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Montella, un técnico italiano muy español

El nuevo preparador del Sevilla, que se estrena este miércoles, es un amante del toque

Montella vigila a N'Zonzi, Carole y Geis en el entrenamiento del Sevilla. Ampliar foto
Montella vigila a N'Zonzi, Carole y Geis en el entrenamiento del Sevilla. EFE

“Mis dos años en la Fiorentina los pasé con él. Le gusta mucho el orden y cuidar todos los detalles. A mí me recuerda mucho a Emery”. El que se expresa así sobre Vincenzo Montella, el nuevo entrenador del Sevilla, que debuta este miércoles ante el Cádiz en la Copa, es Joaquín, futbolista del Betis bajo los órdenes de Montella desde 2013 a 2015 en el equipo toscano. Probablemente sin saberlo, el bético estuvo cerca de dar en la clave de lo que pretende el Sevilla con el cambio de entrenador. En el adiós de Eduardo Berizzo se conjugaron la necesidad de tener un técnico como Emery en cuanto al mando del vestuario y la exigencia, pero sin poner en tela de juicio el perfil de una plantilla destinada a jugar desde el toque y la posesión.

“Es el entrenador menos italiano en el sentido clásico del término. Digamos que es un preparador muy español”, señalan desde dentro del club. Ese carácter español de Montella hace que el juego del italiano recuerde al impuesto de manera triunfante por la selección española desde 2008. Los equipos de Montella se desarrollan desde el toque y la posesión, manejando la pelota con paciencia en busca de la superioridad en ataque. “Nosotros tocábamos y tocábamos para disfrutar una barbaridad. Luego, es verdad que tenía muy trillado el sistema y que lo controlaba absolutamente todo”, recalca Joaquín, quien lo pasó muy mal con Montella en su primer año en la Fiorentina. Después de un primer curso donde llegó a entrenarse solo, Joaquín mostró su mejor fútbol en la segunda campaña.

Curiosamente, los caminos del Sevilla y Montella se cruzaron ya en las semifinales de la Liga Europa de 2015. Entonces, el equipo de Emery pasó por encima del de Montella (3-0 y 0-2) para acabar ganando en Varsovia la que fue su cuarta Copa de la UEFA.

Lo que pretenden los dirigentes del Sevilla, en definitiva, es corregir cuando no hay nada perdido la trayectoria de un Sevilla en quinta posición y octavos de la Liga de Campeones, pero con un juego claramente a la baja y algunos problemas importantes en el vestuario. El principal se llama N’Zonzi, que se rebeló ante Berizzo en el descanso del duelo de Liga de Campeones ante el Liverpool y fue apartado del grupo. “N’Zonzi está disponible como uno más y puede jugar tanto en la Copa como el derbi del sábado”, apuntó Montella en la previa del duelo ante el Cádiz. El concurso del jugador francés, que se juega su presencia en el Mundial de Rusia, es fundamental para los esquemas de Montella. Sin un distribuidor como N’Zonzi, el juego de elaboración de Montella es complicado de ejercitarse. Con el 3-5-2 como sistema preferido, en el Sevilla entienden también que Montella presenta más variantes tácticas que Berizzo. Al argentino se le criticaba que su rigidez en el modelo impidió ver en acción más a menudo a Luis Muriel, inversión de 21 millones de euros, la más cara en la historia de la entidad, que estaba resultando fallida. Los mimos de Montella a Muriel en sus primeros días de trabajo han sido continuos. También lógicos porque conocía al colombiano, al que dirigió en la Sampdoria en la temporada 2015-16. Montella salvó a los genoveses del descenso y su trabajo le valió el fichaje por el Milan. De esa época conoce también a otro de los componentes de la plantilla, el argentino Correa.

Rehabilitado N’Zonzi y en espera de ver al mejor Muriel, otra de las decisiones que ha llamado la atención en los primeros ensayos de Montella es la colocación de Jesús Navas como carrilero derecho. El técnico contará con la ayuda de Maresca, exjugador del Sevilla entre 2005 y 2009.

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