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Coleman ya le ha amargado a Bolt dos veces, y quiere hacerlo una tercera

Estados Unidos y Jamaica pelearán en el relevo 4x100 por el último oro con el gigante jamaicano en la pista

Mundial de atletismo Londres 2017 Ampliar foto
Bolt y Coleman, tras la semifinal de 100m ganada por el norteamericano. REUTERS

“Sí, lo he hecho, pero no voy a ir por ahí fanfarroneando de ello”. El único atleta que ha derrotado dos veces a Usain Bolt el mismo día es un chavalín de 21 años que apenas levanta dos palmos del suelo y con pantalones largos de vestir hasta parece un tirillas. Una persona con la que uno se puede cruzar un millón de veces en la calle sin prestarle más atención que habla con la voz muy baja, mirando al suelo, con las manos bajas y nerviosas. Se llama Christian Coleman y si algo está deseando es derrotar a Bolt por tercera vez en la semana de los Mundiales. “Sería una locura”, dice. “Algo muy especial. Creo que tenemos un gran grupo con buena química entre nosotros, todos muy jóvenes [exceptuando al campeón, Justin Gatlin, de 35 años]. Será una gran carrera”.

Frente al Estados Unidos de subidón tras el 1-2 en la final de 100m que la mala actuación de Ameer Webb e Isiah Young en la de 200m no empaña, Jamaica llegará al relevo de bajón. Por primera vez desde París 2003 ningún jamaicano llegó a la final de 200m, y el único que llegó a la de 100m, Usain Bolt, quedó tercero. Bolt en persona ya ha anunciado que por primera vez correrá la semifinal (sábado a las 11.55) para llegar más caliente a la final (mismo sábado, 22.50) en la que el vallista Omar McLeod, el único oro de toda la velocidad jamaicana en Londres, hombres y mujeres, podría entrar en el cuarteto.

“El Mundial ha sido una gran experiencia, pero aún no ha acabado, aún nos queda el relevo…”, dice Coleman en un pequeño encuentro individual organizado por la IAAF en su zona reservada del estadio. “El público ha sido una locura y, mira, en los 100m, en mi prueba yo ya estaba contento con ser parte de un momento histórico, la última carrera de Bolt, y mira cómo acabé… Y ahora solo pienso en terminarlo todo ganado el oro con el relevo de Estados Unidos”. El diamante de su oreja derecha, gordo, brilla.

En la época antes de Bolt, el relevo corto norteamericano ganó siete de los 11 Mundiales. En los cuatro Mundiales de la era Bolt, solo Jamaica ha ganado. Y Coleman piensa que su país resurgirá en el de la despedida de Bolt. “Pero nosotros no decimos ‘vamos a derrotar a Jamaica”, dice. “Nosotros queremos derrotar a todos. Estados Unidos ha sido el mejor de todos, y volverá a serlo”.

GRÁFICO: Una década de récords y medallas de Bolt pulsa en la foto
GRÁFICO: Una década de récords y medallas de Bolt

Ningún hombre ha corrido más rápido que Coleman en 2017 (9,82s), lo que significa que con su marca ya infunde respeto, pero para la imaginación del aficionado, acostumbrado a gentes como Mo Greene, Ben Johnson, Lewis, Gatlin o Bolt, imponentes a la vista o fanfarrones y voceadores, Coleman pare muy poquita cosa, un niño de catequesis que parece aburrido en el ambiente de lujo de la zona VIP del estadio, donde federativos a su alrededor abren botellas de champagne y que querría huir de los focos que le señalan. Es inevitable preguntar al atleta de Atlanta, en el sur, que estudia y se entrena en Knoxville, en la Universidad de Tennessee, cómo ha podido actuar con tanta seguridad, siendo un chaval, en su primer Mundial ante tanto gigante. “Sigo los consejos de mi entrenador, que me dijo que no me dejara deslumbrar por nada ni pensar en nada más que en rendir bien en la pista”, dice. “Desarrollar una personalidad propia en el atletismo es cuestión de tiempo… y este es solo mi primer Mundial”.

Debería haber algo más que explique la seguridad, la falta absoluta de nervios, con la que corrió las series y la final de 100m donde terminó segundo detrás de Gatlin, con la boca cerrada, casi apretando los labios, casi en apnea completa, los 90 primeros metros de cada carrera. Coleman parece de hielo. No se deja deslumbrar. Eso no lo da un simple consejo de un entrenador. “Creo que para nadie es un secreto que soy muy buen competidor, siempre lo he sido”, dice. “Muchos atletas son buenos competidores también, claro, pero yo soy del tipo que quiere dejar su marca en los grandes momentos. Vivo para ello. Siempre he sido uno al que le encanta exhibir lo bueno que es cuando las luces brillan más, nunca me ha podido la presión. Vivo para competir al máximo cuando se hacen los grandes campeones”.

En la década de su domino, nadie había derrotado nunca a Bolt en unas semifinales. Nunca había perdido una final. Coleman lo hizo las dos veces. ¿Suficiente para sentirse un predestinado? ¿El elegido? “No, no”, vuelve el tímido aparente a coger el peso en la personalidad del velocista. “Yo solo acabo de entrar en la conversación… en los años que viene se juntarán muchas voces, pero mi nombre seguirá sonando, seguro”.

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