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“Cualquier once que pusiese el Madrid ganaría la Liga”

Pepe Mel, entrenador del Deportivo, valora el potencial de su rival en la apertura del campeonato, pero advierte que no se rinde. "Quitarles puntos serviría para mostrar que vamos en serio"

Pepe Mel posa en las instalaciones deportivistas en Abegondo.
Pepe Mel posa en las instalaciones deportivistas en Abegondo.OSCAR CORRAL / EL PAÍS

Nació en Chamartín, creció en la vieja ciudad deportiva madridista y hoy se enfrenta al equipo que vivió, sintió y le formó. “El que me enseñó a ganar”, explica. No se rinde José Mel Pérez (Madrid, 1963) que tiene un deja vu que le lleva a finales de febrero cuando llegó a A Coruña a entrenar al Deportivo y se iba a jugar más de media permanencia en Gijón. Por medio se topó con un partido contra el Atlético y varios futbolistas importantes advertidos de sanción. Escuchó voces sobre que igual era aconsejable reservarlos. “No lo hice y sacamos un punto que no solo sumó en la clasificación sino en lo anímico”. Luego ganó en El Molinón y el equipo llegó a la meta. “Quitarle puntos ahora a este Real Madrid serviría para demostrar que vamos en serio”, se ilusiona ante la cita de este domingo contra el campeón en Riazor (22,15 horas. Movistar Partidazo)

Pregunta. ¿Tiene más equipo que la temporada pasada?

Respuesta. Hemos mejorado en gente capaz de desbordar y esperamos a un gran delantero. El presidente me ha dicho que va a venir Lucas Pérez. En lo demás estamos parejos. Me gustaría que viniese además un portero porque el fútbol es en las áreas y en las dos se consiguen puntos, pero estoy cómodo con Rubén y Tyton y entiendo el esfuerzo que hace el equipo por traer un gran delantero.

P. ¿Qué cambiaría con Lucas?

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R. El fútbol que tengo en la cabeza es con extremos y dos delanteros. El 4-4-1-1 o 4-4-2 será más protagonista. Estas últimas semanas ante la falta de efectivos trabajamos otras cosas porque además no tenemos disponibles a Fede Valverde, Emre Çolak y Carles Gil y sí a tres hombres fuertes para jugar por dentro.

P. ¿Es este el mejor Madrid en años?

R. Hace mucho que no veía un equipo que fuese muy bueno en todo. Ganaron en Barcelona a la contra y luego le apabullaron con la pelota. Son potentísimos a balón parado y en el área desequilibran por las individualidades, como todos los grandes. Tienen además a gente muy joven y de gran nivel.

P. Una plantilla muy larga y en la que todos rinden. ¿Puede llegar la virtud a ser un problema?

R. Hay que gestionarlo. Los grupos cuanto más elevado tienen el ego, más difícil son de llevar. Creo que Zidane tiene la virtud que tuvo Del Bosque, su mano izquierda. El Madrid necesita eso. Benítez intentó hacer otra cosa, ser entrenador. Y al final allí si no empiezas bien te devoran.

P. ¿Debe ser el de Zidane o Del Bosque el perfil de entrenador para un grande o el Madrid es caso aparte?

R. En el Barcelona cuando entró Guardiola tomó decisiones y fue uno de sus grandes aciertos, pero gestionar el colectivo es fundamental. Luis Enrique primero fue en una línea, pero demostró ser inteligente, se adaptó y ganó.

Creo que Zidane tiene la virtud que tuvo Del Bosque, su mano izquierda. El Madrid necesita eso. Benítez intentó hacer otra cosa, ser entrenador.

P. El Madrid le goleó la última vez que visitó Riazor y usted dijo que le perjudicó que alinease a los suplentes. ¿Espera otra vez al equipo B?

R. Le respondo con una pregunta para el lector de esta entrevista: ¿Qué equipo pondría usted si entrenase al Madrid? Pues con ese equipo, con el que ponga, sería campeón de Liga. Fíjese que problemas tienen.

P. ¿A qué edad ingresó en el Real Madrid?

R. Con diez años. En los setenta, en el torneo social. Cada equipo llevaba el nombre de un futbolista del primer equipo. Yo jugaba en el “Camacho”. Luego ya entré en alevines y hasta el Castilla, que me fui a Osasuna. En lo personal aprendí una manera de ver la vida y en lo profesional la exigencia de ser ganador y a la vez respetuoso. Teníamos que llevar las notas del colegio a Miguel Malbo, que era el director del fútbol base. Estuve poco tiempo con Bernabéu de presidente, pero recuerdo que con Luis de Carlos cuando entraba en el comedor nos poníamos todos de pie hasta que nos decía que podíamos sentarnos. Ahora entra un presidente en un comedor…

P. ¿Cómo era el fútbol que soñaba entonces?

R. Solo quería disfrutar, no pensaba en vivir de ello. No jugaba de delantero, pero con los años me pusieron allí. Recuerdó que empecé al tiempo que Sanchis, que sí que jugaba en punta, y él fue para atrás y a mi me mandaron al ataque porque tenía gol.

