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Meteórico Jon Rahm

El golfista vasco, número dos del mundo un año y medio después de su debut, bate marcas de precocidad de McIlroy y Spieth

Rahm, con el trofeo del CareerBuilder.
Rahm, con el trofeo del CareerBuilder. AFP

Apenas llevaba unos meses en la Escuela de Golf Celles, en Derio (Bizkaia). Sus padres, Ángela y Edorta, le habían llevado con 13 años. A Jon, el pequeño de dos hermanos, le gustaba el golf aunque soñara con ser futbolista del Athletic. Eduardo Celles acogió entonces a un chaval de Barrika alto y fuerte, que le pegaba duro a la bola, tenía muy buen juego corto y dominaba la distancia y la caída de los greens. “Aún no se veían grandes cosas”, recuerda hoy el entrenador del golfista vasco. Fue después de esos primeros contactos entre profesor y alumno cuando Jon Rahm vaticinó su futuro. “A los 14 años me dijo que iba a ser el número uno del mundo”, revive Celles. “Hablaba con una determinación especial que no he visto a nadie. Me dejó frío. Me quedé tan impresionado que por la noche se lo dije a mi mujer”.

Solo nueve años después, Rahm va camino de cumplir su vaticinio. Solo un peldaño le separa de ese número uno del mundo con el que soñaba, hoy propiedad del estadounidense Dustin Johnson. El domingo escaló otro paso en la clasificación mundial, del tercero al segundo puesto, después de ganar su cuarto título profesional, su segundo en el circuito americano, en el CareerBuilder Challenge, en California. Necesitó cuatro hoyos de desempate (su primer playoff en el PGA) ante el local Andrew Landry después de acabar igualados a 22 bajo par. Y ya se sabe que el voraz Rahm no suelta la presa cuando ha dado el bocado.

Su ascensión a la élite del golf mundial es meteórica. Desde su debut como profesional el 23 de junio de 2016, en el Quicken Loans National, en el que fue líder la primera jornada y acabó tercero, no ha dejado de asombrar. En menos de un año (339 días) entró como un tren entre los 10 primeros del planeta, se metió entre los cinco primeros a los 430 días y ha ascendido al número dos a los 577, poco más de año y medio, desde su debut. Siendo imposible la comparación con el extraterrestre Tiger Woods (ya era el mejor a los 290 días de su estreno profesional), Rahm sí supera en precocidad en instalarse entre la élite a otros dos genios como Rory McIlroy y Jordan Spieth, que tardaron más que el vasco en acceder a esas primeras posiciones. Claro que el norirlandés y el estadounidense ya saben lo que es subir a la cima. Rahm, también segundo ahora en la FedEx Cup, lo tiene a tiro. Si esta semana defiende con éxito su victoria del año pasado en el Farmers Insurance Open, en San Diego, donde todos se relamen con un posible emparejamiento jueves y viernes con Tiger Woods, Rahm tendría la opción de asaltar el trono de Dustin Johnson el domingo siguiente en el Open de Phoenix.

“Y todo lo que dice Rahm lo cumple, todo lo ha cumplido”, comenta Eduardo Celles. “Jon es fuera de lo común. Tiene esa confianza en sí mismo desde crío. Y pese a todo sabe que ha de ir poco a poco, asimilando todo lo que pasa. Es difícil mantenerse con los pies en el suelo, pero Jon lo tiene controlado”. Con la ayuda de un preparador mental, Joseba del Carmen.

Y es que todo ha ido muy deprisa para Rahm. Mejor amateur del mundo en 2015 y 2016, suma ya dos victorias en el PGA (Farmers y CareerBuilder) y dos en el circuito europeo (Irlanda y Dubái), ha acabado entre los tres primeros en uno de cada tres torneos desde su debut y ha sido el cuarto más joven en la historia (Tiger, McIlroy y Spieth) en acceder al número dos mundial. Rahm ya solo mira al número uno. “Su límite es el cielo”, comenta Gonzalo Fernández Castaño.

A los 23 años, ha llegado al mismo lugar en la clasificación mundial que ocuparon Sergio García y Olazabal, y se jura que alcanzará a Seve Ballesteros, que fue el número uno en cinco periodos entre 1986 y 1989, 61 semanas en las que el cántabro se alternaba con Greg Norman. Con una confianza arrolladora en sí mismo, Rahm igual habla de Seve que de Tiger. “Es increíble ser número dos del mundo con 23 años, y llegar a lo que hicieron Seve, Olazabal y Sergio. Es alucinante. Claro que piensas alguna vez en conseguirlo. Es un sueño”, dijo Rahm tras su victoria. “Para ser honestos, me resulta difícil creer que haya adelantado a Jordan Spieth, un jugador que ha ganado tres majors. Yo sólo tengo un par de victorias en el PGA Tour… Ya lo he dicho otras veces y lo repito. Nunca pensé que iba a estar en esta situación en este momento de mi vida. Estoy muy orgulloso de mí mismo”.

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