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Dani Alves y el punto débil del Barça

Muchos en el Camp Nou no se explican cómo es posible que se marchara el ahora lateral de la Juve, que regaló dos goles a Higuaín en la semifinal de la Champions

Alves y Jemerson disputan el balón en las semis europeas.
Alves y Jemerson disputan el balón en las semis europeas.BORIS HORVAT / AFP

Gary Lineker, siempre ocurrente en sus comentarios televisivos, formuló en su cuenta de Twitter la misma pregunta que se hacían muchos de los aficionados que vieron el partido Mónaco-Juventus después de que Higuaín marcara su segundo gol, asistido al igual que en el 0-1, por Dani Alves. “¿Cómo fue que el Barça le dejó ir?”. La respuesta seguramente es que la junta azulgrana estaba hasta las narices del futbolista y el brasileño ya no aguantaba más a los dirigentes. Alcanza con recordar las declaraciones que hizo Alves sobre los directivos al diario ABC: “Son falsos y desagradecidos; no me tuvieron respeto y no saben tratar a los futbolistas”.

Aunque posteriormente matizó sus acusaciones cuando visitó el Camp Nou en la ronda de cuartos, cada actuación de Alves remite a uno de los titulares de aquella entrevista: “Irme del Barça fue una hostia con clase”. Titular durante ocho años en el Barcelona, hasta el punto que está considerado como uno de los mejores laterales de la historia del club, ha calzado como un guante de seda en el esquema de una Juve que se despliega igual de bien a partir de tres centrales o con una defensa de cuatro: Alves funciona de maravilla como 2 o 8, con o sin Cuadrado, el colombiano por el que tanto interés mostró también el Barcelona.

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El equipo azulgrana no fichó al Cuadrado y dejó en libertad a Alves. No hay quejas en el consejo de Bartomeu sobre la operación, cansado de las continuas reivindicaciones económicas de Alves, harto de sus amenazas y de sus excentricidades y aliviado también por rebajar una masa salarial que ya no admite más concesiones, hipotecada como está cualquier renovación por el gasto que supone el tridente que forman Messi, Luis Suárez y Neymar. Nada hay más confuso en el Camp Nou que las cláusulas que envuelven a los jugadores, como ya se vio también en el caso de Thiago, obligado el club a ahorrar o traspasar para cuadrar sus cuentas.

Parcheada la situación económica, el problema del Barça ha sido deportivo: no solo perdió a uno de los mejores futbolistas en su posición sino que sacrificó a Sergi Roberto, un volante estupendo, educado en el solfeo de La Masia, que ha tenido que ejercer de lateral derecho después del desencuentro que hubo entre Luis Enrique y Aleix Vidal, de momento más extremo que lateral. Jugar sin un 2 natural ha penalizado muchísimo al equipo y ha denunciado un error estructural del club. Los laterales, a fin de cuentas, han sido uno de los puntos débiles del curso después que Jordi Alba también perdiera protagonismo en el 3-4-3.

Alba ha recuperado la titularidad con el 4-3-3 y Rakitic vuelve a estar en forma como volante derecho después de un año en crisis. El ecosistema que generaron Alves-Rakitic y Messi en la banda derecha es esencial para entender el éxito azulgrana en las dos primeras temporadas de Luis Enrique, rematadas con un triplete y un doblete. El técnico bien que lo sabía y de ahí su contrariedad cuando supo de la partida de Alves, un jugador a su medida. Puede que la situación entre la junta y el jugador fuera insostenible, pero el equipo no tenía un recambio porque tanto Sergi Roberto como Aleix Vidal no eran una garantía como 2.

Los especialistas se preguntan casi un año después cómo fue que el Barça dejara irse al jugador que puso las dos pelotas que Higuaín remató a la red en una de las semifinales de la Champions. Alves lo celebrará especialmente el sábado, día de su 34 aniversario, listo para regresar a una nueva final, ahora con la zamarra de la Juve después de triunfar en el Sevilla y en el Barça. Competitivo por naturaleza, privilegiado técnica y físicamente, excelente en su despliegue ofensivo, reiterativo también en ocasiones en sus lapsus defensivos, Alves es un espíritu libre, indomable a veces incluso para su club, como se vio en el Barça.

Los azulgrana ya fueron eliminados de Europa precisamente por el equipo de Alves. No es gratuito que Lineker se pregunte por qué le dejó ir el Barça y también que se debata sobre el punto débil que ha tenido el equipo y que curiosamente ha sido en contrapartida uno de los argumentos en los que se ha apoyado más el vertiginoso Madrid, los laterales: Marcelo, Carvajal y Alves, Álex Sandro y Cuadrado frente al postizo Sergi Roberto, al intermitente Alba, al lesionado Aleix Vidal y al inocuo Digne.

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