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Mireia Belmonte: “En Budapest quiero quitarme la espinita de Kazán”

Mireia Belmonte entrenando en Granada.
Mireia Belmonte entrenando en Granada.

Quien haya visto a Mireia Belmonte (Badalona, 1990) devorar con mucho gusto un plato coronado por una montaña de espaguetis (sin ninguna salsa) comprenderá que los valientes son valientes hasta cuando comen espaguetis. La mejor nadadora de la historia de España, dueña de cinco medallas olímpicas, parece cada día más contenta. La natación de máximo nivel, esa rutina devastadora para la mayoría, sigue entusiasmándola. De otro modo no se explica que este domingo (Teledeporte, 10:00 horas) se tire a la piscina de los Mundiales de Budapest para abordar el programa más duro de la historia de la natación femenina: más de 7.000 metros de carreras.

Pregunta. Quiere nadar los 400, los 800 y los 1.500 metros de estilo libre, los 200 y los 400 estilos, y los 200 mariposa. Como en Barcelona 2013... ¿Por qué no se dosifica para rendir más en el 200 mariposa y el 400 estilos, que son sus especialidades?

Respuesta. Es el mismo programa de Río con el añadido del 1.500 que no era olímpico. Siempre hago lo mismo. Y me da buenos resultados. Es exigente, necesita su preparación, sobre todo física.

P. Serán un total de 14 carreras en ocho días, suponiendo que alcance las finales. ¿Debe planificar lo que hará en cada minuto, para no desperdiciar energía?

R. Hay que adaptarse a las condiciones. Puedes tener pensado dormir siesta pero si el hotel está lejos de la piscina no te da tiempo; tampoco sabes la comida que vas a tener; ni el transporte. Tienes que llegar, examinar las facilidades que tienes, y a partir de ahí adaptarte lo más rápidamente posible. El entrenamiento no solo consiste en prepararse para cumplir con un plan sino en prepararse para cumplir a pesar de los imprevistos. Es importante saber reaccionar ante lo que no controlas.

P. En su primera jornada nada el 400 libre y el 200 estilos: pueden ser tres carreras si llega a la final del 400.

El entrenamiento no solo consiste en prepararse para cumplir con un plan sino en prepararse para cumplir a pesar de los imprevistos. Es importante saber reaccionar ante lo que no controlas

R. El 400 libre para mí es una prueba difícil porque no soy especialista. Por la mañana siempre te encuentras con un nivel muy rápido de competición. Hay que salir muy fuerte y tienes que hacer muy buena marca. Para entrar en la final tendré que estar cerca del récord de España [4m 2,47s de Melanie Costa en 2013]. El primer día tendré las pruebas más difíciles. El bronce en 200 estilos de 2013 fue una sorpresa. Normalmente no estoy entre las favoritas. Intentaré estar en semifinales por la tarde y si tengo suerte pasaré a la final. De las diez pruebas que tengo en Budapest es la que menos me preocupa porque la utilizo especialmente para entrar en competición.

P. El 1.500 ha sido admitido como prueba olímpica femenina para los Juegos de 2020. ¿Qué supone esta distancia?

R. A nivel físico no sé, pero a nivel mental el 1.500 es la prueba más dura porque es la más larga de la piscina. Con Ledecky será difícil coger el ritmo. Intentaré guiarme más por la húngara Kapás que tiene un nado negativo, parecido al mío, y es una de las favoritas ya que consiguió el bronce en el 800 de Río. En el 1.500 y el 800 tienes más tiempo de pensar y eso te permite adaptar tu estrategia. Cuanto más larga es la distancia más tiempo tienes de analizar la carrera y de cambiar los ritmos. En el 400 libre esto no pasa porque la gente sale muy fuerte. Cada una tiene su plan y lo sigue hasta las últimas consecuencias. Unas empiezan muy fuerte y se arriesgan a morir en el último 100, otras se reservan. El 400 es una prueba más de intuición, más de saber ajustarte a las sorpresas.

