Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cristiano, otra vez cara a cara con el vikingo argentino

El Real Madrid enfrenta este sábado al Gremio, donde juega el defensa Walter Kannemann con quien CR7 se sacó chispas en la final del Mundialito de 2014

Kannemann y Cristiano, en el Mundial de Clubes de 2014.
Kannemann y Cristiano, en el Mundial de Clubes de 2014. Getty Images

Antes con el 14 en la espalda. Ahora con el 4. Otra vez campeón de América, aunque ya sin la bendición del San Lorenzo del Papa Francisco, sino con la del Gremio de Porto Alegre. Quizá con alguna arruga nueva, pero igual de agresivo. Siempre jugando al límite. Con más tarjetas amarillas que años, el defensa argentino Walter Kannemann vuelve a enfrentarse este sábado con Cristiano Ronaldo en la final de un Mundial de Clubes.

El torneo es el mismo, pero esta vez no será en Marraquech sino en Abu Dhabi. Cristiano y Kannemann serán titulares en la final del Mundialito entre el Real Madrid y Gremio, y otra vez batallarán durante 90 minutos. Uno para hacer el gol, el otro para evitarlo. Kannemann juega de defensa central en el equipo brasileño y ya conoce al delantero portugués a quien tuvo entre ceja y ceja -y entre pierna y pierna-, en la final del 2014 en la que el Madrid venció 2-0 a San Lorenzo. Aquel día los tantos fueron de Sergio Ramos y Gareth Bale. CR7 no pudo hacer mucho, la marca personal de Kannemann lo hizo fastidiar y le negó el festejo de gol. Remató a puerta solamente dos veces, un número por debajo de su media esa temporada.

"Qué malo eres", le dijo durante el partido Cristiano a Kannemann, mejor conocido como El Vikingo. O El Gendarme. El argentino, que entonces tenía 23 años, debió marcar a Ronaldo y lo hizo muy bien. Tan bien que logró desencajarlo. Lo persiguió por cada rincón del campo hasta respirarle en el cuello. Lo agarró de la camiseta por delante y por detrás. Lo golpeó por arriba y por abajo... estirando los brazos un poco por demás cuando iban a disputar un cabezazo y las piernas también cuando el balón quedaba bailando entre los dos. Si algo sobró en aquel encuentro fueron golpes y encontronazos.

Kannemman, que después de jugar en San Lorenzo pasó por el Atlas mexicano, llegó al Gremio en 2016. Ese año ganó la Copa de Brasil y recientemente se proclamó campeón de la Copa Libertadores, logrando su segundo título en la máxima competición de América. "Verme otra vez con Cristiano significa que estoy haciendo las cosas bien y jugando partidos decisivos. Quiero hacer un buen partido ante él y ganar", afirmó el defensa tras vencer en la semifinal 1-0 al Pachuca. Y aseguró que intentará, una vez más, "hacerle las cosas difíciles" al ganador del Balón de Oro.

Tanto la final de la Copa Libertadores como el partido de semis ante Pachuca, demuestran que Kannemann sigue siendo el mismo. Duro en su forma de jugar. Y al límite. El partido decisivo del torneo continental ante Lanús no lo pudo disputar por haber sido amonestado en el choque de ida a los 40 minutos del primer tiempo. Y hace tan solo tres días, frente al Pachuca, la sacó barata cuando a los 22 de la parte inicial, le fue con todo al uruguayo Jonathan Urretaviscaya y recibió una tarjeta amarilla que podría haber sido naranja... o roja.

Gremio buscará ante el Real Madrid su segundo título mundial, tras ganar la Copa Intercontinental en 1983. Kannemann, que no pudo ganar aquella final con San Lorenzo, intentará lograr esa primer estrella. "Para mi no es una revancha. Ahora estoy representando a Gremio. Hace un año y medio que estoy en este equipo y esto muy contento", afirmó el jugador en declaraciones a la agencia AFP. Y concluyó: "En lo personal, obviamente, soy argentino y mi país va a estar atento a lo que pase en esta final del Mundial".

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información