P. ¿El gol se puede entrenar?

R. No. Es innato. En el fútbol hay dos cosas que solo se consiguen con dinero: la velocidad y el gol.

P. Decía Cruyff que en cada demarcación los jugadores deberían de trabajar con técnicos que hubiesen tenido experiencia en ella como futbolistas.

R. Y es cierto que yo tengo una relación especial con los delanteros. Paso mucho tiempo con Florin Andone explicándole vivencias que he tenido. Le digo que me escuche como un veterano no como su entrenador. Y él es listo y va a aprovecharse de eso.

P. ¿El futbolista profesional es receptivo a ese tipo de consejos?

R. Si no ha ganado mucho sí que lo es. Pero yo he visto a un entrenador explicarle a Riquelme como tirar una falta. Eso es ridículo. Cuanto más alto estás menos puedes enseñar, por eso incido en la importancia de gestionar grupos, pero si que es cierto que todos los futbolistas del mundo escucharían lo que les dijese Zidane.

El Deportivo es un club importante, un grande que económicamente ahora no lo es. No estamos en el fútbol de hace quince años en el que podías tirar todo lo que quisieras por la ventana que ya vendría otro a pagarlo después. Pero entiendo la exigencia

P. ¿Su manera de trabajar sería diferente si entrenase a un equipo que pelease por los títulos?

R. En lo personal no. Soy cercano, me gusta estar con los chicos y gastar bromas sabiendo que lo que a uno le puede caer bien a otro compañero le puede molestar. Si no aprendes eso rápido tienes un problema. Pero la intervención del entrenador en un equipo como el Deportivo no puede ser la misma que en el Real Madrid. De eso estoy convencido.

P. ¿Qué ha aprendido en un banquillo?

R. Que cuando uno pasa la línea de banda hacia fuera el fútbol es otro. El futbolista termina sus horas de entrenamiento y tiene una vida personal para evadirse. Yo hace unos meses tuve un problema personal grave y no pude ver al filial en la promoción de ascenso a Segunda B, pero estaba siempre en contacto con el teléfono. Y eso que ahora están todos los jugadores permanentemente conectados por redes sociales o similares. Siempre les aconsejo que tengan un foco y no se desvíen por lo que digan de ellos.

P. Antes al futbolista le llegaban sobre todo los elogios, ahora están más expuestos.

R. Una de las cosas que he puesto en el código interno esta temporada es que al terminar los partidos no quiero a ningún jugador en el vestuario mirando instagram, twitter o los mensajes del teléfono. Si nos ha ido mal lo hablamos entre nosotros y lloramos todos. Y lo han entendido. Me importan mucho las relaciones personales. Di Stéfano decía que lo mejor del fútbol eran las pretemporadas, que tenían que ser perpetuas porque todos nos llevamos bien. Ahora tengo que dejar a doce jugadores fuera de la primera alineación y ya no voy a ser tan simpático para ellos. Pero necesitamos armar grupos porque competimos contra grupos, no contra equipos.

P. Escribió un libro sobre las dificultades de un niño para llegar a ser futbolista. ¿Ve a muchos jóvenes equivocándose?

R. Continuamente. Y se equivocan dos veces, por lo que hacen y por no escuchar. A veces la gente cercana no da el consejo bueno, pero además ocurre que muchos futbolistas no se dan cuenta de que la recompensa está después del esfuerzo. No puede ser que un chico suba al primer equipo y por imitación llegue al vestuario con un neceser de Louis Vuitton.

P. Se le ve sonreir poco en público. ¿Es tan adusto como parece?

R. Sí, soy serio. ¿Pero sabe lo que pasa? Nunca tuve la suerte de entrenar a un equipo que ganase el 90% de los partidos. Estuve dos veces en el Betis con la presión de tener que ascender y tres para que no bajase, con el West Bromwich llego para tratar de salvarlo, al Deportivo también. Soy muy respetuoso con este tema porque a los compañeros que entrenan a equipos que luchan por títulos no se les debe quitar valor, pero remangarte en el barro y conocer ese otro fútbol es meritorio.

P. Como jugador solo estuvo un año en Primera, marcó 14 goles y no volvió a la categoría. No le acompañará un cierto malditismo…

R. ¡Tengo mucha suerte! ¿Sabe lo que es estar entre los 20 entrenadores de Primera División? Lo que soy es un trabajador del fútbol. Fui pichichi de Segunda dos veces, una con el Castellón, que acaba subiendo y yo había firmado por el Betis, que justo ese año desciende. Como futbolista se me valoró poco. Pasaba de los 20 goles casi todos los años. Soy serio, pero me gusta el fútbol alegre.

P. El Deportivo con la directiva actual destituyó cuatro entrenadores en poco más de dos años. ¿Siente que está en un banquillo caliente?

