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Chapecoense-Barcelona: memoria y resurgimiento nueve meses después de la tragedia

El equipo brasileño agradece el apoyo blaugrana y ultima la vuelta al fútbol de uno de los supervivientes del accidente aéreo este lunes en el trofeo Joan Gamper

Una semana después del accidente aéreo en Colombia en noviembre de 2016, una nube de profunda tristeza seguía cubriendo Chapecó. El teléfono móvil de Plínio David de Nês, apodado Maninho, vibró: había un nuevo correo electrónico en su bandeja de entrada. Al leer el mensaje, el presidente del Chapecoense, que ni siquiera había asumido el cargo de forma oficial, se quedó helado. Acto seguido, se giró hacia al alcalde de esa ciudad del sur de Brasil, Luciano Buligon, que lo acompañaba en un acto, y le enseñó la pantalla del móvil. “¿Es de verdad?”, le preguntó Buligon al ver el escudo del Barcelona en el mensaje. Se trataba de una manifestación de solidaridad del club catalán y, a la vez, una invitación para disputar el tradicionalísimo Trofeo Joan Gamper, partido que sirve de presentación de la plantilla blaugrana ante su afición y que se disputa este lunes en el Camp Nou (20.30, Antena 3).

Este apoyo inesperado era el combustible que le faltaba al Chape para recobrar fuerzas. “Fue la sorpresa más grande que tuve. El gesto del Barcelona demostró la solidaridad y la grandeza del club. Podrían haber elegido cualquier equipo del mundo. La gente no se imagina cómo nos sentimos al recibir aquel correo con el escudo del Barcelona, en el que nos invitaban al amistoso. Era un momento de mucho dolor e incertidumbre. Pensábamos que la historia del Chapecoense había llegado a su fin”, cuenta Buligon. Para el alcalde, tanto el Barça como el Atlético Nacional de Colombia, que renunció al título de la Copa Sudamericana que iba a disputar con el equipo brasileño cuando se produjo el accidente, acabaron siendo determinantes para el renacimiento del club. “La invitación del Barcelona fue como bálsamo para nuestra herida. Ese honor que nos fue concedido y la actitud del Atlético Nacional fueron los dos mayores incentivos para creer en la reconstrucción del Chape”. En aquel accidente del avión 2933 de LaMia, en el que viajaba la expedición del equipo brasileño, perdieron la vida 71 personas.

Aparte de organizar el partido, el Barcelona donó, también el año pasado, 250.000 euros para ayudar a recomponer la plantilla del Chapecoense. Aunque haya sido objeto de diversos homenajes e invitaciones para disputar amistosos por todo el mundo, la suma que ofreció el Barça fue el único apoyo financiero que el Chape recibió de otros clubes —a excepción del Atlético Nacional, que, al ceder el título de la Sudamericana, renunció automáticamente al premio de casi dos millones de euros de la Conmebol—. “Más que el dinero, lo que nos hizo mucha ilusión fue el hecho de recibir ayuda de una institución tan gigantesca como el Barcelona. Fueron los primeros en extendernos la mano y confortar nuestros corazones”, dice Maninho.

Los jugadores del Chapecoense en el entrenamiento en la Ciudad Deportiva del Barça. ampliar foto
Los jugadores del Chapecoense en el entrenamiento en la Ciudad Deportiva del Barça. EFE

Después de conquistar su primer título internacional y participar por primera vez en la Copa Libertadores, el Chapecoense, que hace menos de diez años disputaba la cuarta división nacional, se prepara para una nueva página destacada de su historia al jugar su primer partido en Europa y medirse a uno de los clubs más grandes del mundo. Pero la directiva verdiblanca tuvo que desdoblarse para no declinar la invitación. Debió convencer a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) para aplazar un partido del campeonato brasileño, puesto que Barcelona es solo la primera parada del largo viaje que le espera al Chape. Esta misma semana, el equipo brasileño se enfrentará al Lyon, en Francia, y a la Roma, en Italia, para luego poner rumbo a Japón para disputar la Copa Suruga contra el Urawa Red Diamonds.

Para definir el equipo que jugará en el Camp Nou, el equipo brasileño ha tenido que recurrir a una ingeniería compleja. Este domingo, menos de 24 horas antes de verse las caras con el Barça, el Chapecoense tiene un partido de liga contra el Coritiba. Para no comprometer su rendimiento en la competición nacional, la solución ha sido dividir la plantilla en dos grupos. Uno de ellos, de 15 jugadores, viaja con antelación a Barcelona, mientras el equipo titular juega en Curitiba, para luego unirse a la delegación en suelo catalán el lunes. Entre los 11 que saltarán al campo contra el Barcelona, el más conocido es el portero Artur Moraes, que jugó en el Benfica.

La prioridad del club para esta temporada es mantenerse en Primera División. Tras la tragedia, se consideró la posibilidad de que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) le concediera al Chapecoense un blindaje para no bajar a segunda durante tres años. Pero la propia directiva rechazó ese beneficio y alegó que el equipo quería enfrentarse a sus adversarios de igual a igual. El club empezó bien el año: conquistó el campeonato de su Estado, Santa Catarina, ganó en su debut en la Libertadores, fuera de casa, y lideró la liga brasileña durante tres jornadas.

Pero desde mayo las cosas han cambiado. La Conmebol castigó al club por la alineación indebida del central Luiz Otávio, lo que supuso su eliminación de la Libertadores. La afición empezó a perder la paciencia con los resultados de su equipo. Vágner Mancini, el entrenador contratado para reconstruir la plantilla a finales del año pasado, fue cesado en julio, y Vinicius Eutrópio ocupó su sitio. También ha contribuido a enturbiar el ambiente la insatisfacción de las familias de las víctimas del accidente, que hasta hoy exigen indemnizaciones y acusan al club de explotar la tragedia. Parte de la recaudación del partido contra el Barcelona se destinará a la asociación de los jugadores que perdieron la vida en Colombia.

No obstante, estos problemas no han conseguido que ni el Chape ni sus aficionados pierdan el entusiasmo con la excursión internacional. Alan Ruschel, Neto y Jackson Follmann, los tres jugadores que sobrevivieron al accidente, estarán con la delegación, pero solo Ruschel saltará al campo. Ante el Barcelona, el lateral izquierdo regresará a los terrenos de juego tras ocho meses de recuperación. La idea es que juegue alrededor de 40 minutos en la posición de media punta, para minimizar el desgaste de su vuelta al fútbol. “He tenido el privilegio de una segunda oportunidad. Y no voy a desperdiciarla. Es un sueño poder volver en un partido tan importante como este, contra el Barcelona”, dice Ruschel.

La intención del Chapecoense es aprovechar la experiencia como una especie de intercambio con el Barcelona. Un miembro del departamento de marketing viajó a España una semana antes del partido para conocer la estructura y las prácticas de gestión del Barça. El club quiere demostrar que está en condiciones de participar dignamente en grandes eventos internacionales, pese a haber tenido que reconstruir su plantilla. “El encuentro contra el Barcelona es un gran reto para todos nosotros”, afirma el directivo Rui Costa. “Hemos hecho una extensa planificación para ese partido y vamos a mostrarle al mundo la organización y profesionalidad que siempre han marcado la historia del Chapecoense.” Para el enfrentamiento de este lunes, el Chape lucirá una camiseta especial con 73 estrellas, en referencia al año de fundación del club. Y promete darlo todo para honrar la memoria de sus antiguos guerreros.

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