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“Fuiste el mejor jugador y ahora eres el mejor entrenador del mundo”

Florentino Pérez destaca el papel de Zinedine Zidane en la consecución del 33er título de Liga

Manuela Carmena posa con la camiseta del Madrid junto a Sergio Ramos.

Cuando alrededor de las dos de la tarde apareció la expedición del Real Madrid por uno de los salones del Ayuntamiento de Madrid, había jugadores con gafas de sol, otros con zapatillas de deporte, otros con zapatos de cordón fino... Todos de traje. Pero en sus caras se notaba que la noche había sido larga. Muy larga. Celebrar una Liga bien vale un mal despertar debieron pensar aunque el día hiciera rato que había despertado. Al frente de todos llegó Marcelo, aparentemente despejado a pesar de ser el eje sobre el que pivota cualquier fiesta. En la cola del pelotón se colocó Zidane, sonriente, aparentemente descansado, con los ojos al descubierto. Con Ramos como portavoz de la plantilla -su discurso no llegó al minuto de duración tras los más de cinco minutos largos del presidente Florentino Pérez-, todo el bloque recibió los elogios de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. "¡Sabíamos que la ibais a ganar, por eso os hemos preparado todo esto! ¡Enhorabuena!", les felicitó desde lo alto de un ancho atril.

Tras recibir una réplica del trofeo de la Liga, la alcaldesa dejó el micrófono en manos de Florentino Pérez, y el presidente del Madrid tenía bien remarcado a quién señalar como uno de los principales artífices del éxito. "Zizou, fuiste el mejor jugador del mundo y ahora eres el mejor entrenador. Somos el equipo que mejor juega en España y esperamos volver pronto con la duodécima Liga de Campeones", comentó el presidente blanco. Concluyó su primera intervenció el mandatario -quedaba después la ofrenda en la Real Casa de Correos de la Comunidad de Madrid", recordando que "el Madrid es de los socios y de los aficionados, de nadie más". Después, la alcaldesa Carmena descubrió la sorpresa que tenía preparada el Ayuntamiento para los jugadores del Madrid: una medalla de chocolate con la imagen de la Cibeles preaparada en la histórica pastelería La Duquesita, fundada en 1914.

"Queremos más, somos así"

Aunque no se permitía a los presentes acercarse demasiado a los jugadores, hubo quien se saltó el cordón de seguridad y logró sacarse alguna fotografía con ellos. Muy reclamado fue Keylor Navas, que lucía ese rapado en su cabeza con el que ha querido celebrar el título de Liga con los enfermos de cáncer. El autobús esperaba en la puerta -el colapso de tráfico en los alrededores de la rotonda de Cibeles era de traca-, y recogió a los futbolistas para trasladarlos hasta la sede de la Comunidad de Madrid. Allí esperaba la presidenta, Cristina Cifuentes, madridista confesa, que tardó un suspiro en enfundarse la elástica blanca. "Hemos hecho una temporada impecable. Es un título merecido. Ganar la Liga después de cinco años era muy importante para nosotros, queríamos reivindicarnos en la regularidad", señaló Sergio Ramos, de nuevo portavoz. "Otra vez me toca a mí", bromeó ante las risas de sus compañeros.

“Fuiste el mejor jugador y ahora eres el mejor entrenador del mundo”

"Queremos más, cada título debe llamar a otro título, así somos", apuntó Florentino Pérez. "Sois el mejor equipo de fútbol del mundo", señaló Cifuentes. "Ha sido emocionante porque hemos tenido que esperar hasta la última jornada. Pero ahora queremos que volváis dentro de dos semanas, ¡con la duodécima Copa de España", exclamó. Patinó la presidenta de la Comunidad de Madrid pues el título en liza es el Europeo, no el español, pero el público le perdonó el desliz después de su abrazo con Florentino Pérez.

Ya en el balcón, el protocolo, que podía perderse, sorprendentemente se mantuvo y solo Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo agarraron con decisión el micrófono. "¡Ehhhhhh! Tranquilos, que no se me cae. He cogido algo más de experiencia", bromeó el central. "Gracias por estar aquí con nosotros. Esta copa es vuestra y ahora a por la final de la Champions. ¡Siiiiiiuuhhhh!", gritó el portugués, marca de la casa. Abarrotada la Puerta del Sol despidió entre aplausos a los jugadores que visiblemente cansados se subieron al autobús. Puede que tampoco ninguno quisiera desmadrarse en esta fiesta. Puede que se estén reservando para el 4 de junio, un día después de la final de la Champions.

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