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El Madrid ahoga al Baskonia en la orilla

Los de Laso llegan más frescos a los últimos minutos y se llevan el partido aplazado de la jornada 13

Tavares ante Diop.
Tavares ante Diop. EFE

Todo parecía condenado a la igualdad: los marcadores previos, los aciertos, los errores, como si Baskonia y Real Madrid jugasen a tirones, intercambiando el poder de los rebotes, alternando la habilidad en el tiro libre, matando Tavares con esa rabia con la que estira los brazos (de forma tan inconveniente que le llevó a banco con cuatro personales en el tercer cuarto) y matándole Diop y Shengelia sin miedo a volar por encima de sus 220 centímetros. Pero hay orillas más peligrosas que altamares y oleajes, y en la orilla del partido, en las últimas brazadas, el Baskonia chapoteó agotado, impaciente como un ahogado agita los brazos pensando que de la salpicadura nacerá la vida. Y se ahogó, sin estrépito, pero sin fuerzas, con impaciencia frente a un oficioso Real Madrid que gestionó el estilo, el tiempo, la ventaja, para alcanzar la arena del Fernando Buesa y abandonarla con un partido más invicto como visitante. El Baskonia, desde el agua, veía como casi todos sus barcos se hundieron en esos diez últimos minutos interminables.

Baskonia, 69 - Real Madrid, 81

Baskonia (18+18+19+14): Huertas (15), Janning (-), Garino (3), Shengelia (15) y Poirier (6) -cinco inicial-, Beaubois (10), Diop (7), Granger (5) y Kevin Jones (8).

Real Madrid (18+15+24+24): Campazzo (10), Causeur (15), Yusta (-), Thompkins (4) y Tavares (6) -cinco inicial-, Doncic (12), Carroll (3), Randle (-), Reyes (8), Fernández (12), Taylor (11) y Radoncic (-).

Árbitros: Carlos Peruga, Vicente Bultó y Martín Caballero. Sin eliminados.

 Buesa Arena ante 14.178 espectadores.

Y la noticia es que Doncic, no fue el rey, tampoco el vasallo. Se incorporó al partido cuando faltaban 1m 28s para acabar el primer cuarto. Jugando como 4, en el segundo cuarto tuvo serios problemas, alguna fata en ataque e incluso sufrió alguna defensa poderosa de tipos duros como Shengelia o Poirier. Quizás un golpe sufrido en el estómago le dejó un poco afectado, pero el niño prodigio esloveno se estuvo comiendo las uñas en la segunda bancada de lo suplentes hasta que a fata de 1m 24s para acabar el tercer cuarto volvió al partido, y entonces ya no frenó.

Pero el encuentro lo había encarrilado Caseur para el Madrid, acertadísimo en el tiro y lo acabaron cosiendo a triples Rudy Fernandez, Taylor, Carroll Campazo, Doncic. El Baskonia necesitaba a todos sus efectivo en plenitud, tocados por la magia, todos a la vez, como una coral perfecta. Y eso se da tan pocas veces como los eclipses de mar. La recuperación de Huertas, al fin, coincidió, por ejemplo, con la intrascendencia de Janning y las dudas de Granger; la energía de Garino, en el mejor de sus pocos partidos con el Baskonia, con los errores bajo el aro de Poirier (intachable en la pelea). Y eso se paga porque el partido era de fuerza mayor.

Y entre errores y aciertos, entre la variedad de gustos, entre ver estirar y contraerse la goma, algunas acciones singulares de este o aquel jugador, el baloncesto se recreó más en la disputa, en la incertidumbre, que en la anotación que transcurría corta.

A la hora de a verdad quien dio fe fue el Madrid. El Baskona cometió demasiados errores en sus últimos ataques por muy pocos del Madrid que seguía teniendo en Campazzo un líder natural e infatigable, un gestor de tiempos y jugadas, sin renunciar sus triples y penetraciones para acordonar su autoridad. Al Baskonia se le complica defender la octava plaza que da paso a la Copa el Rey en Gran Canaria, con una semana atribulada de partidos importantes (Fenerbahce en Euroliga y Valencia en Liga Endesa).

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