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“Valverde es un tipo coherente”

Jugadores de los equipos que ha entrenado definen al nuevo técnico del Barça

Valverde festeja la Supercopa de 2015 ante el Barça. Ampliar foto
Valverde festeja la Supercopa de 2015 ante el Barça.

Cuando Luis Enrique ratificó en marzo de su decisión de dejar el Barça, la comisión deportiva escogió a Ernesto Valverde (Cáceres; 53 años). “Buscábamos un técnico que tuviera el perfil Barça, alguien al que le gustara el fútbol base, con conocimiento en gestión de equipos y una filosofía parecida a nosotros”, resumió el presidente Bartomeu; “y mucha experiencia”. Este es su currículo.

Athletic (2003-05). Como técnico, Ernesto había pasado por las categorías inferiores e hizo de segundo de Txetxu Rojo en el primer equipo (2000-01), además de ser también segundo en la dirección deportiva junto a su amigo Andoni Zubizarreta. Pero le gustaba el césped y no los despachos, por lo que tuvo su oportunidad en 2002. “Vimos rápido que estaba preparado”, cuenta el punta Ismael Urzaiz; “y se descubrió como un técnico cercano que quería ser claro con el futbolista, además de discreto, inteligente y firme en sus decisiones”. Como la de enviar por primera vez a la grada al icono Julen Guerrero, ya cuesta abajo con Rojo y Heynckes. El Athletic, en cualquier caso, quedó quinto en la Liga. “Lo hizo muy bien. Aunque se notaba que era primerizo; nos habló de los roles en el equipo y de lo que iba a pasar... y el fútbol no son matemáticas y no se cumplió”, añade Urzaiz; “pero estoy seguro que eso lo ha modificado para bien”. Acabado el segundo año, a la gresca con el presidente Lamikiz, dejó el club.

Espanyol (2006-08). Tras un año sabático, Valverde firmó por un Espanyol al que le costó enderezar pero que acabó por disputar la final de la UEFA, perdida ante el Sevilla. Muchos recuerdan sus palabras tras la derrota: “Os felicito. Habéis hecho un gran partido y debéis estar orgullosos. Otra vez será”. Los jugadores comulgaban con Ernesto. “Nos dotó de una identidad con vocación ofensiva y espíritu positivo. Sin complejos”, desvela el medio Moisés Hurtado. “Teníamos dos estilos. Uno para la Liga con Tamudo y De la Peña, donde buscábamos posesión; y otro en la UEFA con Pandiani, directo”, dice el lateral Javier Chica. “Pero se cargó al Rifle para la final y recuerdo que cuando íbamos a la rueda de prensa antes del partido, los tres en coche, Pandiani me hacía caras sin que le viera porque se intuía su decisión”, cuenta Hurtado; “era difícil no reírse”. Como en sus charlas porque hacía un ruidito con la boca, hacía una ‘L’ con los dedos sobre la cara y porque siempre se le caía el rotulador. “Alguna sonrisa se escapaba...”, dicen.

Hurtado le define: “Cosas básicas, mensajes directos. No tiene ego, deja autogestión y siempre va de cara”. Chica amplía: “Y dio el golpe en la mesa cuando tocó; apartó a Luis García [habló mal del preparador físico] del equipo durante 10 días”.

Valverde posa en Atenas. ampliar foto
Valverde posa en Atenas.

Olympiacos (2008-09). Aunque en el Espanyol querían que siguiera, Valverde hizo las maletas para Grecia. “Nada más llegar, la grada le mostró un cariño que creció durante el año”, recuerda el medio Óscar González; “le adoraban”. También el vestuario. “Como persona es un 10. Trata muy bien a los jugadores al tiempo que es exigente y los exprime”, señala Óscar; “es uno de los mejores entrenadores que he tenido. Sabía lo que quería de sus futbolistas y aunque antes de los encuentros no atendía demasiado a los rivales, durante los duelos era capaz de cambiarlos porque los entendía muy bien”.

