Decreto 1006, deja prácticamente invalidada la normativa federativa. Se entiende que si un jugador con contrato en vigor puede rescindir su contrato mediante este mecanismo lo normal es que haya conversaciones con el club en el que recalará. Griezmann tiene un acuerdo contractual con el Atlético hasta 2022, pero cada 30 de junio tiene la posibilidad de pagar su cláusula y para ello lo normal es que antes hubiera llegado a un acuerdo con un club. Las mismas fuentes consultadas dan por imposible que el Atlético pueda exigir que el Barcelona deposite 200 millones de euros para liberar al jugador, pese a que esa era la cantidad de su cláusula cuando ha mantenido las conversaciones con el jugador. Bartomeu admitió contactos con el representante del futbolista el pasado octubre. “No he hablado con él este año, sí lo hice con su representante en octubre. Con Cerezo he hablado de muchas cosas, pero no de esta”, dijo el presidente barcelonista el lunes en RAC1. El Atlético, mientras, pretende obtener más beneficios económicos de la posible salida del jugador, puesto que de los 100 millones de la cláusula a partir de julio, 20 irían a parar a las arcas de la Real Sociedad, el anterior club del delantero francés.

 

Simeone y Griezmann se abrazan tras terminar el entrenamiento en el Wanda. ampliar foto
Simeone y Griezmann se abrazan tras terminar el entrenamiento en el Wanda.

Los compañeros

 

El caso de Griezmann monopolizó la jornada de puertas abiertas del Atlético en el Wanda celebrada en la tarde del miércoles. Aunque el telón de fondo fuera la final de la Liga Europa que los rojiblancos disputarán el próximo miércoles ante el Olympique de Marsella, el runrún alrededor de la posible salida del delantero francés hacia el Barcelona acaparó el acto. “Son cosas que no podemos controlar”, lamentó Gabi. “Llevamos todo el año hablando de esto y la única manera de ayudarle es que se sienta bien con nosotros y que rinda como lo está haciendo”, explicó el capitán. Sin embargo, lo que parecía una defensa sin fisuras se resquebrajó algo a medida que iban repitiéndose las cuestiones acerca de Griezmann. “No voy a entrar a valorar si es barato o caro, lo que está claro es que podría jugar en cualquier equipo del mundo”, remachó.

El hilo conductor sufrió alguna variación, también de carácter mercantil. “Hoy por hoy Griezmann es barato, es la realidad”, comentó Filipe Luis. “Es un jugador que se convirtió en barato para el mercado internacional y se puede volver más barato si hace una buena final y la gana”, añadió el lateral brasileño. La conversación fue adoptando, por momentos, distintos picos de análisis. “No nos gusta que se toque a nuestros compañeros”, incidió Koke. “Tenemos un gran grupo y es un orgullo que un equipo tan grande como el Barcelona quiera a Griezmann, pero está con nosotros, tiene contrato con el Atlético y seguro que lo va a hacer bien el miércoles que viene”, añadió.

En Simeone, sin embargo, se advirtió un rictus controlado, sencillo de ejecutar, que le permitió despachar las preguntas con alguna metáfora ecuestre. “¿Viste cómo van los caballos?”, repreguntó mientras colocaba sus manos en las sienes. “No miro nada, no escucho nada, solo me importa el partido”, replicó. “A Griezmann lo veo bien, compitiendo, como siempre y nada más”.

El delantero francés pretendía cerrar su futuro antes del Mundial de Rusia. Lo esperado es que anuncie su decisión tras la final de la Liga Europa o a más tardar tras el Atlético-Eibar del domingo 19 de mayo.