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El ‘boom’ de Husillos anuncia la llegada del nuevo atletismo español

El palentino, De Arriba y Mechaal llegan como favoritos a las finales de 400m, los 800m y 3.000m

Husillos bate el récord de España tras vencer en su semifinal.
Husillos bate el récord de España tras vencer en su semifinal. AP

Busca el director técnico Ramón Cid una etiqueta para distinguir forever a los nuevos jóvenes del atletismo español y piensa, de entrada, en la palabra bomba. “Pero, no”, dice, y casi se emociona pensando en lo que tiene entre manos. “La bomba es Echevarría, el saltador cubano de 19 años que acaba de saltar 8,46m y le ha ganado el oro al favorito Manyonga (8,44m) con su quinto salto. Bomba no se puede usar”.

Pocos minutos después salió a la pista Óscar Husillos y estalló, ¡boom! Los nuevos nuevos del atletismo español ya tienen etiqueta, la generación del boom, que no solo fue el de Husillos al ganar como un exhibicionista sobrado la semifinal de 400m (y batiendo su récord de España con 45,69s, lanzándose desde la calle cinco, como una flecha afilada hacia la cuerda al pasar en 21,3s el 200m), sino también el de Álvaro de Arriba y Saúl Ordóñez, finalistas en 800m, y Adel Mechaal, dominador en la semifinal de 3.000m.

Así son los chicos del boom: descarados y sin miedo, con un valor para desafiar al mundo a la altura de su talento. Dos de ellos, los del 800m, tienen 23 años; otros dos, los de las dos vueltas del óvalo, 24, y solo Mechaal puede alegar cierta veteranía: acaba de cumplir 28.

“Es un día para enmarcar”, dijo Cid, quien añadía al cuadro el coraje de Lucas Búa y Marta Pérez, peleadores y eliminados en las semifinales de 400m y 1.500m, respectivamente, y a Eusebio Cáceres, quien pese a lesionarse en el segundo intento terminó octavo y finalista en el concurso de longitud más peleado de los últimos tiempos, el de la bomba Echevarría.

De Arriba y Ordóñez son dos mundos opuestos y una sola actitud. Hipocondriaco y demasiado realista a veces el salmantino, que mostró una sangre fría de viejo veterano (y de infarto para los espectadores españoles) en su semifinal. Pasó quinto y último cuando sonó la campana. Terminó primero y mareado 200m más allá, después de marcar el segundo mejor tiempo de su vida en pista cubierta por solo una centésima (1m 45,44s). Fue el mejor tiempo de los semifinalistas, lo que le convierte en favorito para pelear por la victoria en la final (20.35h, el sábado) con el polaco incombustible Adam Kszczot, el más rápido en este lado del Mississippi. Y con ellos estará Ordóñez, el debutante sin miedo que se clasificó en una semifinal en la que eliminó a Donavan Brazier, el norteamericano que asombró este invierno en su país. Por primera vez en la historia, dos españoles estarán en la final de seis de los 800m de un Mundial en pista cubierta.

Con la descalificación en las series del gran favorito de los 400m, Bralon Taplin, Husillos debería ser el favorito de la final de los 400m (este sábado a las 21.20), que disputará por la calle seis. Así lo declaró Pavel Maslak, el checo que ganó los dos últimos Mundiales. “Estoy destrozado, no sé por qué no me dedico al 60m”, dijo el hombre que se suma a la gran tradición de Cornet y Canal y que no quiere comerse el coco pensando en la final. “Ahora solo pienso en descansar. En la final, una vez cumplido mi objetivo, saldré a disfrutar”.

Mechaal tendrá 48 horas de recuperación antes de su final, el domingo a las 16.35, lo que no parece necesitar el atleta catalán, quien se siente más fresco que una lechuga en las segundas y terceras carreras de un campeonato. “Voy a más. Estoy mucho mejor que el año pasado”, dijo Mechaal, quien pronostica que para ganar la final, su objetivo –“voy a pelear por el oro”, dijo. “Prefiero arriesgar para ser primero y terminar cuarto quinto que ir a por plata o bronce”--, necesitará bajar de 7m 40s con un último 1.000 en 2m 20s, de los que se siente perfectamente capaz, por supuesto. “Mira mis piernas, las marcas de mi pelea con Kejelcha para mandar la carrera”, dijo, señalando los regueros de sangre que descendían por sus tibias surgiendo de los agujeros y las marcas de los clavos del etíope. “He peleado con él y no me ha podido”.

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