El Barcelona también se atreve con el Málaga

El conjunto azulgrana resuelve un mal partido con dos goles afortunados: Deulofeu se benefició de un error del árbitro e Iniesta marcó después de 23 meses

FOTO: Deulofeu controla el balón ante Juankar. / VÍDEO: Declaraciones de los entrenadores tras el partido.Foto: atlas | Vídeo: ALBERT GEA (reuters) / atlas

No hay equipo más samaritano en la Liga que el desdichado Málaga, ni uno más afortunado que el líder Barça. Los azulgrana se encontraron con la victoria sin apenas jugar ni esforzarse, favorecidos por los errores del árbitro y de un adversario que está peleado con las porterías independientemente de la alineación que disponga Míchel. La sensación es que al técnico le ha mirado un tuerto y su suerte depende del caprichoso Al Thani. Al Barcelona por el contrario le ocurren cosas tan asombrosas como que Iniesta marque un gol mientras sigue la sequía de su artillero Luis Suárez.

El partido no comenzó por una vez con una parada de Ter Stegen sino con un gol del Barça. Digne profundizó por la banda izquierda, tiró una pared con Iniesta, la pelota dio en Rosales y el lateral francés la puso de nuevo en juego después que hubiera rebasado claramente la línea de fondo para que Deulofeu taconeara a la red del debutante Andrés Prieto. El árbitro y el linier se miraron, los jugadores se quedaron parados y de repente, sin venir a cuento ni consulta alguna, González Fuertes concedió gol: 1-0.

La jugada expresó la dinámica opuesta que viven ambos equipos desde el inicio de Liga. Al Barça le caen los goles del cielo, a veces de rivales que marcan en su portería, mientras el Málaga de Míchel es carne de cañón, también en el Camp Nou. Al Barcelona siempre le costó abatir a los blanquiazules y la temporada pasada solo contó un punto después de perder en la Rosaleda. Las actuaciones de Kameni y los planteamientos de Javi Gracia o Juande Ramos fueron muy solventes en el Camp Nou. No fue el caso de Míchel.

El Málaga jugó especialmente bien durante un buen rato, sin mirar al marcador ni a la clasificación, que le sitúa como colista y máximo goleado, víctima de una seria crisis institucional, falto de jugadores, diezmado por las ausencias de futbolistas como Kuzmanovich y Recio. El inventario favorece el desánimo e invita a intervenir y, sin embargo, el equipo quiere el balón, se asocia, toca y llega y no se rinde ni en el Camp Nou. No encuentra en cualquier caso la manera de meter un gol y en su área queda expuesto a fatalidades como el gol de Deulofeu.

Apoyado en Peñaranda, que se dejó caer a la línea de tres cuartos, el Málaga alcanzó con cierta frecuencia el campo del Barça. Tuvo hasta tres remates muy francos y no dejó que el Barça tirara la línea de pase hasta Prieto. La movilidad y el intercambio de posiciones en el equipo de Míchel contrastaba con la quietud de los muchachos de Valverde. Al Barça le dio un ataque de suficiencia, como si no temiera por el resultado, entregado a Messi mientras la lesión de Rolán aumentó el inventario de calamidades del Málaga.

Los azulgrana no entraban en juego, espectadores del fútbol asociativo del plantel de Míchel. Valverde miraba y sus chicos parecían dormidos en el Camp Nou. No se recuerda un partido en el que atacaran tan mal ni que defendieran tanto tiempo, extraviados los once, desquiciado Deulofeu, desaparecido Luis Suárez, intrascendente Busquets. La hinchada aguardaba a Messi y el 10 se desperezó con un tiro cruzado que sacó con su mano izquierda Prieto. Volvió a intervenir el rosarino y llegó el gol afortunado de Iniesta.

El capitán controló con la izquierda el pase de Messi y con la misma pierna disparó. La pelota dio en la suela de la bota de Rosales y dejó sin respuesta a Prieto. Iniesta no marcaba en la Liga desde el 21 de noviembre de 2015 en el Bernabéu. No extrañó el jolgorio con el que sus compañeros celebraron el tanto del capitán.

Resuelta la contienda, Valverde se acordó hasta de Alcácer después que Luis Suárez fallara un gol cantado después de un pase de Sergi Roberto. El charrúa se retiró de muy mala gana mientras la afición reparaba en Paulinho. El brasileño es un punto de luz en los partidos aburridos como el del Málaga. Los blanquiazules se despidieron de la cancha con el 2-0 y dejaron que los barcelonistas pasaran el rato, sin más, sabedores de que el sábado les aguarda el Athletic. A Luis Suárez no se le da mal San Mamés. Necesita el Barça los goles del uruguayo y mejorar su fútbol para acreditar su liderato en la Liga.

Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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