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Márquez versus Viñales, el duelo que viene

Favoritos al Mundial que comienza en Qatar con ambos a la cabeza de la tabla, los catalanes se reencuentran años después de protagonizar las carreras de promoción del RACC

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Maverick Viñales, en el circuito de Qatar. EFE

En una foto de una carrera de promoción del 2002 se ve a un chaval con el pelo rapado y el flequillo algo más largo y tintado de rubio. “Estaba rellenito, ¿eh?”, dice él cuando se reconoce. Está en lo más alto del podio, lleva el mono todavía puesto y levanta, orgulloso, su trofeo. Es Maverick Viñales, con siete años, ganador de la prueba. A su izquierda, más serio y más menudo, otro chico sujeta su premio desde el tercer escalón. Va vestido de calle y lleva una camiseta dos tallas más grande. Es Marc Márquez, con nueve años.

“Fotos como esa hay muchas y con otros pilotos que hoy están en MotoGP como Pol o Tito, pero lo más gracioso es que Maverick y yo nos encontramos más de diez años después en la mejor categoría del mundo y compitiendo por lo mismo. Siendo los dos del mismo país creo que es increíble. Y demuestra que el trabajo hecho desde la base da sus frutos”, señala el tres veces campeón de MotoGP, que defiende título. “Coincidimos en algunas carreras. Es divertido pensar que también estaban allí otros pilotos como Pol, Tito, Rins o Albert Arenas. Y que todos ellos están también aquí”, indica Viñales, el más rápido en el estreno de la temporada en Qatar, seguido de Márquez.

Ya eran unos cracks cuando eran pequeños. Uno estaba gordito y el otro era súper pequeño. Aunque había uno, Tete Martínez, más gordito que Viñales, que era el único que ganaba a Marc más a menudo; debían tener la misma edad, aunque de tamaño era el doble. El que también le ganaba, y bien, era Maverick”, cuenta Àngel Viladoms, entonces presidente de la Federación Catalana de Motociclismo. “Maverick ya me sorprendió por cómo iba nada más llegar sin tener apenas experiencia. Se pillaba un cabreo brutal si no ganaba, lo veo muy cambiado. Marc, en cambio, no ha cambiado nada”, apunta Jordi Pons, entonces delegado de velocidad de la Federación catalana.

No parecen recordar mucho de aquellas carreras los protagonistas, que ahora, tantos años después se reencuentran en Losail con todos los focos apuntándoles por primera vez. Son los favoritos para el Mundial que arranca este fin de semana en Qatar. “Se enfrentaron pocas veces, aunque hay fotos de unos cuantos podios en que salen los dos. Hubo un año en que compitieron con frecuencia”, recuerda Viladoms. Era una copa de promoción del RACC y corrían con motos Conti de 50cc, en igualdad de condiciones. “Ahora las cosas son distintas… Marc está a un gran nivel y será difícil ganarle, tendré que dar mi 100%”, apunta Viñales, que quiere la corona.

Después de la exhibición de madurez del año pasado, Márquez es el hombre a batir. “En mi ADN está intentar no perder nunca, ser agresivo”, decía en el documental producido por Dorna Sports. Era algo que todos los aficionados al motociclismo ya sabían. Lo demostró en las categorías inferiores. Y ganó el mundial el año de su debut en MotoGP así, con ese espíritu. Lo que nadie le había visto hacer hasta el curso pasado era contenerse como lo hizo para ganar su tercer título con segundos y terceros puestos. Su padre dice que le gusta tanto el Márquez que sale a la pista a bailar el rock&roll como el que se marca un vals delicioso para sorpresa de sus rivales.

Márquez versus Viñales, el duelo que viene

En 2016 alcanzó la excelencia con una moto que hasta mitad de temporada no competía en igualdad de condiciones con las de los otros aspirantes a la corona. En 2017, con una Honda más fácil de pilotar y más dulce en la entrega de potencia, se puede esperar lo mejor de él. “Veo a Marc muy maduro. Ha hecho una pretemporada buena y, además, Honda ha dado el paso que tenía que dar, el de ir en la dirección que ya iba el resto de constructores y correr con un motor big bang. Sin embargo, el equipo no llega todavía al 100% con ese motor y en algunos circuitos y en algunas aceleraciones no está a la altura. Por eso toda la experiencia que adquirió el año pasado la tiene que seguir poniendo en práctica ahora”, explica Emilio Alzamora, su representante y hombre en los circuitos.

