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Zozulya deja el Rayo Vallecano obligado por el rechazo de la afición horas después de llegar

El jugador regresa al Betis, donde no podrá jugar, después de los ataques de los Bukaneros, que lo consideran "neonazi"

Pintada contra Zozulya.

Roman Zozulya ha sido uno de los fichajes más breves de la historia del Rayo Vallecano. Pocas horas después de que el delantero ucranio y el Betis acordaran su cesión al conjunto madrileño, el atacante regresó a Sevilla ante la airada reacción de una parte de la afición de su nuevo equipo, capitalizada por el grupo ultra de los Bukaneros. Acusado de “neonazi” por los radicales vallecanos, el paso de Zozulya por las instalaciones del Rayo en Madrid fue muy duro para el jugador.

Representantes de los Bukaneros se presentaron en el entrenamiento de sus compañeros con una pancarta. “Vallekas no es lugar para nazis. Presa, para ti tampoco. Vete ya”, rezaba el cartel, en alusión al jugador y a Martín Presa, presidente del club. Aficionados rayistas increparon e insultaron al jugador y tres furgones de la Policía intervinieron para que la situación no pasara a mayores. “Fuera de aquí, hijo de puta, no queremos nazis. Si eres tan racista no te pongas nuestra camiseta”, le gritaron al futbolista.

Zozulya con el Betis
Zozulya con el Betis Getty

La reacción del Betis fue inmediata tras lo acontecido. “Ante los problemas surgidos con los radicales del Rayo, hemos hablado con este club y en protección al jugador, que es nuestro, hemos decidido que regrese a Sevilla”, afirmó el director deportivo del Betis, Miguel Torrecilla, en la radio oficial del club andaluz. “Lo primero es la persona y hay que protegerlo”, destacó el dirigente. Zozulya habló por teléfono con Marcos Álvarez, preparador físico del Betis que domina el ruso, y le indicó que estaba destrozado y muy afectado por todo lo ocurrido en Vallecas.

El escudo de su país

Zozulya deja el Rayo Vallecano obligado por el rechazo de la afición horas después de llegar

El origen al rechazo por parte de una parte de la afición del Rayo a Zozulya proviene, sin embargo, de un malentendido que se produjo cuando aterrizó en Sevilla para fichar por el Betis. El pasado 1 de agosto, el atacante apareció con una camiseta con el escudo de Ucrania y unas palabras en ucranio. Un medio de comunicación acusó a Zozulya de pertenecer, de forma errónea, al grupo neonazi Pravy Sektor, partido político nacionalista y paramilitar ucranio. La noticia fue difundida por diversos canales a pesar de que Zozulya negara, ya en la presentación con el Betis, su pertenencia al citado grupo neonazi.

La presión de los Bukaneros complicó la operación entre el Rayo y el Betis en la tarde del martes. Martín Presa, el presidente del Rayo, pidió a los dirigentes béticos información acerca de las denuncias realizadas por los ultras de su club. Con la operación estancada, Presa pidió un requisito para sacar adelante el fichaje. Entonces fue el propio jugador el que se sugirió la posibilidad de explicar por carta a la afición del Rayo Vallecano cuál era su filiación política.

“Estos aficionados no saben nada de mi vida y de mi país”, exclamó Zozulya mientras escribía la carta. En el texto, el ucranio ofreció su explicación de por qué se le relaciona con un grupo neonazi: “Llegué al aeropuerto de Sevilla con una camiseta con el escudo de mi país y unos versos del poeta Taras Shevchenko, estudiado en todas las escuelas de la Unión Soviética. Un periodista publicó que traía una camiseta de un grupo paramilitar que se distingue del escudo de mi país porque lleva una espada de gran tamaño”. “Nunca he estado vinculado a ningún grupo neonazi ni paramilitar”, añadió el futbolista, que ha reconocido al Betis su condición de nacionalista ucraniano. Nunca dudó en ofrecer su imagen para ayudar al ejército regular de Ucrania y participar en actos benéficos para socorrer a huérfanos y caídos en combate del ejército regular de Ucrania.

Declaraciones de los seguidores del Rayo y del representante de Zozulya.

Las explicaciones de Zozulya no surtieron efecto alguno en los ultras del Rayo. El jugador regresa a Sevilla y lo hace con la temporada rota, puesto que de aquí a final de temporada solo puede jugar en el Rayo. El motivo es que ha cubierto el cupo de inscripciones de una temporada al haber sido registrado ya por tres equipos: Dnipro, Betis y Rayo. Los servicios jurídicos de Rayo y Betis tienen prevista una reunión para solventar el contrato. El club bético aspira a que el Rayo pague lo acordado en el frustrado contrato de cesión.

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