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Muniesa: “Es cuestión de creértelo”

El central regresa con el Girona al Camp Nou, donde debutó en Primera con 17 años

Marc Muniesa, en el estadio de Montilivi. Ampliar foto
Marc Muniesa, en el estadio de Montilivi.

El 2 de junio de 2013, Marc Muniesa (Lloret de Mar, 25 años) jugó, por última vez, con la camiseta del Barcelona en el Miniestadi. Con la casa del Barça B a media luz, sin testigos ni curiosos, el central volvió al césped rodeado de su familia. “Era un momento para nosotros solos. Lloramos mucho, no importa cuánto tiempo llevas preparándote para el adiós, siempre es duro dejar el club de tu vida”, cuenta Muniesa. De la plaza en la que jugaba con su padre y su abuelo a la Penya Barcelonista de Lloret, de la Masia al Camp Nou, el catalán debutó en el primer equipo con 17 años de la mano de Pep Guardiola. Fueron solo cuatro partidos, los que le dejaron las lesiones —se rompió los cruzados de ambas rodillas—. Hoy vuelve al Estadi (20.45 horas, Movistar Partidazo). Eso sí, vestido de rojiblanco.

Después de cuatro años en la Premier League, Muniesa quería volver a LaLiga. Su entorno tenía dudas; él, no. Estaba tan seguro de su decisión que empezó a negociar con la entidad gerundense antes de que el equipo de Pablo Machín sellara su billete a Primera. “Quería volver a mi fútbol, al juego táctico y técnico, en Inglaterra el juego es descontrolado”, explica el central del Girona. El estilo Barça se sufre y se extraña, nunca se olvida. “No es fácil jugar de central en el Barça, siempre con la obligación de salir con el balón y con 30 metros de campo a tu espalda, pero cuando llegué al Stoke me colocaba en el vértice del área para recibir el balón. ‘Ciérrate’, me decía el mister; ‘atrás no queremos ningún error’. No es que duele tirar un balonazo, pero es algo a lo que te tienes que acostumbrar. Un futbolista profesional tiene que tener la capacidad de jugar todo tipo de fútbol”.

Su primer partido de titular en el Stoke fue contra el Everton. Enfrente tenía un portento físico sin igual: Lukaku, 191 centímetros de altura, 94 kilos. “Fue muy duro marcarlo”, recuerda. En su primera campaña en la Premier le tocaba hacer horas extras en el gimnasio. El resultado, ganó ocho kilos, pasó de 68 a 76. “También me faltaba un poco de contundencia”, asegura. Y bromea: “Bueno, no en mi debut con el Barça”. En su primer partido como titular, vio la roja ante Osasuna. ¿Hace tener mala uva para jugar de central? “O te das cuenta rápido de que tienes que pegarte al delantero y ser un poco cabrón o, al final, te pasan por arriba. Hoy, son muy inteligentes, muy peleones. Te pegan, te cogen de la camiseta, se mueven todo el tiempo”, subraya.

Muniesa conversa con EL PAÍS. ampliar foto
Muniesa conversa con EL PAÍS.

Un estilo Luis Suárez. “Bueno, aquí tenemos a otro uruguayo que es parecido”, dice Muniesa en referencia a Stuani. “Son la clase de jugadores que quieres tener en tu equipo. Como lo era Eto´o, que presionaba siempre primero. Lo mejor que podemos hacer para detener a Suárez es alejarlo del área”, avisa. “Valverde ha conseguido que el Barça vuelva a jugar más al toque y presionan muy bien cuando pierden el balón. Quizá todavía les cuesta cuando un equipo que se le cierra bien, como el Chelsea o el Alavés. Ahí es cuando necesitan una genialidad del pequeño (por Messi)”, explica.

El Girona, con una táctica similar al Chelsea, confía en secar al Barça. “Nosotros estamos muy bien y es difícil que nos creen situaciones”, sostiene. Y elogia al grupo, curtido en Segunda A. “Hay una base de ocho o nueve jugadores que estaban el año pasado. Todos conocen lo que tienen que hacer. No hay tanta diferencia entre la Primera y la Segunda, es cuestión de creértelo. Pasamos de ser los candidatos a descender a ser la revelación. Machín trabaja muy bien la psicología del jugador”, concluye Muniesa; corazón azulgrana, cabeza rojiblanca.

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