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El tiempo de Gerard

Yo era un jugador más de área, más de haberme criado en el fútbol de la calle. Moreno es un delantero moderno: es técnico y puede jugar más retrasado en el campo

Gerard Moreno. Ampliar foto
Gerard Moreno. @GTRESONLINE

Nadie nace ídolo de una afición. Es el trabajo, el compromiso, el respeto por los seguidores y por los compañeros, seguramente también los goles, más que nada el tiempo, lo que hace que un jugador se gane el corazón de su hinchada. Por eso espero que nosotros, los espanyolistas, podamos disfrutar los goles de Gerard Moreno mucho tiempo.

Yo tuve ese tiempo. Un tiempo que me regaló muchos goles y el cariño de la afición. Cuando marcaba, me gustaba ir a celebrarlo con los recogepelotas. Nunca imaginé, por supuesto, que uno de aquellos niños con los que me abrazaba se iba a convertir en un colega, mucho menos en un referente del Espanyol. “¡Qué curiosa es la vida!”, fue lo primero que pensé cuando me enseñaron mi foto festejando, junto a un pequeño Gerard, un gol contra el Rayo Vallecano en el Estadio de Montjuïc. Después, sentí una profunda satisfacción por Gerard, pero también por la cantera del club. El fútbol base es nuestro orgullo, nuestra mejor manera para rebelarnos. Si yo pude, si Gerard pudo, el Espanyol puede.

Nunca imaginé, por supuesto, que uno de aquellos niños con los que me abrazaba se iba a convertir en un colega, mucho menos en un referente del Espanyol

Hoy me gusta estar cerca del vestuario. Apoyar a los futbolistas en lo que necesiten. Y, como en mi etapa como jugador, siempre es más fácil congeniar con quienes hablan tu mismo idioma con el balón. Casi inconscientemente me fijo un poco más en él. Estoy más pendiente de si necesita mi ayuda, algún consejo. Es inevitable, no puedo dejar de sentirme reflejado en él, en las cosas que le pasan, en los momentos que le toca vivir.

El niño Gerard Moreno, recogepelotas en 2003-2004, se abraza a Tamudo, jugador del Espanyol.
El niño Gerard Moreno, recogepelotas en 2003-2004, se abraza a Tamudo, jugador del Espanyol.

Como futbolistas, en cambio, somos diferentes. Yo era un jugador más de área, más de haberme criado en el fútbol de la calle. Gerard es un delantero moderno: es técnico, puede jugar más retrasado en el campo, ayuda al equipo en defensa si es que lo necesita y, por supuesto, tiene mucho gol. Disfruto viéndole jugar con la camiseta del Espanyol, pero disfruto aún más observando cómo se comporta. Es una persona muy buena, siempre dispuesto a ayudar a sus compañeros. Un ejemplo para el club, un símbolo para la cantera.

Es por eso que Gerard se ha colado en nuestro corazón. Ahora todos necesitamos tiempo. Él para seguir marcando goles, los pericos para seguir disfrutándolo. Es el pasado, presente y futuro del Espanyol.

Raúl Tamudo es el jugador con más partidos (389) y más goles (140) en la historia del Espanyol, equipo en el que jugó entre 1996 y 2010.

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