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Villar sabía que tenía los teléfonos pinchados, evitaba temas peliagudos y hacía mofas

Las grabaciones al presidente del fútbol español muestran su elenco de amistades y peticiones de favores

La Guardia Civil conduce detenido a Ángel María Villar AP

El presidente del fútbol español, Ángel María Villar, sabía o intuía que tenía los teléfonos intervenidos y se cuidaba de tocar temas espinosos que pudiesen implicarle. A veces incluso hacía mofas de los pinchazos tras advertir a sus interlocutores del peligro de los teléfonos. Pero incurría en un error. Él creía que quien le tenía intervenido el teléfono era el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Majadahonda, que tiene una causa activa por malversación contra él y varios cargos otrora de su confianza en la Federación. Las grabaciones muestran el elenco de amistades de Villar, su comportamientos con ellos, y los agasajos y camaraderías con otros, incluido algún juez de Madrid, y peticiones recíprocas de favores, a costa de la Federación.

Pero lo que no se imaginó Villar es que las mismas fiscales anticorrupción (Inmaculada Violán y Esther González) que le acusan en Majadahonda de no dar cuentas de una subvención de 1,2 millones destinada por el Gobierno español al fomento del deporte en países pobres, tramitaban a la vez contra él, en secreto, otras diligencias por delitos aún más graves y cuyo destino era la Audiencia Nacional, que era en realidad la que le tenía intervenidas las comunicaciones; en concreto, el magistrado del Juzgado Central número 1, Santiago Pedraz. En el mismo error estaba su hijo, el abogado especialista en deportes Gorka Villar (ambos detenidos el martes en la Operacion Soule). A ambos, Anticorrupción les atribuye delitos de corrupción entre particulares, apropiación indebida, alzamientos de bienes y falsedad.

Los papeles que surjan de los registros de la UCO en sociedades, despachos y domicilios particulares de los implicados van a ser fundamentales para afianzar las pruebas

Las grabaciones del penúltimo episodio de corrupción aflorado en España, el de Ignacio González, acreditan que el expresidente de Madrid, hoy en la cárcel por orden del juez Velasco, sabía perfectamente que su teléfono estaba pinchado. González recibió un chivatazo, aunque durante algún tiempo ignoró que la UCO de la Guardia Civil había ocultado micrófonos en su despacho. Al final supo hasta que tenía micrófonos y ordenó un barrido en su despacho. 

En el caso del presidente del fútbol español han sido tres meses de grabaciones, que nutren los más de 2.000 folios que acumula ya el sumario que instruye Pedraz y que han ayudado a la UCO a atar cabos sueltos de la documentación con la que ha venido trabajando desde hace un año la Guardia Civil. Los papeles que surjan de la cadena de registros que hizo ayer la UCO en sociedades, despachos y domicilios particulares de los principales implicados en la Operación Soule, y también en la propia Federación, van a ser fundamentales para afianzar las pruebas y deshacer la madeja que Villar y su hijo Gorka han ido tejiendo en los útimos años en provecho de ellos y en detrimento de las arcas de la Federación.

El futuro de Villar es incierto. Depende de la postura que adopten las fiscales anticorrupción ante el juez: si piden prisión provisional o una fianza

Aun no hay informes que concreten el dinero que han podido sustraer Villar y su hijo. A ellos y al vicepresidente económico de la Federación, Juan Padrón, presidente de la Territorial de Tenerife, otro de los detenidos ayer por la UCO, les están mirando los pasos desde el año 2009. Villar, que ha sido vicepresidente de la FIFA y su nombre sonó como presidente de la UEFA, lleva 29 años como presidente del fútbol español. Anoche la pasó en los calabozos que posee la Guardia Civil en Tres Cantos. La UCO, que fue la que acordó las detenciones, quiere interrogarle. Declare o no ante los agentes, es previsible que mañana jueves o a más tardar el viernes cambie esos calabozos por los de la Audiencia Nacional antes de que le tome declaración el juez Pedraz. Su futuro es incierto. Depende ahora de la postura que adopten las fiscales anticorrupción ante el juez, si piden para él prisión o bien que se le imponga una fianza como medida cautelar. Pedraz no es un juez proclive a dictar medidas de prisión, aseguran algunos compañeros.

Hay abundantes pruebas en la investigación que apuntan a los tejemanejes que hacía el hijo de Villar bajo la sombra de su padre. Supuestamente ha sacado tajada, vía publicidad en la camisetas y otro tipo de derechos deportivos, en partidos amistosos de la Selección Española con otros países. Con Corea del Sur, con Argentina... Villar hijo no tenía nada que ver con la Federación, pero casi nada se movía en ella sin saberlo Gorka. Este mantiene una estrecha amistad con Juan Padrón, el vicepresidente económico de la RFEF, otro de los detenidos junto a su secretario general en la Territorial de Tenerife, que preside Padrón, por compartir ambos una sociedad a la que llegaba dinero generado por la Federación.  Esa amistad, según las pesquisas, y ser el hijo del sempiterno jefe Villar, le permitió sacar provecho al socaire de las actividades de la Federación y de la Selección Española de Fútbol. Y siempre en detrimento del erario federativo.

investigacion@elpais.es

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