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Bale está de vuelta tres meses después de su lesión

El galés, intervenido hace dos meses y medio del tobillo derecho, se reincorpora a los entrenamientos con el grupo con la mente puesta en la vuelta de octavos de Champions

Real Madrid
Bale, en el entrenamiento

Todavía con la adrenalina por el subidón que supuso llevarse los tres puntos de El Sadar en un partido de raza después de dos semanas sin competir, Zinedine Zidane redondeó el fin de semana con el regreso de Gareth Bale a la rutina de entrenamientos. La vuelta a una convocatoria del galés, el jugador más determinante del Madrid hasta su lesión el 22 de noviembre, es cuestión de días. Finalizada su primera sesión al ritmo del resto, el objetivo ahora es ir poco a poco para intentar que llegue al 100% al partido de vuelta de octavos de Champions frente al Nápoles, dentro de tres semanas.

Bale ha completado el último paso de su largo proceso de recuperación diez días después de haber comenzado con el trabajo de campo. Sin riesgo aparente a la hora de volver a correr y calzarse de nuevo las botas, la preocupación del jugador, muy conservador en temas físicos y de lesiones, y los servicios médicos está en ver como va respondiendo el tobillo derecho del galés a los golpes y a las flexiones que implican estos en los distintos ejercicios rutinarios de los entrenamientos, como los partidillos.

Zidane ya descartó al atacante para la ida de octavos ante el Nápoles y si su evolución durante la semana no sufre ningún contratiempo, su regreso definitivo se producirá en un máximo de diez días. O bien frente el Espanyol, partido en el que su vuelta podría ser algo forzada, o bien en Mestalla, Bale regresará a los terrenos de juego para empezar a acumular ritmo y minutos de cara a la vuelta contra el Nápoles, el 7 de marzo, fecha para la que espera estar a tope. A partir de ahí, el reto no es otro que recuperar el nivel de los primeros meses, el más alto desde que llegó al Madrid, de cara al tramo decisivo de la temporada. La lesión fue otro frenazo en seco para el galés, lastrado un curso tras otro por las lesiones desde su llegada al Madrid.

Con multitud de lesiones musculares a sus espaldas, una de las tareas de Antonio Pintus, el preparador que contrató Zidane, era conseguir que Bale enterrara por fin sus continuos problemas en el sóleo y en el gemelo. Los músculos parecían por fin respetarle pero una dura entrada de Coates, jugadores del Sporting de Portugal, le provocó una lesión traumática en los tendones del tobillo derecho de Bale solo reparable con cirugía.

Determinante y regular

Más de dos meses de baja y otro contratiempo para Bale justo en el momento en el que su juego se consolidaba y su producción resultó ser decisiva para el equipo. El extremo alcanzaba sus máximos registros de blanco y empezaba a sentirse cómodo en el papel de líder ante el bajón de Cristiano. Sin el portugués, se autoproclamó como referente del equipo. Hasta su lesión, sumaba 7 goles y 4 asistencias, su máxima producción a esa altura en sus cuatro años de blanco, y era el jugador más desequilibrante y resolutivo en el equipo de Zidane a base de potencia y una enorme capacidad para generar en la zona de ataque. 

Con Cristiano todavía inmerso en la intermitencia y Benzema pasando por sus peores momentos en los ocho años que lleva club blanco, la vuelta de Bale es la mejor noticia para Zidane de cara a los meses calientes de una temporada en la que el galés, superado este nuevo contratiempo, aspira a consolidar su condición de estrella en el Madrid

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