Viñales, el más rápido de la pretemporada, está llamado a pelearle el título. “Es una roca, un currante. Está muy fuerte. Y lo tiene todo claro. A veces me da la sensación de que lo aprieto demasiado, pero nunca dice que no al trabajo. Se adaptó mucho más rápido de lo que pensábamos”, cuenta Ramon Forcada, su ingeniero de pista en Yamaha. “Hay unas cuantas cosas que me impresionaron de Maverick al verle sobre la M1… Pero la forma en que es capaz de controlar la moto es lo que más me impresionó: puede parar la moto muy bien y, además, usa muy bien el peso de cuerpo para dominar la máquina. Para llevar la moto al límite, necesitas hacer eso”, dice de él Wilco Zeelenberg, el director de su equipo, muy optimista sobre las posibilidades del chico de Roses.

Dominar el campeonato

“Le va a pelear el Mundial a Marc. Ha demostrado el mismo nivel en cada test de pretemporada. Para mí, son los dos favoritos. Aunque, ellos lo saben, en esta categoría ahora mismo si tienes un mal día acabas en séptima posición”, indica Zeelenberg. Más claro todavía lo tiene Pons: “Tengo clarísimo que el 80% de las carreras las ganarán ellos dos, el resto de victorias se las repartirán entre los demás”. No quiere lanzar las campanas al vuelo Alzamora, muy cauto: “Veo un campeonato muy chulo, muy abierto y apasionante”. Lo mismo opina Viladoms: “Como soy muy veterano, no tengo nada claro… veo cosas de las que nadie habla, como la pretemporada que está haciendo Dani Pedrosa. Sé que Maverick y Marc tienen un carácter ganador, por encima de todo. Y que en la última vuelta siempre quieren ganar. Tienen mala leche, lo que hace falta para ser campeón. Hay quien dice que ellos dos dominarán y nadie dirá ni una palabra más, pero yo opino que no. No lo tendrán fácil ni uno ni otro”.

Viñales también es el más rápido en el inicio de curso en Qatar

N. Tronchoni, Losail

Todas las miradas estaban puestas en ellos dos: el campeón del mundo y el piloto más rápido en términos absolutos de este invierno. Marc Márquez y Maverick Viñales están llamados a protagonizar una temporada que se prevé fascinante, por la multitud de marcas altamente competitivas, los cambios de equipo estimulantes, como el de Lorenzo a Ducati, o el debut de un grupo de novatos con mucho talento como Folger, Zarco o Rins. Pero ellos debían ser los protagonistas y, como mínimo, han dado el do de pecho en el primer entrenamiento libre de la temporada. Bajo los focos del circuito de Losail, Viñales, que prácticamente no ha necesitado de un periodo de adaptación a su nueva moto, una M1 que va como la seda, tiró y tiró para lograr un tiempo (1m, 54'316s) que no se alcanzó ni en la lucha por la pole del año pasado –el récord de la pista es 1m, 53'927s, de Lorenzo en 2008–. El único que pudo acercársele fue Márquez, que se quedó a 0,596s. 

Tal y como se esperaba, Dani Pedrosa, que también ha firmado una muy buena pretemporada, tuvo una buena primera toma de contacto con la pista. Terminó a tres décimas de su compañero Márquez, en tercer lugar. Los tiempos fueron rápidos pues todos temen la llegada de la lluvia este viernes y prefieren asegurarse una buena posición en la tabla. Tras ellos, Folger, lo que da buena cuenta de lo bien que funciona la Yamaha, incluso en el equipo satélite. Y en quinto lugar, aunque algo lejos tras el apretón final de Viñales, Lorenzo, a 1,2s y (confesó) con muchos problemas con las gomas duras. Valentino Rossi también tiene trabajo por hacer con el neumático más duro. Terminó noveno, a 1,5s.

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