P. La inmensa mayoría de los nadadores se especializan en una distancia o en una técnica concreta. Ledecky nadará seis pruebas, todas de libre. ¿Cómo hace usted para preparar pruebas de fondo y velocidad nadando espalda, crol, braza y mariposa?

R. Las preparé todas por igual. Hacíamos series a tope con estilos variados, mezclando. El cambio de estilos en las series de alta intensidad se hace mucho más duro porque cambias los movimientos del cuerpo y es difícil controlar el ritmo. En libre, en espalda y braza las piernas son lo que más se cansa, pero en mariposa el protagonismo pasa a los brazos. Es menos monótono pero rendir a tope en cada 50 exige mucho más. Todos los entrenamientos apuntan a un mismo objetivo: estar lista en el final de cada carrera, coger una buena posición, no quedarte muy atrás, porque sé que mis últimos 50 metros son buenos. No debo intentar hacer un esfuerzo sobrehumano pensando desde el primer metro en coger una posición entre las tres primeras.

P. Hizo su mejor marca en el 400 estilos en los Mundiales de 2013: 4m 31,21s. El año pasado ganó el bronce olímpico con 4m 32,29s. Su entrenador, Fred Vergnoux, dice que puede hacerlo más rápido que en 2013. ¿Cómo?

R. La clave de mi táctica es no quedarme muy atrás en el tramo de espalda a braza. He tenido problemas con el estilo de espalda pero creo que el año pasado he mejorado bastante y ahora me encuentro en ese nivel. Una cosa es entrenarlo y otra competirlo. A priori la mariposa, en los 100 primeros metros, es mi mejor estilo, pero después tengo 300 metros más. Da igual que me sienta muy fuerte en ese primer 100, debo ir poco a poco para reservar energía para el último 100 de libre. Esta es una prueba muy compleja de preparar. En teoría es una distancia de medio fondo. En la práctica se ejecuta como una prueba de fondo porque lo importante es acabar bien.

P. Los 200 mariposa han sido su prueba favorita desde la plata de Londres. ¿Cómo llega a Budapest en esta especialidad?

Mi preparación en todas las pruebas apunta a un mismo objetivo: estar lista en el final, coger una buena posición, no quedarte muy atrás, porque sé que mis últimos 50 metros son buenos

R. Tengo bastante margen de mejora. Puedo aprovechar el subacuático bastante más. Sobre todo debo ser capaz de ser más eficiente y más rápida en el primer 100, porque por mis características físicas de fondista siempre acabo mejor que mis rivales. Eso es lo que me gustaría entrenar a partir de ahora: la eficacia en el primer 100. Ser eficaz implica nadar a la misma velocidad sin cansarte tanto, para evitar quedarte sin energía, que es lo que me pasó en os últimos metros de los Juegos de Londres.

P. El día que ganó el oro en Río se fijó en el oro en Budapest. Y además lo declaró públicamente. ¿Cómo surgió?

R. Buscas objetivos nuevos. Conseguido el oro olímpico en 200 mariposa automáticamente pensé que mi objetivo era el oro mundial. Creo que las medallas en Kazán en 2015 estuvieron súper fáciles. Como no pude ir, por la lesión, me fijé en Budapest. Me falta quitarme esa espinita. La espinita de ver por la tele esa final de 200 mariposa y pensar: ‘¡Buahhh si hubiese estado en esa final…!’. Se nadó más rápido en Río [la japonesa Natsumi Hoshi se impuso en Kazán en 2m 5,56s, y Mireia ganó el oro en Río en 2m 4,85s]. Pienso que si hubiera estado ahí habría hecho un gran papel.

P. Todos los equipos de primer nivel viajan con un fisio. Usted no siempre gozó de ese privilegio. ¿En 2015 se lesionó los hombros por no tener un fisio que se los acomodara en la concentraciones?

R. El no tener el fisioterapeuta conmigo fue bastante relevante para la lesión pero nunca sabemos las causas de las lesiones. Lo complicado es que si tú tienes un hombro mal colocado y no está el fisio para ponértelo bien, el hombro va trabajando en una mala posición y al final, después de tantas repeticiones, puede lesionarse. El fisio está para prevenir.

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