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Mundial de balonmano

Récord mundial de espectadores para un partido de balonmano

El Francia-Islandia de octavos del Mundial reúne a 28.010 asistentes en Lille, el registro más numeroso para este deporte

El pabellón de Pierre-Mauroy, en Villeneuve-d'Ascq, durante el Francia-Islandia.
El pabellón de Pierre-Mauroy, en Villeneuve-d'Ascq, durante el Francia-Islandia. AFP

El balonmano parece dejar definitivamente atrás la imagen de ese deporte colectivo amateurpor excelencia que brilla solo cada cuatro años durante los Juegos Olímpicos. La disciplina alcanzó ayer un nuevo hito en su historia en un partido del Mundial de Francia. Unos 28.010 espectadores llenaron las gradas del monumental pabellón polideportivo de Lille, al norte del país, para ver el duelo que enfrentó en octavos de final de la competición a la anfitriona e Islandia. La cifra constituye un nuevo récord mundial de asistencia para un encuentro de balonmano.

El enfrentamiento se saldó con el triunfo de la selección gala (31-25), para el disfrute de la inmensa mayoría de los franceses que acudieron al estadio.El registro supera la anterior marca, fijada en el Mundial del 1999, cuando unos 25.000 asistentes se congregaron apretados en las gradas del pabellón del Cairo, en Egipto, para presenciar la memorable final entre Rusia y Suecia (victoria de Suecia, 25-24). No es la primera vez que en el estadio Pierre-Mauroy de Lille, joya arquitectónica de 500 millones de euros y habitual sede del equipo de fútbol, se registra una plusmarca mundial de espectadores. La última vez ocurrió en el Europeo de baloncesto del 2015 con 27.372 espectadores que presenciaron el triunfo de la selección española, liderada por un espectacular Paul Gasol, ante Lituania en la final del torneo. Allí también se estableció un nuevo récord para un partido de tenis durante la final de la Copa Davis del 2014, entre Francia y Suiza, con 27.432 personas.Este nuevo hito para el balonmano se ha logrado en unas condiciones similares a los de los récords anteriormente mencionados, pues la organización tuvo que cerrar el techo del estadio y desplegar una batería de calentadores encima de la pista para cumplir con las normativas de la federación internacional de la disciplina (IHF), que obliga a un mínimo de 18 grados para poder jugar. Fuera del recinto, la temperatura rondaba los cuatro grados al principio del partido. 

Época doradaEl récord de asistencia es el reflejo de la época dorada que está conociendo el balonmano en Francia. Es, también, consecuencia de los resultados de la selección gala, bicampeona olímpica y pentacampeona del mundo. Los éxitos han provocado la llegada masiva de patrocinadores, que han puesto al balonmano en la posición de poder discutirle su cuota de fama al baloncesto y al voleibol en el podio de los deportes colectivos más seguidos del país.

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