Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Garbiñe Muguruza, feliz estreno en Wuhan

La número uno supera a Tsurenko (doble 6-4) y arranca con buen pie la segunda cita asiática

Muguruza, durante el partido contra Tsurenko.
Muguruza, durante el partido contra Tsurenko. AFP

En Wuhan, otra vez, la Muguruza firme y solvente, la Garbiñe imponente de los últimos meses, la número uno, de modo que nada que ver con la Garbiñe que el fin de semana pasado cayó en Tokio en una de sus peores actuaciones de la temporada. Nueva página, ahora en China, así que borrón y cuenta nueva. En su estreno en el torneo, la segunda parada de la gira asiática, otra vez el buen color, el brío, los biorritmos positivos. Y, en consecuencia, otra victoria a la bolsa de resultados: doble 6-4 (en 1h 46m) frente a Lesia Tsurenko.

Días atrás, Muguruza padeció y sufrió de lo lindo ante Caroline Wozniacki. Después de mucho tiempo, se sintió a merced de la rival, a remolque y desencajada, extraña sensación para una jugadora que acostumbra a disponer y ordenar si está a tono, que no fue el caso ante la danesa pero sí en su primera aparición en Wuhan. La ucraniana, 50 en la clasificación mundial, exigió masticar más de la cuenta el triunfo, pero Garbiñe lo abrochó con jerarquía y este miércoles (hacia las 13.00, Tdp) divisa en el horizonte a la polaca Magda Linette.

Hubo susto, porque lo hubo, pero no nació del cordaje Tsurenko sino del muslo derecho de Muguruza, atendida en el tramo final de la primera manga debido a unas molestias musculares. 10 minutos, algunas maniobras para desentumecer y luego un vendaje. Algo de incertidumbre, pero todo ok. Antes, una salida en tromba, una serie de cuatro juegos consecutivos y, después, arrestos para olvidarse de la pierna y calma para sellar el parcial con tranquilidad.

Luego otra dosis médica, aunque esta vez para la ucraniana. A Tsurenko no le dolía la pierna, sino una muñeca, e igualmente permaneció sobre la pista y guerreó. Sin embargo, todo continuó exactamente igual. Cedió el servicio temprano y claudicó, porque Muguruza ya no es aquella tenista que se deshacía en las primeras rondas sino una competidora mucho más regular, desde luego mucho más fiable y estable de lo que lo era hace un año.

En resumidas cuentas, feliz estreno en Wuhan, escenario que obliga otra vez a la calculadora para retener el trono. Y la ecuación es sencilla: Muguruza lo conseguirá si alcanza las semifinales del torneo, o bien si la checa Karolina Pliskova no levanta el trofeo el domingo. Ni más ni menos. Además, de rebote, el terreno un poco más despejado, ya que otras dos aspirantes a concluir la temporada en lo más alto del ranking patinaron el primer día chino. Adiós de Simona Halep (6-2 y 6-1 ante Daria Kasatkina) y adiós de Wozniacki, reciente vencedora en Tokio (7-5 y 6-3 con Maria Sakkari).

El año pasado, Muguruza perdió en la primera ronda de Wuhan, luego esta edición, entrando directamente en la segunda ronda y ganando, ya solo puede sumar. Sumar, sumar y sumar. La número uno, finalista del torneo en 2015, se agarra con uñas y dientes a su reluciente estatus.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información