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Sebastian Coe: “Los Mundiales más grandes de siempre”

El presidente de la IAAF dice que fue una lástima la baja de Makwala, pero que los médicos no podían permitirle correr

Sebastian Coe, tras imponer su medalla a Gatlin, con Bolt en el terecr escalón del podio. Ampliar foto
Sebastian Coe, tras imponer su medalla a Gatlin, con Bolt en el terecr escalón del podio. AP

Llueve torrencial, hace frío, Bolt pierde y se va, Gatlin gana y sigue, el público pita al campeón y aplaude al derrotado, Van Niekerk no corre a tope, no corre nada un Makwala que habla de complot, las marcas no vuelven loco a nadie, el Reino Unido no gana medallas… Hay tantas razones para pensar que los Mundiales de Londres transcurren más tristes que apasionantes que hasta cuesta preguntarle a Sebastian Coe si está contento por cómo van las cosas. Y, sin embargo, es el propio presidente de la federación internacional (IAAF) el que se sorprende de que se pueda poner en duda su entusiasmo por el evento que devuelve el gran atletismo a Londres cinco años después de los Juegos que él mismo dirigió.

“Por supuesto que estoy contento por cómo va el Mundial”, dice en un encuentro que ha mantenido el miércoles con la prensa española. “Cómo no voy a estarlo si son los Mundiales más grandes de siempre. Pese a que las mínimas exigidas eran altísimas, hay más atletas que nunca. Y la ciudad los ha recibido espléndidamente y todos los días, a todas las horas, el estadio está lleno, más de 50.000 entradas vendidas por sesión… Lo que ocurra en el estadio tiene su narrativa propia, independiente. Siempre hay momentos de todo tipo”.

La narrativa de las polémicas la explica Coe con simpleza. ¿Los pitidos a Gatlin? “El precio de sus errores”. ¿La prohibición a Makwala, que fastidió el gran duelo del Mundial? “Todos los atletas se adscriben al sistema médico de la IAAF y se someten a sus decisiones. Los médicos de la federación le prohibieron correr por dos razones, porque estaba enfermo y porque su enfermedad, el norovirus de los vómitos, es contagiosa. Se protegió su salud y la salud de los demás atletas que se podrían haber contagiado. Entiendo su frustración porque yo también he sido atleta, y entiendo que fue una lástima para el Mundial, porque no hay que olvidar que para que él y Van Niekerk pudieran correr los 200m y los 400m debimos cambiar el programa previsto. Queríamos más que nadie ese enfrentamiento”. ¿Las malas marcas en velocidad? “No sé la razón, pero recuerdo que el año pasado , en el Europeo de Amsterdam, se llegó a la conclusión de que las marcas de fondo y medio fondo no eran ya espectaculares porque el pasaporte biológico había acabado con el dopaje sanguíneo…”

Y, sin embargo, detrás de esta declaración formal de optimismo, Coe se declara preocupado por ganar la batalla del marketing, de la venta del producto, de conseguir que el atletismo, al que no le vale ya la etiqueta de deporte rey de los Juegos Olímpicos, ocupe un lugar más importante en el ránking detrás del imposible fútbol. “Tenemos que dar valor a la marca atletismo, que mejore el nivel de conocimiento del deporte”, dice. “Tenemos que conseguir que a los runners, los corredores de fin de semana, que cada vez son más, les interese el atletismo como espectáculo, aunque sea un deporte complejo porque engloba muchas especialidades, no solo correr, y complicado de entender. No es el futbol, que todo el mundo sabe lo que es un gol”.

El primer gran fichaje de Coe, presidente de la IAAF desde agosto de 2015, fue el de Olivier Gers, un ejecutivo francés del mundo del espectáculo y las televisiones estadounidenses para el cargo de director general. El currículo del elegido, totalmente alejado del atletismo, marca la preocupación. Una de las medidas que se estaría meditando para promocionar la marca atletismo es un cambio de nombre de la federación. “Sería una manera de romper con el pasado”, admite Gers, que aprovecha un parón de la charla con Coe para presentarse. “Si preguntas a alguien por la calle qué es la IAAF, nadie sabría responder. Hay que buscar una marca que la gente reconozca inmediatamente”.

El marketing depende del producto y el producto de sus estrellas. Llega Coe y se retira Bolt, quien ha mantenido la llama la última década. “Se retira Bolt y el mundo seguirá girando”, mantiene Coe, y mantiene su sonrisa atractiva de vendedor de coches de lujo pronto para la respuesta y para la frase redonda. “Hace más de 10 años se retiraron Marion Jones y Michael Johnson, y cuando decían adiós, al mismo tiempo, un chavalín llamado Usain Bolt estaba ganando un Mundial juvenil en Kingston… Se retiró Mohamed Alí, y siguieron saliendo campeones. Al bajar del podio, Bolt me dijo, ‘¿qué quieres que haga, jefe? Quiero seguir trabajando para el atletismo, con chavales, lo que sea. Estoy para lo que haga falta’. Bolt seguirá. Ahora solo tenemos que conseguir hacer de Van Niekerk una marca global…”