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La ofensiva de Simeone por la Copa

El técnico del Atlético medita alinear a su once más atrevido ante el Eibar

Carrasco trata de zafarse en velocidad del bético Piccini.
Carrasco trata de zafarse en velocidad del bético Piccini. EFE

Tres victorias consecutivas en Liga y el pase a los cuartos de final de la Copa no han desactivado la sensación de que el Atlético no termina de reencontrarse. El pasado sábado, hastiada por el mal juego del equipo ante el Betis, parte de la hinchada recriminó una acción de Koke en los minutos finales. El volante prefirió guardar la pelota en un saque de esquina a arriesgarla con un centro directo. La acción, en otro tiempo, no hubiese sido objeto de reproche.

La falta de fútbol y esa percepción de que el equipo no transmite la autoridad defensiva que busca recuperar sobrevuela la previa del duelo copero de esta noche ante el Eibar. “Las críticas siempre existieron, en el fútbol, en la política, en la religión, en la vida...”, responde Diego Pablo Simeone cuando se le recuerda que os últimos resultados favorables han ido acompañados de críticas por el juego y por la imagen de vulnerabilidad que sigue transmitiendo su equipo.

Desde que se inició el curso en el ambiente ha estado que el plantel daba para dar un paso adelante, que Simeone dispone de jugadores para darle una vuelta de tuerca más ofensiva al equipo. La dio tras los empates con el Alavés y el Leganés y en este partido de ida de los cuartos de final de la Copa parece dispuesto a dársela de nuevo. En los ensayos previos ha probado con Saúl y Koke en el medio y con Gaitán y Carrasco en los costados. Esa formación supondría la suplencia puntual de Gabi, reservado para la batalla física que se espera el próximo domingo en San Mamés.

La fórmula de Gaitán y Carrasco en las bandas, con Koke y Saúl en el medio fue la primera con la que decidió dar aquel primer paso adelante. Fue contra el Sporting de Gijón (5-0) y desde entonces no ha vuelto a repetirla. Quizá sea este el centro del campo con el perfil más ofensivo que pueda alineare el técnico argentino.

Individualmente, ese cuarteto marca el desconcierto de Simeone en su búsqueda de un once y un estilo definidos. Los cuatro han sido utilizados en distintas posiciones y no han encontrado aún un rendimiento estable. Koke ha jugado por la derecha, por la izquierda, como mediocentro y como mediapunta. Saúl también ha visitado los dos costados y el eje del centro del campo. Gaitán ha jugado por derecha y por izquierda, como Carrasco, que también ha sido alineado como segundo delantero. El caso de estos dos últimos representa la dificultad de los jugadores de buen pie para entrar en un equipo en el que la ida y la vuelta es innegociable. Ese centro del campo, de confirmarse, tendrá que medirse a un equipo muy respetado por Simeone. En el partido de Liga disputado en Eibar el pasado siete de enero el conjunto de Mendilibar pasó por encima del Atlético en muchas fases del encuentro. “Tiene un trabajo de equipo muy bueno y los que suelen entrar lo hacen igual en consecuencia del trabajo que tienen; juego en largo, segunda pelota, mucho centro en los costados... En cuanto tienes una presión mala adelante se te presentan enseguida con los cuatro delanteros”, advierte Simeone.

La Copa es un objetivo muy apetecible tanto para el técnico como para el vestuario. “Esta competición, como dicen los chicos ha sido un embrión enorme para este grupo de cara a todo lo que sucesivamente vino después”, concluye Simeone en referencia al título conquistado en 2013 frente al Madrid en el Santiago Bernabéu.

 

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