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El Real Madrid abruma al Granada y sigue como un tiro

El equipo de Zidane golea (5-0) con un partido redondo de principio a fin

Real Madrid - Granada
Cristiano cabecea para marcar el tercer gol del Madrid. Getty

Un Madrid coral e impecable abrumó de lo lindo a un Granada sin poso, sin nervio, sin nada de nada, sin tiempo ni para quitarse el chándal. Los blancos no hicieron concesiones y mantuvieron el subidón en esa exitosa ola que le ha llevado a igualar el récord español del Barça de Luis Enrique, que el curso pasado encadenó 39 partidos sin perder. Este Real va como un tiro y lo confirmó ante los apesadumbrados chicos de Lucas Alcaraz. Fue un Madrid comprometido, sinfónico, ordenado, ambicioso y con un vigor extraordinario. No hubo madridista que desdeñara el “ayuno” exigido por el mercado chino y a las 20.00 de Pekín, siete horas más que en el Bernabéu, nadie se tomó la cita como un engorro. Isco fue el síntoma de la camaradería del grupo de Zidane.

El malagueño fue la percha de todos, con y sin balón, porque hace tiempo que ha entendido que en este equipo solo los tres atacantes con frac tienen concesiones. Lo sabe Isco como lo han tenido que metabolizar competidores por su puesto como Asensio y James. En este Madrid hay focos para todos: lo mismo marca Nacho el golazo del año (ante la Cultural Leonesa) que se destapan como goleadores ante el Granada gente como el propio Isco, autor de dos tantos, y Casemiro.

A Zidane le funcionan todos los montajes, los de antes y después del Mundialito, que suele ser un punto de inflexión a la baja. Lo mismo dio el pujante Sevilla que este Granada sin cuajo, nada troncal, remendado cada temporada por jugadores en tránsito, lo que le deja sin futbolistas bandera, de referencia. Cada plantilla granadina es un galimatías babélico. Demasiadas sobrecargas para medirse a un Madrid que, tanto en la exigente Copa como en la más llevadera jornada de Liga, se desplegó con gran ímpetu, con mordida al adversario en su propio sector defensivo.

De esa presión alta surgió el primer tanto. Este Isco con diente pujó con Samper, al que hizo perder la pelota, y el propio exjugador del Málaga puso el broche a la jugada frente a un Ochoa que abrió la puerta al gol y el balón se coló bajo su cuerpo. No se paró el Madrid, que ha ganado con creces en continuidad. Los futbolistas se saben con el viento a favor y se lo quieren pasar pipa. Sin demora llegó la diana de Benzema, en fuera de juego tras un disparo de Modric mal palmeado por el meta mexicano del Granada.

La ilegalidad del segundo gol resultó episódica. El equipo local era un cañón, inalcanzable para el fogueo granadino. En ningún tramo fue un conjunto retórico. No rehuyó los asaltos y cada vez que ganó el balón metió el turbo hacia la meta de Ochoa, antes y después de sellar la goleada. Escoltados por Casemiro, Kroos y Modric hicieron fluir el juego, siempre muy juntos, con auxilios constantes e Isco de mosquetero en todos los sectores del campo. Precisamente, el acierto de Benzema en el segundo tanto fue producto de la enésima subordinada entre Isco y Marcelo, también este sobresaliente en su décimo cumpleaños como madridista.

Isco bate a Ochoa para firmar su segundo gol. ampliar foto
Isco bate a Ochoa para firmar su segundo gol. Getty

Llegó de puntillas y bajo sospecha, pero hace mucho tiempo que disipó cualquier duda. Confirmado queda que el club encontró al mejor relevo posible de Roberto Carlos, cuestión que parecía utópica. La hinchada lo certificó al despedir al brasileño con honores. Antes de su relevo por Coentrão, Marcelo dejó huellas del jugadorazo que es. De otra trenza suya con Isco llegó el pase para el cabezazo de Cristiano que supuso el 3-0. Y él fue el origen de una acción que define a este Madrid tan enchufado como desatado. A la media hora, un fantástico taconazo de Marcelo enfiló a Nacho, esta vez central, que se lanzó como extremo y su centro lo cerró otro defensa, Carvajal.

El segundo periodo plasmó el afán madridista. La sobremesa estaba resuelta, pero nadie aflojó. Aparecieron con gancho y apetito James y Asensio, CR no paró de pedirlas todas, Carvajal recuperaba la posición como si le fuera la vida, Casemiro mantenía los puños apretados… Ni una oportunidad tuvo el Granada hasta el minuto 89. De principio a fin el Madrid fue convincente, por todo y por todos. Solo dejó motivos para brindar. Hoy es un trueno, mañana ya se verá.

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