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Tite: “Mi ideal de equipo es el Real Madrid de Ancelotti”

Tite gesticula al hablar sobre el esquema táctico de Brasil.
Tite gesticula al hablar sobre el esquema táctico de Brasil.

A Tite, el entrenador de la selección brasileña, hasta le piden que se presente a la presidencia del país. Y no solo porque lleve ocho victorias en ocho partidos. También porque, cuando aceptó el cargo, Adeno Leonardo Bachi, Tite (Rio Grande do Sul, 1961), volcó toda su personalidad en el él. Tras clasificarse ya para el Mundial de 2018, Brasil se mide hoy (12.05, Teledeporte) en un amistoso en Australia a la nueva Argentina de Jorge Sampaoli.

Pregunta. ¿Cómo lleva que una encuesta le dé el 15% de la intención de voto para las elecciones de 2018?

Respuesta. Como una prueba de que los brasileños están contentos con la selección. No solo con el resultado sino con la forma en la que jugamos.

P. ¿El fútbol puede ayudar en este momento de inestabilidad política y corrupción?

R. Yo puedo y quiero contribuir a la sociedad con mi actividad. El deporte educa. Es la herramienta educativa más barata que Brasil tiene a mano. Si vas a jugar una pachanguita de dos contra dos, tienes que respetar unas reglas. Sócrates hablaba mucho de eso. Hay que dar ejemplo. Yo quiero vencer por ser más competente, más ético y más leal. Puedo ganar teniendo el orgullo de ser mejor. Y no necesito subterfugios, ni picaresca, ni del arbitraje. Soy mejor que todo eso.

P. Llegó tras la destitución de Dunga. ¿No temió que le echasen también a usted?

R. Tuve dudas, lo pensé mucho. Entrenar a la selección era mi sueño pero podía quedar para la posteridad como el tío que no hizo un buen trabajo. El que no clasificó a Brasil para el Mundial.

P. Asegurar la clasificación debió debió de ser una liberación.

R. ¡Joder! Ni te lo imaginas (se reclina en el asiento y eleva las manos al cielo). Cuando terminó el partido contra Paraguay, volví con mi esposa al campo. Estaba todo oscuro, el estadio vacío. Nos sentamos en el banquillo, estiré las piernas y le dije: ¡Nos vamos al Mundial!”. Me quité un enorme peso de encima.

P. ¿No echa de menos la rutina del trabajo diario y de partidos cada semana?

R. La que siente eso es mi esposa [RISAS]. A veces me ve quieto y me pregunta: ¿Qué te pasa?”. Necesito viajar para ver un partido en directo y entrar en la cabeza de los técnicos. Echo de menos el día a día y por eso voy a más partidos, necesito sentir el calor del juego, porque luego vuelvo mejor.

P. Usted aprecia la escuela italiana. ¿Puede jugar Brasil con tres centrales?

R. Hoy en día, por las características de los jugadores, es muy difícil. Tenemos un encaje bien definido. ¿Neymar juega como en el Barcelona? Sí. ¿Coutinho? Cambia de banda pero su función es la misma. E igual con Gabriel Jesús, Casemiro… Es preciso adaptar lo que hacen en sus equipos porque yo no tengo tiempo para entrenar. Solo hago ajustes en funciones que los futbolistas ya dominan. El Real Madrid sale con los dos laterales y tiene amplitud a la hora de atacar. Yo quiero que participen un poco más en la construcción del juego, que ayuden en el inicio de la jugada para que la pelota llegue mejor arriba. Por eso difícilmente voy a jugar con tres centrales.

P. Qué equipo le gusta?

R. Un equipo que me marcó, por privilegiar lo que busco como ideal, fue el Real Madrid de Ancelotti. Conciliaba creación y agresividad. Cuando tienes a Modric, Kroos, Isco y James, cuatro jugadores que crean de carajo, y Cristiano y Benzema arriba… ¡La madre que los parió! ¿Cómo haces para equilibrar ese equipo? Ancelotti anclaba a Carvajal y Marcelo y sustentaba mejor el lado izquierdo con Isco. Era un sistema defensivo fuerte, con una línea de cuatro, y un proceso creativo y ofensivo monstruoso. El Barcelona, de la mitad para arriba es espectacular, pero no tiene esa consistencia defensiva. Y mira que Ancelotti jugaba con futbolistas más ofensivos que Zidane, porque no tenía a Casemiro. Consiguió asociar creatividad y agresividad con la escuela defensiva italiana. Es muy difícil alcanzar esa armonía.

Neymar recibe un tratamiento igual al de los otros. No tiene privilegios”

P. ¿Qué piensa de Zidane?

R. Estuve con él antes de una conferencia en EE UU. Los dos futbolistas más completos que he visto jugar son Zico y Zidane: cabeceaban, tenían pierna izquierda, sabían finalizar, dar asistencias, tenían espíritu de equipo. Zidane es un tipo muy natural, más comedido, de no muchas palabras. Es un caso excepcional entre cracks que se hicieron entrenadores. No recuerdo otro que haya tenido tanto éxito dentro y fuera del campo tan rápidamente.

P. ¿Qué virtudes necesita un técnico para ser completo?

R. Completo nunca será. Su mayor mérito es potenciar a los futbolistas para que ellos den lo mejor de sí. Y lo más importante es tener formación universitaria y estudios. El hecho de haber sido futbolista es un componente. Te permite entender a los jugadores por su mirada e intentar tratarlos de forma igualitaria.

P. ¿Eso vale también para Neymar?

R. Neymar recibe un tratamiento igual al de los otros. La gente se equivoca al pensar que él es la gran estrella y tiene privilegios. ¡No! Él quiere ser tratado como todo el mundo. Es muy bromista. La gente no conoce ese aspecto de él, su capacidad para sumar, para bromear con la chavalada de la sub-20, no de una forma peyorativa sino para que se sientan a gusto en la selección. Tiene una personalidad que levanta el espíritu del grupo.

P. Tras el fracaso de 2014, ¿Brasil tiene la obligación de ganar el Mundial de 2018?

R. Brasil siempre va a ser protagonista y una de las aspirantes al título. Lo asumimos. En 2014 los futbolistas y la comisión técnica sufrieron una gran presión para ser campeones en casa. Eso pesa mucho, es inhumano. Yo no me ilusiono por estar bien ahora. Sé que vendrán las críticas. Pero creo que llegaremos preparados para luchar por el título.

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