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El Mundial de MotoGP ya solo es cosa de tres

“Sabía que si fallaba tenía un pie fuera del Mundial, pero tenía que arriesgar”, dice Márquez, que recupera el liderato

Petrucci, Márquez y Dovizioso, en un momento de la carrera. Ampliar foto
Petrucci, Márquez y Dovizioso, en un momento de la carrera. AP

Marc Márquez llegó a la sala de prensa derruido. Con un hilo de voz rasgada –“cuando he cruzado la línea de meta me he puesto a gritar, he dicho de todo. Tenía que sacar toda la tensión”–. Y con una sonrisa. La que le acompaña cuando los planes le salen bien.

Una foto publicada este lunes en su cuenta de Twitter muestra cómo jugó con los límites en la carrera del domingo en Misano: rueda por detrás de Lorenzo, derecho (todavía) encima de la Ducati; él, con la Honda totalmente cruzada, la rueda delantera mirando hacia la izquierda, el cuerpo orientado hacia la derecha. Y la rodilla en el suelo. “Derrapada”, escribe el piloto. Y le cae una gota de sudor por la frente. Como esa acción Márquez salvó más de una durante la última carrera. Jugó, como tantas veces, con los límites de la pista. En un día en que la pista no estaba para juegos. En que nada advertía cuándo es demasiado tarde para reaccionar. Así lo relataban después los pilotos que se cayeron, que fueron muchos: 80 solo el domingo. 140 durante todo el gran premio de San Marino, un récord absoluto.

El piloto de Honda corrió al inicio bajo un tremendo aguacero, al cabo de un rato sobre un asfalto bien empapado, en las últimas vueltas con (todavía) algo de agua en la pista, la suficiente para tener que ir con cuidado aunque bastante menos como para arriesgarlo todo por una victoria con la que grita que quiere este Mundial.

“Sabía que si fallaba tenía un pie fuera del Mundial, pero tenía que arriesgar. Uno tiene que saber convivir con esta presión. Y lo he conseguido. Hemos vuelto al liderato del campeonato, que es importante para mí y para la confianza del equipo. Estaban todos en deuda después de lo que pasó en Silverstone [se rompió el motor de su Honda] y no quiero que se sientan así porque somos un equipo. O caemos todos, o ganamos todos”, declaró tras sumar su cuarta victoria, las mismas que cuenta Dovizioso, con quien ahora colidera la clasificación del Mundial, pues están empatados a puntos.

A él era al piloto que quería tener controlado. Y lo hizo. El italiano rodaba tras él, tratando de no perderle de vista y, al tiempo, minimizando los riesgos. Cuando decidió atacar a Petrucci, Dovizioso se conformó con el podio. A él no le van las heroicidades. “Estoy contento con el rendimiento de la moto. El campeonato está totalmente abierto”, declaró.

Y sí, sigue abierto. Pero con la ausencia de Rossi –ahora está a 42 puntos del liderato y tampoco correrá en Aragon; Yamaha anunció ayer que lo sustituirá el piloto de superbike Michael Van der Mark– y la mala carrera de Pedrosa –a 49 puntos: no logró hacer trabajar los neumáticos dado el descenso de temperatura y la lluvia y acabó 14º– el número de candidatos se ha reducido considerablemente. “Es lo normal, que cada vez quedemos menos peleando por el título”, asumía Márquez. Él y Dovizioso llevan la batuta, pero no pierden de vista a Viñales, que, pese a no tener su mejor día en Misano y acusar la falta de tracción en mojado, terminó cuarto y está a 16 puntos en la general. El Mundial es cosa de tres. Tres pilotos que, según el italiano, llegan al final de temporada en igualdad de condiciones: “Los tres tenemos una buena máquina, equilibrada, y no tenemos grandes ventajas en ningún punto. Nos tendremos que adaptar a la situación en cada fin de semana de carreras. Los detalles marcarán las carreras”, explicó.

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