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La gran gesta del fútbol femenino español en 1997

La selección disputó su primer torneo continental hace 20 años tras batir a Inglaterra, rival de España este domingo en la Eurocopa

Prieto, en un partido con España en 1999.
Prieto, en un partido con España en 1999.

En 1996, la selección femenina de fútbol consiguió algo insólito. Un grupo de jugadoras totalmente amateur logró la primera clasificación española para la fase final de una Eurocopa. El pasaje les viene a la cabeza a las protagonistas de aquella hazaña porque el rival al que batieron en aquel playoff de clasificación fue Inglaterra, la selección que tendrá enfrente España este domingo (20.45, Teledeporte, Eurosport) en la Eurocopa femenina que se disputa en Holanda. Tras la victoria del miércoles contra Portugal (2-0), el duelo con las inglesas, una de las selecciones favoritas al título —golearon a Escocia 6-0 en su debut— es clave para lograr el pase como primeras de grupo.

Mar Prieto (Madrid, 48 años), una de las protagonistas de esa generación del 97, mira con envidia y nostalgia los signos de la evolución del fútbol femenino en la España de hoy. “Íbamos de muy novatillas. No teníamos equipo para estar en esa fase. España siempre ha ido bastantes años por detrás, aunque desde el Mundial ha pegado un buen tirón. Los clubes están mucho mejor preparados y las futbolistas son semiprofesionales o profesionales”, opina la exdelantera, que entonces jugaba en el Oroquieta Villaverde, el histórico equipo madrileño que ganó tres Ligas. “Inglaterra era superior, pero el fútbol a veces te trae estos regalos”, abunda Prieto, antes de dar una de las claves de aquel triunfo a doble partido: “Roser, santa Roser, lo paró todo”.

Roser Serra (Barcelona, 45 años) era la portera de aquella sorprendente España que se plantó en Karlskoga, Noruega, una ciudad que apenas ofrecía en verano un par de horas sin luz al día. Ignacio Quereda, seleccionador desde 1988 hasta 2015, encaraba su primer gran torneo. “No sabíamos qué hacer muchas veces, pero era tanta la ilusión. Nuestro equipo era muy defensivo, siempre nos estaban atacando”, recuerda Serra. “Sentíamos envidia cuando veíamos al resto de selecciones. Tácticamente nos daban vueltas. No nos decían lo que teníamos que hacer. Si jugabas de delantera, ya sabes: a meter goles”, lamenta Prieto.

El torneo entonces solo lo jugaban ocho selecciones (ahora son 16) y las dos primeras de grupo pasaban a semifinales directamente. España empató con Franca (1-1), perdió contra Suecia (0-1) y ganó a Rusia (0-1) y el tropiezo del cuadro galo en la última jornada le dio el pase a semifinales. “Nadie pensaba que fuéramos a clasificarnos. Yo incluso tenía entradas para un concierto de Oasis y no pude ir”, comenta Roser.

La selección jugó la semifinal contra Italia, que puso fin (2-1) a su viaje emocional: partidos ante más de 2.000 personas cuando en España apenas se llegaba a 400, cámaras de televisión entrevistando a las jugadoras suecas y noruegas, anfitrionas del torneo, mientras la prensa española solo dedicaba un pequeño espacio en papel para informar de su progreso. Tanto Serra como Prieto, figuras de aquel equipo, probaron suerte en el extranjero, la catalana en el Arsenal Ladies una temporada y la madrileña, dos en Japón, donde pasó de no cobrar a ingresar 4.500 dólares al mes antes de regresar a España y alargar la carrera ocho años más. “Con 31 años dejé la selección porque faltaba mucho al trabajo y perdía mucho dinero”, admite Prieto. “Pero si de algo estoy muy satisfecha es de que no me apartaran, como se ha hecho o se está haciendo ahora”, lamenta la exinternacional nombrando a Vero Boquete, Sonia Bermúdez, Natalia Pablos y Ruth García, que no han sido convocadas.