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Miguel Ángel Jiménez: “El golf en España sigue anclado en el pasado”

A sus 54 años y camino de 700 torneos disputados, el golfista malagueño sigue destilando ilusión por su deporte

Miguel Ángel Jiménez, en Benidorm.
Miguel Ángel Jiménez, en Benidorm. EL PAÍS

Miguel Ángel Jiménez  ha perdido panza. “Peso lo mismo, pero como menos manteca”, dice el golfista malagueño. Ese cuidado de su silueta a los 54 años refleja la inagotable pasión que siente por su deporte. Después de 30 temporadas, camino de los 700 torneos, El Pisha rebosa ilusión y vitalidad. Vive en Viena con Susanne, su mujer, juega el circuito de veteranos en Estados Unidos y acaba de pasar por Benidorm para presentar el Costa Blanca Senior Masters, el primer torneo europeo sénior que se juega en España (del 29 de noviembre al 1 de diciembre en el Melià Villaitana Golf de la ciudad alicantina) y para celebrar una especie de mini Ryder entre niños de su escuela y jóvenes austriacos. Jiménez siente que todavía debe devolverle al golf lo que el golf le ha dado.

Pregunta. ¿Cómo es jugar el Champions Tour, el circuito sénior estadounidense?

Respuesta. Es una experiencia magnífica. Me siento muy identificado. Está muy bien organizado. El año pasado ya jugué casi la temporada completa, 19 torneos, y este voy por el mismo camino. Es muy competitivo. Bernard Langer tiene 60 años pero lleva jugando como toda su vida.

P. Y usted a los 54, ¿tiene algo que enseñar a los jóvenes?

R. Ya vienen muy bien aprendidos. Lo más importante es que no hay que desesperar. Si no es hoy, será mañana. Yo tengo 54 años y sigo ahí, después de muchas subidas y bajadas en mi vida en el golf. Lo importante no es caerse, es levantarse. Ya decían Nicklaus y Player que cuanto más entrenaban, más suerte tenían. Hay que dedicarle mucho sacrificio. A mis hijos les he dicho: “¿Queréis dedicaros al golf? Ya sabéis las cantidades de horas que no hemos estado juntos. He perdido toda vuestra juventud. Pensad en el sacrificio”. Ellos quieren jugar. ¡Y qué les voy a decir! Yo adoro el golf, es mi manera de vivir. Si quieren esa vida, adelante.

P. ¿Por qué se implica tanto con los niños?

R. Es el futuro, no solo del golf, sino de la sociedad. Llevamos ya ocho años con el circuito. Es mi manera de seguir pagando lo que me ha dado el golf. Me lo ha dado todo y sigo sintiendo que tengo que hacer cosas.

“Nos dicen elitistas, bajan los aficionados y la federación no hace nada”

P. ¿La tecnología ha acabado con la imaginación en el golf?

R. No, pero no hay la misma imaginación que antes. La bola hace menos efectos y los palos la mandan más rápida. La tecnología ha acercado mucho los distintos niveles de jugadores. Antiguamente había 15 jugadores que podían ganar. Hoy hay 100. Antes marcaba mucho más el talento, había arte. Hoy se une la potencia, lo atlético. Hay que ponerse las pilas.

P. ¿Es usted una especie en extinción?

R. Sí, el último caddie jugador.

P. ¿Qué espera del regreso de Tiger Woods?

R. Espero que gane. Él es Tiger. Solo hay uno. Si hay alguien que puede salir de todo lo que ha pasado, las operaciones de rodilla y espalda, tanto tiempo fuera de la competición, y puede volver a ganar, es él. Le he visto jugar y esa espalda ya está bien. Esa velocidad que imprime significa que no le duele. Le falta un poco de ritmo, meter un par de putts más. Sería impresionante que volviera a ganar, para él y para nosotros. El carisma y el empuje que tiene este hombre... Ya se ve cómo sube la audiencia. El golf le necesita.

P. ¿Y Jon Rahm?

R. Tiene un potencial impresionante. Tiene carácter, energía, coraje, lo tiene todo. Ese desparpajo, esa frescura de la juventud que me encanta. Le pega muy bien a la pelota, es valiente, unas manos magníficas alrededor del green... Pero a respirar, paciencia, que vamos a tener Jon para muy largo. Va a dar mucho que hablar, dentro y fuera de España.

P. ¿En qué le recuerda a Seve?

R. En el empuje y la determinación. Vamos a darle tiempo a Jon.

P. ¿Le dolió que no le dieran la capitanía de la Ryder?

“Tiger solo hay uno. Si alguien puede salir de lo que ha pasado, es él”

R. No… Me estuve sacrificando dos años de no jugar el Champions para jugar el circuito europeo, pensando en la capitanía. Siempre he defendido que el capitán fuera jugador completo en el circuito europeo, porque te daba la oportunidad de ver a tus jugadores. Yo tenía que haber sido el capitán en 2016, pero se lo dieron a Darren Clarke. Esa me correspondía a mí. Pusieron la excusa del idioma pero eso no vale. He estado 17 años en el comité de jugadores y ahí todo se habla en inglés. Me sacrifiqué y no me quisieron. No me crea ningún estrés.

P. ¿Cómo ve la situación del golf en España?

R. El Open de España se va a hacer porque el circuito europeo pone un millón de euros. El premio es de uno y medio. ¿Entonces qué está haciendo la federación?

P. Pone 250.000 euros...

R. Eso es ridículo, cuando ya tienes un millón garantizado.

P. ¿La federación ha de hacer más para promover el golf?

R. ¿Pero es que hace algo? En España hay cada vez menos aficionados. Ellos sabrán lo que tienen que hacer, pero no parece que lo sepan porque no hacen nada. ¿Por poner 250.000 euros ya tienen Open de España, cuando el dinero lo pone el circuito? Con los jugadores que hemos tenido, seguimos anclados en el pasado. Nos siguen teniendo por elitistas. Que le pongan remedio. Si los que están, no encuentran la solución para que este deporte deje de estar estigmatizado, que se vayan y vengan otros. Esto no sale para adelante.

P. ¿Y cómo ve al país?

R. Yo soy andaluz, tengo mi blanco y verde. Y cuando estoy fuera de España, tengo mi amarilla y roja. Cada pueblo es diferente, pero todos somos españoles. El tema de Cataluña ha ido demasiado lejos, por la intransigencia de unos y otros. Es una pena esa crispación entre las personas por pensar diferente. Eso no es democracia. Democracia es respetar. Y eso no se ve ahora en Cataluña.

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