En Grecia no tenía demasiada comunicación con sus jugadores porque utilizaba dos traductores (uno ingles; otro griego). “Pero si tenía que echar una bronca, la echaba”, recuerda Óscar. Al grupo, en cualquier caso, se lo ganó con sorpresas porque decía que tenían que correr y cuando los jugadores llegaban a la ciudad deportiva se iban a hacer rafting o bici. Con él, el Olympiacos ganó la Liga y la Copa en los penaltis, con el récord de… ¡34 lanzamientos!

Villarreal (2009-10). Se marchó Manuel Pellegrini y el club se decantó por Valverde. “Su concepto no encajó en el gusto del equipo”, resuelve el medio Marcos Senna; “Pellegrini había puesto el listón muy alto y ya nos habíamos acostumbrado al 4-4-2, por lo que nos costó el 4-2-3-1 o el 4-3-3 que utilizaba Ernesto”. Cuentan trabajadores del Villarreal que tuvo un problema con Pires y que eso fue su fatalidad porque era quien mandaba. “Creo que no se llevó mal con nadie”, intercede Senna; “es una gran persona, cercana y humana”. Pero a mitad del curso, echaron a Valverde. “Se fue muy triste porque se dio cuenta de que no había encajado su trabajo. Eso pasa con los grandes profesionales que intentan practicar su concepto sin éxito”, cierra Senna

Olympiacos (20010-12). Una gran oferta y un buen proyecto deportivo convencieron a Valverde, que volvió para vencer dos Ligas y otra Copa. “Le trataban como a un dios porque allí la figura del entrenador está reconocida”, explica Moisés Hurtado. Interviene el portero Urko Pardo: “Sigue siendo muy querido porque salió de allí como un triunfador”. Y añade: “Salvando las distancias, el Olympiacos es el Barça de Grecia porque hay mucha presión, masa social detrás y se debe ganar siempre. Lo manejó muy bien”. Hurtado recuerda su propuesta: “Quería que tocáramos mucho”. Urko apostilla: “Quería que fuéramos el equipo dominador además de estar siempre organizados”. Al acabar la segunda temporada, lo dejó.

Valverde, junto a Llorente, en su presentación con el Valencia. ampliar foto
Valverde, junto a Llorente, en su presentación con el Valencia.

Valencia (2012-13). Valverde aceptó a mitad de curso la oferta del Valencia, que estaba en horas bajas tras la gestión de Mauricio Pellegrino. “Logró encarrilarnos porque acabamos con opciones de jugar la Champions”, rememora el preparador de porteros José Manuel Ochotorena; “fue capaz de devolver la confianza a los futbolistas al darle una seña de identidad con el balón, con un fútbol dinámico y rápido en ataque y en defensa”.

También calmó al vestuario. “Su relación con los jugadores era cordial y les dejaba hacer, aunque marcaba unas normas. Es una persona que busca la sencillez, las situaciones más simples. Es, sobre todo, un tipo coherente”. Y también mostraba su humor con el propio Ochotorena, al que siempre le recordaba el gol de vaselina que le hizo siendo extremo del Barça y él el portero del Valencia. Al final, decidió irse. “La propuesta no fue la que esperaba y tenía una oferta del Athletic, club con el que se siente identificado”, aclara Ochotorena.

Athletic (2013-17). Su segunda etapa le llevó a ser el técnico con más partidos en el Athletic (306) y le devolvió la gloria de los títulos tras 31 años de sequía al conquistar en 2015 la Supercopa de España frente al Barça. “Su mejor virtud es que es una persona normal”, le definen desde el club; “se llevaba bien con todos, no tenía manías, podías mantener cualquier tipo de conversación con él y nunca mostraba prepotencia”.

Ernesto iba cada día a la ciudad deportiva una hora y media antes del entrenamiento y se juntaba con el cuerpo técnico y los jugadores en el comedor. “Era cercano, pero uno delante suyo sabe quién es el entrenador”, deslizan desde el Athletic. “He tenido grandes técnicos como Bielsa, Van Gaal, Mourinho, Aguirre y Milla, pero también destaco a Valverde porque con poco te dice mucho. Hace una gran gestión del vestuario”, explica el medio Ander Herrera, del United. Una función imprescindible en el Barça, donde se encontrará con Messi, el termómetro culé porque cuando él sonríe lo hace el equipo.

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