R. Lo que percibo es que en A Coruña la afición ha sufrido mucho y que se mira mucho hacia el pasado más glorioso. Pero todo ha cambiado, hay equipos que suben desde Segunda División saneados y disponen de más dinero. No estamos en el fútbol de hace quince años en el que podías tirar todo lo que quisieras por la ventana que ya vendría otro a pagarlo después. Hay que ser buenos gestores y aquí lo son. El club tiene que estar muy ordenadito porque tiene que rendir cuentas a Hacienda o a la Liga y cada euro que gastas tiene que estar muy claro. Lograr estar aquí un tiempo es un reto para mí. Somos un club importante, un grande que económicamente ahora no lo es. Pero entiendo la exigencia.

P. ¿El trabajo a tiempo completo de un entrenador le deja tiempo para vivir Galicia?

R. Lo intento. Me acabo de enterar de que mi familia es de Mondoñedo, en la provincia de Lugo, que un antepasado mío se llamaba José Mel Dean y era de allí. Tengo que ir a ver aquello. Soy urbanita, me gusta sentir las ciudades, pero he salido a los pueblos, a Fisterra, Sada o Camariñas. El otro día tomé el tren y me fui a Santiago y luego seguí a Pontevedra, que tiene un casco antiguo maravilloso. Me gusta pasear por la calle Real en A Coruña.

P. Debe ser entretenido para un entrenador pasear por el centro de la ciudad.

R. Pero en A Coruña hay mucha diferencia respecto a Sevilla. Aquí hago una foto cada diez minutos, allí cada treinta segundos. Voy andando desde el estadio hasta casa y la gente es muy respetuosa. En Sevilla son más viscerales. No me veo paseando por la Avenida de la Palmera gane o pierda.

"La afición del Deportivo no merece un equipo rácano"

Tiene claro Mel el Deportivo que quiere, un equipo que sea protagonista, que busque el balón rápido tras pérdida y tenga recursos para manejarlo. “Sin la pelota sufrimos. No estamos confeccionados para estar sin ella”, aclara.

Pregunta. ¿Puede desmentir a los que aseguran que no le gusta Emre Çolak?

Respuesta. Por supuesto. Nadie puede dudar de que es uno de esos jugadores que todos queremos ver. Cuando llegué me decían que los mejores partidos del Deportivo se habían visto con él sobre el campo, pero entonces me habían fichado para ganar y no para jugar bien, para salvar al equipo. Otra cosa es ahora que empezamos de cero. Antes necesitábamos unas determinadas características para ser fuertes atrás en ese momento puntual y aún así Emre jugó bastante. Se trata de utilizar las armas que tienes en el momento preciso.

P. Pero ahora propugna un equipo sin espacio para un mediapunta pasador.

R. Me gusta jugar con dos delanteros o con un segundo punta que llegue al gol. Con Rubén Castro y Jorge Molina pasábamos en el Betis entre los dos de los 25 goles cada temporada. Hablo mucho con Emre y me dice que está cómodo en dos posiciones, de mediapunta como enganche y en la banda a pierna cambiada. Y ahí lo utilizamos. Es la misma situación que con Carles Gil.

P. Esta pretemporada se les ha visto presionar alto tras pérdida. ¿Será la pauta de la temporada?

R. El partido contra el Madrid será diferente no por el nivel del rival sino por los futbolistas que nos faltan, pero quiero trabajar mucho las transiciones, que es algo que en la Premier se hace muy bien. Quiero un equipo protagonista y para eso hay que recuperar el balón pronto.

P. ¿Por qué duró apenas cuatro meses en la Premier?

R. Llegué al sitio equivocado. Me ficharon para cambiar un estilo de décadas, pero ya ha visto en el Teresa Herrera lo que es el West Bromwich. Querían variar, pero vieron que no era posible. Allí ven este juego de una determinada manera, así que lo hablamos con el presidente y de mutuo acuerdo rescindimos el contrato. No me cesaron, pero cometí el error de no explicar lo que sucedió y pareció una destitución. También le digo que nos fuimos porque a los dos meses nos iban a echar, vamos. Decían que querían jugar de otra forma, pero al final no querían.

P. Y usted no ha cambiado.

R. No. Y creo que la gente en Riazor se merece alegría porque han demostrado qu están con el equipo, que van más allá de los resultados. La afición del Deportivo no merece un equipo rácano sino uno que transmita a la grada, que se suelte con el balón, que no tema.

P. ¿Dónde peleará este año el Deportivo?

R. Yo no estoy cómodo luchando en la posición que teníamos el año pasado cuando llegué. Creo que el campeonato va a ser un poco diferente al anterior, con más equipos cerca de Europa. El Betis ha invertido mucho dinero, el Espanyol lleva un año de rodaje con Quique al frente, el Valencia va a volver, en el Celta siguen los mismos. Y en todo eso quiero meter al Deportivo, intentarlo porque tenemos los mimbres para conseguirlo y si empezamos bien estoy seguro de que ya nos quedaremos en esos puestos tranquilos.

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