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Ledecky es la reina de un mundial con más peso femenino que nunca

Katie Ledecky con la gorra de los Washington Nationals y las medallas olímpicas que logró en Rio. Ampliar foto
Katie Ledecky con la gorra de los Washington Nationals y las medallas olímpicas que logró en Rio. AP

Los mundiales de natación de Budapest inician este domingo su fase más vibrante y prestigiosa con las carreras en línea. El magnífico escenario del Duna Arena, con la fachada de plata ondulante sobre el Danubio, será el punto de partida de una larga toma de posiciones cuya meta final es el asalto a la piscina de los Juegos de Tokio de 2020. El año postolímpico alumbra una nueva era. Los grandes interrogantes marcan la categoría masculina. Jóvenes como Schooling, Larkin, Murphy, Milak o Hagino afrontan el reto descomunal de llenar el vacío dejado por la retirada de Michael Phelps, el mejor nadador de siempre. A la espera de la irrupción de un sucesor, son las mujeres quienes reclaman protagonismo. La competición ofrece su cartel más atractivo allí donde relucen los nombres de Ledecky, Sjostrom, Hosszu o Belmonte.

Katie Ledecky acaba de cumplir 20 años. Por edad, no le corresponde capitanear al equipo estadounidense. Sin embargo, se presenta en Hungría con los galones de un verdadero líder. Desde que ganó el oro en los 800 metros de los Juegos de 2012 con 15 años, sumiendo la piscina de Londres en el estupor, esta chica de Washington DC se ha convertido en la nadadora más impactante que ha ofrecido Estados Unidos en su historia. Es casi una adolescente pero ostenta el título de leyenda. Llega a Budapest en condiciones de batir un récord del mundo desde la primera jornada. Los 400 metros de estilo libre esperan un huracán.

Reclutada por la Universidad de Stanford, en donde estudia ciencias políticas, Ledecky ha dominado el campeonato universitario con autoritarismo. Cinco títulos de NCAA de estilo libre en 200, 500, 1.650, y dos en relevos de 4x100 y 4x200 acreditan un estado de euforia contagioso. Sus marcas en los Campeonatos Nacionales celebrados hace un mes en Indianápolis han sido imponentes. Dijo entonces que ni siquiera estaba a punto. El matiz ha disparado las conjeturas más optimistas. Ella insiste en despojar sus actos de toda épica. Sus motivaciones declaradas son de un hedonismo sencillamente burgués.

“No olvido lo fundamental”, aclaró la estadounidense al llegar a Budapest. “Y lo fundamental es que comencé a nadar para divertirme, y de eso es de lo que se trata. Es muy divertido estar con el equipo nacional. Si acabo de esta semana divirtiéndome, para mí será un éxito. Yo realmente no me concentro en ganar medallas de oro y en batir récords mundiales. Quiero divertirme”.

La gesta de Michael Phelps en los Juegos de Pekín, donde ganó ocho oros, permanecerá durante décadas como el monumento de referencia en este deporte. En aquella cita Phelps nadó 3.300 metros de competición. En Budapest, Ledecky se dispone a nadar 6.300 metros de carreras, entre relevos y pruebas de estilo libre de entre 200 y 1.500 metros. Solo una nadadora superará este volumen. Será la española Mireia Belmonte, que, si se presenta a todas las carreras en las que se apuntó, no cubrirá menos de 7.000 metros de competición.

La natación ha cambiado y las mujeres han contribuido especialmente a su transformación. Hasta hace poco, las chicas no conseguían mejorar sus mejores marcas a partir de los 20 años. Estados Unidos, el país con más recursos dedicados a este deporte, contempló cómo Janet Evans, Amanda Beard, Katie Hoff, Kate Ziegler o Missy Franklin se rendían después de años intentando mejorar sus tiempos de la adolescencia. Este patrón evolutivo pronto será historia. El profesionalismo alentado por patrocinios millonarios y los avances en fisiología y teoría del entrenamiento apuntalan otro tipo de nadadores. Las jornadas interminables en la piscina dan paso a una preparación más sutil, menos extenuante, más concentrada.

Cunden ejemplos de nadadoras que superan los 20 años y ofrecen su mejor versión. La sueca Sarah Sjostrom batió con 22 años el récord del mundo de 50 y 100 mariposa y en Budapest amenaza con derribar barreras en cuatro disciplinas: 50 y 100 metros de libre y mariposa.

"Asistimos a un gran experimento", dice Fred Vergnoux, el entrenador de Mireia Belmonte. La española una de las pioneras en el arte de prolongar la vida de los nadadores al máximo. Hizo su mejor tiempo en 200 mariposa con 25 años y está convencida de que puede pegar otro mordisco. Como Ledecky, Mireia marcha hacia umbrales desconocidos. Uno de sus referencias es Katinka Hosszu. La húngara es la reina indiscutible de la natación europea, sigue dominando con mano de hierro las pruebas de estilo. En Budapest nada en casa. Su duelo con Mireia en la última jornada de los campeonatos, en el 400, promete un cierre trepidante.