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Mikel Merino comanda el estreno de la nueva sub-21

Los de Celades, renovados de cara al Europeo de 2019, arrancan con victoria ante Italia (2-0) bajo el liderazgo del centrocampista, goleador y asistente. Ceballos acabó en el hospital

Mikel Merino define en el primer gol de la sub-21.
Mikel Merino define en el primer gol de la sub-21. EFE

Con el mismo técnico en el banquillo, Albert Celades, con solo siete de los 23 jugadores que se quedaron a las puertas del pasado Europeo Sub-21, y con un nuevo líder sobre el campo, Dani Ceballos, se estrenó la renovada Rojita con la cita continental de 2019 en el horizonte. Lo hizo con victoria ante Italia (3-0) y con un Mikel Merino imperial. Primero goleador y después asistente de Borja Mayoral, el centrocampista del Newcastle se puso a los mandos de la sub-21 en un amistoso dominado por España en la primera mitad y empañado por la excesiva dureza en la segunda.

A cuatro días de arrancar en Estonia el camino hacía el próximo Europeo, la Rojita confirmó en Toledo que el relevo generacional no es solo cosa de nombres. Sin los Asensio, Deulofeu, Williams o Sandro, desaparece la verticalidad y el fútbol de ida y vuelta de un equipo que Celades parece dispuesto a organizar en torno a los centrocampistas. Con Rodrigo, Soler, Merino y Ceballos, que estrenó capitanía, como núcleo, España se olvidó de correr y se hartó a tocar. Cargada de volantes, con Oyarzabal descolgado a la izquierda y Borja Mayoral en la punta de ataque, dominó en la primera parte a una Italia que también busca rearmarse tras perder al grueso del grupo que le llevó a la semifinal en Polonia el pasado verano.

La superioridad española la evidenció un superlativo Mikel Merino. El mediocentro, que tras un año casi en blanco en el Dortmund recupera la sonrisa de la mano de Rafa Benítez en el Newcastle, prolongó su buen momento con España. Se presentó adelantando a los de Celades con un gol de muchos quilates: control, caño en el área y definición precisa con la zurda. Dominador en la medular, poco después recuperó un balón, levantó la vista y encontró a Borja Mayoral. El madridista, otro de los llamados a liderar esta nueva hornada del 96/97, se deshizo de los zagueros italianos con un solo toque, cabalgó hacia la meta de Scuffet y no falló.

Los automatismos y el control que mostró de inicio España fueron desapareciendo a medida que el técnico andorrano daba carrete a los suplentes, algunos de ellos debutantes y todavía en proceso de conocerse y encajar con el resto del grupo. No hubo mucha historia en una segunda mitad en la que Italia subió la intensidad y se excedió en la dureza, centrando su foco en un Ceballos tan fustigado que salió del Salto del Caballo en camilla y con collarín rumbo al hospital tras sufrir mareos y un fuerte dolor cervical. Antes, otro de los habituales, Meré, se encargó de cerrar el marcador para una Sub-21 en plena renovación que este martes tiene la primera prueba oficial en su trayectoria hacía el Europeo de 2019.

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