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Las prisas de Carvajal por volver de la pericarditis

El lateral del Madrid, que apunta a titular el sábado en el derbi, quiso acortar los pasos para regresar después de recibir el alta y los médicos tuvieron que frenar su impulso

Carvajal (I) y Achraf, en el entrenamiento de este miércoles en Valdebebas. En vídeo, Carvajal participa en un entrenamiento esta semana.

La tarde en la que Cristiano Ronaldo recibía el FIFA World Player en Londres, Dani Carvajal pasaba una revisión médica clave en Madrid. Le iban a decir si podía volver a entrenarse o tenía que seguir parado por la pericarditis que le habían diagnosticado el 30 de septiembre. Ese 23 de octubre, finalmente, le dieron el alta. El pasado día 4 se reincorporó al trabajo de grupo y este sábado en el derbi apunta a titular. De haber sido por él, habría jugado el mismo 26 en Fuenlabrada.

“Tuvieron que frenarle… Los primeros días empezó a hacer bicicleta y carrera, todo a muy baja intensidad, pese a que él pedía a los médicos y a los recuperadores que le dieran más caña”, aseguran desde Valdebebas. Finalmente, pactó con el cuerpo médico y técnico aprovechar este parón para coger tono y ritmo de competición. Si nada se tuerce, Zidane contará con uno de los motores del juego del Madrid este sábado en el Wanda Metropolitano.

A Carvajal le diagnosticaron un “proceso viral con afección al pericardio” el 30 de septiembre, víspera del partido contra el Espanyol. Es una enfermedad denominada pericarditis que consiste en una inflamación del pericardio, la membrana que recubre el corazón. Es una dolencia idiopática, es decir, que aparece sin una causa determinada. Se trata con antiinflamatorios, aspirina y reposo. El lateral, que hasta entonces lo había jugado todo, volvió de Dortmund acatarrado y avisó al médico de que había notado un dolor en el pecho. Tenía fiebre, pero ese sábado se entrenó porque quería jugar contra el Espanyol. Por la tarde le hicieron pruebas para, precisamente, descartar que sufriera pericarditis. La padecía. Y durante casi tres semanas tuvo que guardar reposo absoluto.

“Fueron las semanas más duras. No me dejaban hacer prácticamente nada, no podía subir las pulsaciones y se pasó muy lento. Al final, si tienes una rotura de fibras, estás cinco días parado y luego empiezas a hacer cosas, ejercicios en el agua, gimnasio. Aquí, nada de nada. Me aburría muchísimo, el cuerpo te pide actividad, sobre todo a nosotros que somos deportistas. Se pasa mal…”, confesó el lateral de 25 años en una entrevista en Diario Madridista.

Una vez recibida el alta, la recuperación de Carvajal, además de paulatina, ha sido muy vigilada. Todavía hoy le hacen pruebas y electrocardiogramas con regularidad para comprobar que todo esté bien. Primero empezó con la bicicleta y luego con trabajo en el gimnasio. En todos los ejercicios llevaba las típicas camisetas con redecillas que suelen usarse en los reconocimientos médicos y pruebas de esfuerzo. Los cables, conectados a un aparato sensor, indicaban a los médicos y al propio jugador todas las reacciones cardiacas. Una vez comprobado que todas las respuestas eran positivas, le dieron permiso para trasladarse al césped.

Como en pretemporada

Primero empezó con carrera continua para trabajar la resistencia, luego fue incorporando el balón y se unió al resto del grupo para recuperar elasticidad. Carvajal, que estuvo parado más de tres semanas y que no juega desde el pasado 26 de septiembre, ha complementado el trabajo con el equipo con series de carreras y gimnasio. Antonio Pintus, el preparador físico, le diseñó una pretemporada. Más de tres semanas parado coloca al futbolista en la misma situación en la que se encuentra cuando vuelve de las vacaciones de verano.

En Dortmund, último partido que disputó, le preguntaron al lateral cómo estaba físicamente y si tenía que medirse mucho teniendo en cuenta que lo había jugado todo sin descanso. “Estoy perfecto, con muchas ganas y mejor que nunca. Al final las lesiones llegan en momentos de menos cargas… Mira el año pasado, con tantas rotaciones me lesioné en el tramo final”, contestó. La lesión llegó con cargas (llevaba 990 minutos, el que más), pero no fue muscular. Hasta ese día, Zidane sólo había tirado de él en el lateral derecho.

Achraf, de 19 años, tuvo que adaptarse a pasos acelerados al fútbol de elite para sustituir a Carvajal. Cumplió. Pero aunque tenga condiciones y se le adivine talento, le falta tajo todavía y está en proceso de aprendizaje. En el último choque contra el Atlético, Carvajal fue el jugador del Madrid con más toques de balón (111). Eso, entre otras cosas, necesita el equipo, que sin Carvajal durante mes y medio y con Marcelo a medio gas ha perdido el empuje en los laterales y fluidez en el juego, ya que sólo Isco consigue desbordar. Cinco de los seis goles que lleva encajados el Atlético se los han marcado de cabeza. Los centros de Carvajal, además de sus continuas subidas, pueden ser un arma más para el Madrid.

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