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Llegar a Wembley

Un libro británicamente divertido, original e inspirador, que refiere a los niveles más puros del fútbol, en los que un jugador trabaja de lechero, y todo, absolutamente todo, es posible

Llegar a Wembley

Si hay un deporte que es complicado de llevar a la ficción, ese es el fútbol. Es un juego que, dadas las dimensiones del terreno y el número de actores que participan, ofrece tal cantidad de probabilidades que es imposible predecir lo que pasará. Las estadísticas se inventaron para que el balompié las rompiera. De ahí que enganche tanto, porque es tan impredecible como la vida misma. Y no hay ficción que supere los giros que ofrece.

Tal vez sea la cultura anglosajona la que mejor, y antes, ha sabido plasmar tanto en el cine como en la literatura el corazón del fútbol. Principalmente porque han partido de dos premisas: la experiencia personal y la ironía. No hay nada como probar algo, para saber a qué sabe, y como saber reírse de uno mismo, para poner las cosas en su justa medida.

En la novela Cómo llegamos a la final de Wembley (Tusquets), Joseph Lloyd Carr mezcla su experiencia en el fútbol aficionado con detalles de ficción, para construir la historia de los Steeple Sinderby Wanderers y su trayectoria hasta la final de la FA Cup. Un libro británicamente divertido, original e inspirador, que refiere a los niveles más puros del fútbol, en los que un jugador trabaja de lechero, y en los que todo, absolutamente todo, es posible.

 

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