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A Messi no se le tose

El Barça destituye a Gratacós como responsable de las relaciones institucionales con la federación española por decir que “Leo no sería tan bueno sin Neymar, Suárez e Iniesta”

Leo Messi se entrena este viernes en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí. Quique García EFE /ATLAS

Lionel Messi se siente tan a gusto en el Barça que nunca ha querido marcharse desde que llegara a los 13 años, entonces siendo un chiquitín de talento rebosante que hacía virguerías que los otros ni soñaban. Pasado el tiempo, se ha convertido en el mejor jugador de la historia y sigue en el Barça con el 10 a la espalda y el balón en los pies, ya con 29 años. Lo que no impide que haya tenido sus enredos y pulsos con la entidad. Como ahora. Pero desde ayer quedó claro que a Messi no se le tose y así lo reivindicó Albert Soler, director de los deportes profesionales, que, tras informar al presidente Josep Maria Bartomeu, destituyó a Pere Gratacós como responsable de relaciones institucionales con la federación española —no así del área de formación y crecimiento— por una declaración desatinada sobre La Pulga. “Ya basta. Aquí hablan todos y se da una versión que no concuerda con la del club”, esgrimen desde la cúpula; “si mañana le preguntan al presi si está de acuerdo y dice no, ¿qué imagen da el club?”.

Resulta que tras el sorteo de los cuartos de la Copa, en el que el Barça quedó emparejado con la Real, Gratacós, soltó: “Sin Iniesta, Neymar y Piqué, Messi no sería tan bueno. Es el mejor, eso sí”. Palabras que venían a decir que su rendimiento era superior si estaba envuelto de estos jugadores y no de otros, algo obvio si se mira a la selección argentina.

“Todos tienen su opinión. Cualquier cosa sirve para separar, para sacar punta. El culer está tranquilo. Y de todo lo que rodea al fútbol se empieza a cansar un poco ya”, resolvió Luis Enrique sin saber qué ocurriría horas más tarde; “no voy a entrar en el juego. He escuchado las declaraciones y me quedo con que ha dicho que Leo era el mejor”. Pero Gratacós no solo dijo eso. Las palabras quitaron valor al diez y el club le relevó “por haber expresado públicamente una opinión personal que no coincide con la entidad”. Desde el Barça añaden: “No tiene que hablar de lo que no toca”.

Luis contra Grau

Entre otras cosas porque estas declaraciones se encuadran dentro del proceso de renovación del futbolista y se añaden a la frase del director ejecutivo Óscar Grau, que esta semana pronunció: “Con la renovación de Messi, cabeza fría y sentido común”. En el club no sentó bien la reflexión “porque no era el momento”, pero apuntan: “Sus palabras son idénticas a la versión del club”. El axioma, en cualquier caso, rechinó al propio jugador, y también a un equipo que no quiere perder la zurda que guía su fútbol. “A Messi hay que renovarle y no tener sentido común”, replicó Luis Suárez. Luis Enrique añadió: “Lo que hay que tener es tranquilidad”. Aunque desde la ciudad deportiva agregan: “Renovará seguro”. Algo imperioso para una directiva que ha sido diligente con las renovaciones de su entorno (Neymar y Suárez), pero que falta por cerrar la suya y también la de Iniesta.

Entienden los allegados al diez que el Barça no protege a su estrella desde la palabra, por más que sí lo haga en los papeles porque siempre le paga más que a nadie. En 2008, por ejemplo, el club desatendió su deseo de jugar los JJOO —lo querían en la previa de la Champions— y amenazó con ir al TAS por la insistencia de la Asociación de Fútbol Argentina (AFA) y la FIFA. “No se tiene en cuenta la voluntad de mi hijo”, manifestó Jorge Messi. Pero Guardiola, consciente de que al bueno hay que tenerlo contento, levantó el veto para que volviera con una sonrisa y la medalla de oro.

Varios enredos

Con la llegada de Sandro Rosell a la presidencia se volvió a tensar la cuerda porque su plan pasaba por darle a Neymar el protagonismo de Messi, toda vez que pensaba que tendrían carreras opuestas por la edad de cada uno. Aunque se recondujo la situación con la contratación del técnico Martino, que encandiló al padre de Messi en sus tiempos mozos y que parecía dispuesto a hablar el idioma de Leo y, por extensión, del Barça. No fue así. Aunque con Bartomeu también se vivió un episodio crítico en la anterior renovación, cuando el vicepresidente económico, Javier Faus, afirmó: “No veo motivo para mejorar el contrato a un señor al que ya se lo mejoramos hace seis meses”. El diez replicó: “Faus no sabe nada de fútbol”. Por lo que el vicepresidente tomó las de Villadiegoy Leo ganó su contrato.

Por el camino ha habido rifirrafes porque Messi quiso traer a Agüero para el primer equipo y a su primo (Emanuel Bianchucci, que juega en el Ceará brasileño) para el filial, pero la dirección deportiva se negó y después prescindió de su gran amigo Pinto como suplente en la portería. Ahora se repiten enredos. “Esperemos que estas palabras no nos den problemas”, zanjan desde el Barça, que aclara que a Messi no se le tose.

Entrenó a Leo en el filial

Gratacós llegó al filial del Barça de la mano de Sandro Rosell durante el mandato de Joan Laporta, momento en el que entrenó a Messi e incluso lo recomendó para ascenderlo al primer equipo. Aunque, luego, en una entrevista a Sport diría: “En África hay muchos Messis. Entrené a Leo y luego he visto a estos jugadores y puedo decir que hay muchos que tienen un nivel similar”.

Gratacós era la opción que tenía el club en la recámara para destituir a Rijkaard y que hiciera de puente hasta la llegada de Scolari. No ocurrió porque el holandés acabó por encontrarle el hilo al equipo y Gratacós se quedó en el club dentro del organigrama de la cantera.

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