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Mourinho otra vez

El portugués arranca ante el Madrid su segundo año en el United buscando reencontrarse con la figura de ganador que le llevó a ser considerado el mejor entrenador del mundo

Mourinho, durante el entrenamiento del Manchester United.
Mourinho, durante el entrenamiento del Manchester United. AP

José Mourinho aseguró en su presentación con el Real Madrid, el 31 de mayo de 2010, que el punto máximo de sus proyectos se alcanza siempre en el segundo año. “Es el año clave, es en el que se encuentra el equilibrio”, dijo. Hasta ahora nadie puede cuestionarlo. Tampoco su destreza para llevar al máximo la capacidad de sus equipos para competir y a ganar títulos. Hizo historia en Oporto, con un doblete en su segundo año completo; y en Italia, donde firmó un triplete con el Inter. En el Madrid, su título más importante, la Liga, también llegó en su segundo año. A su vuelta a Inglaterra, en 2013, ganó la Premier con el Chelsea en su segundo curso allí, pero acabó despedido en un proceloso tercer año. En su estreno con el United salvó los muebles con la Europa League. Ahora, afronta otra temporada en Old Trafford con el reto de medirse a sí mismo y recuperar parte de la esencia perdida estos últimos años.

Empezará a hacerlo en un escenario exigente, una final y ante el Real Madrid, su exequipo y actual campeón de Europa. Sin presión ante una derrota, salir victorioso hoy reforzaría la cuestionada figura del portugués, que arranca el curso con un United mucho más compacto y reforzado en todas las líneas. Mourinho incorporó a Lindelof para la zaga, a Matic para el mediocentro y sumó potencia y gol con el fichaje de Romelu Lukaku. Con todo eso, más algún refuerzo aún por llegar y sumado a lo que tenía (De Gea, Pogba, Mata o Rashford), el luso está en condiciones de aspirar a todo en este curso de reválida.

Para el Madrid de Zidane enfrentarse a este United a estas alturas servirá para comprobar si las dudas de la pretemporada solo han sido un accidente o toca reflexionar antes de lo grande. Encender la luz de alarma o retomar la sensación de tranquilidad y confianza de la temporada pasada. “Llegamos bien y con ganas de empezar. Al margen de los resultados, físicamente trabajamos muy bien y descansamos muy bien”, dijo ayer Zidane, que reclutó a última hora y contra pronóstico a Cristiano Ronaldo para la cita. “Físicamente está como en el día de la final de la Champions de hace dos meses. Si está aquí es porque está listo”, aseguró el técnico sobre el astro portugués, que se entrenó ayer al ritmo de sus compañeros y se ve preparado para jugar. Tras un verano convulso marcado por la denuncia de Hacienda y las informaciones en torno a su intención de salir del Madrid, su presencia en la cita de hoy acabaría de forma definitiva con el culebrón de su futuro. 

La final entre Real Madrid y Manchester United significará además el reencuentro oficial entre Mourinho y el club blanco, la primera vez que el portugués se mide ante su exequipo al margen de los bolos veraniegos. De su paso por el Madrid, los recuerdos son contradictorios: buenos para unos, malos para otros, según quien los mire. Casi sin término medio, algo que parece no existir con Mourinho. El técnico sumó una Liga, una Copa y una Supercopa de España, inyectó una dosis de prestigio y competitividad a un equipo que llevaba casi una década dando tumbos por Europa y provocó una ruptura y una división tanto interna como en la masa social de difícil solución. Desde su polémica salida, el técnico portugués apenas ha hablado públicamente de aquellos tres años. Ayer rompió su silencio: “Me marché y para vosotros [los periodistas] ha sido difícil tener palabras mías. Nunca he hablado mucho, no he llorado y no he pedido nada que no me hubieran dado. Me fui del Madrid con la tranquilidad de haberlo dado todo y no tener nada más por dar. Di más de lo que ninguna vez había dado”.

Pero lo cierto es que se marchó sin Champions y con cierta sensación de fracaso en el plano deportivo. “Cuando yo llegué el Madrid no era ni cabeza de serie en Champions. Cuando me marché habían jugado tres semifinales consecutivas, el equipo había salido campeón de España... Son pequeñas grandes diferencias...”, explicó Mourinho. Ahora, el Madrid y Mourinho vuelven a cruzarse también con pequeñas grandes diferencias. Los blancos, con el objetivo de alargar su hegemonía en Europa; el portugués buscando reencontrarse y volver a ser el ganador que fue.

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