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Millán, el ‘mago’ del decatlón en España

El técnico es el forjador de la medalla de plata de Antonio Peñalver en Barcelona 92

Antonio Peñalver, tras ganar la plata en la prueba de decatlón masculino en los Juegos de Barcelona 1992.
Antonio Peñalver, tras ganar la plata en la prueba de decatlón masculino en los Juegos de Barcelona 1992. EFE

Hace unas semanas, concretamente el pasado 7 de noviembre, el nombre de Miguel Ángel Millán, de 66 años, desapareció del listado de componentes del comité técnico de la Federación Española de Atletismo, del que formaba parte como corresponsable, junto a Manoli Alonso, de pruebas combinadas. “Cuando nos llegó información de la denuncia, el presidente José María Odriozola le envió una carta comunicándole que quedaba apartado del comité”, señalan fuentes de la federación, que desde hace tres semanas preside Raúl Chapado.

“En cuanto recibió la carta, Miguel Ángel me contrató”, confirma el abogado José Manuel Niederleytner, el penalista que defiende al técnico en la isla de Tenerife, donde reside desde 1993, cuando citando “problemas personales” rompió con Antonio Peñalver y con Alhama de Murcia, la localidad en la que había comenzado su carrera de profesor y entrenador. La policía de La Laguna ha investigado y ha concluido que hechos similares al denunciado en Tenerife fueron la causa de su traslado junto a su familia de Alhama a Canarias, donde encontró trabajo en un instituto.

“Entré en el atletismo casi por casualidad, en los Juegos Escolares, ya que yo venía del balonmano, pero me gustó sobremanera y me ganó para siempre. Una vez dentro de algo, siempre aspiro a lo máximo y por lo tanto mi dedicación también fue máxima”, explicaba Millán en 2007 en una entrevista publicada en la web de la federación. “Las combinadas siempre me gustaron por la dificultad técnica que entrañan y por el apasionante mundo que las envuelve. Me parecían que eran como subir el Everest para un alpinista (cosa que siempre soñé y nunca realicé), por lo tanto había que intentar esa otra meta apasionante, y así fue”.

En Alhama de Murcia, la vida de Millán, su pasión por el decatlón, se cruzó con la de Antonio Peñalver, un prodigio de 1,93m de altura y 90 kilos al que convirtió en subcampeón olímpico en los Juegos de Barcelona 92 después de casi 10 años de trabajo y entrenamientos sobre el asfalto de las calles del pueblo. Le descubrió en la clase de gimnasia del colegio, cuando Peñalver, el futuro superhombre español, era un niño de 14 años y Millán lo describía como “una caña de bambú con un cuerpecillo encima”.

El preparador plantó en Canarias la semilla de las combinadas

Cuatro años más tarde, en 1984, Peñalver acabó octavo en los Europeos júnior. Las cosas empezaron a cambiar en Alhama. El pueblo construyó una pista de atletismo, Millán dejó el colegio y se dedicó en exclusiva a entrenar. Alhama se convirtió en la meca del decatlón español, adonde más jóvenes, como Javier Benet, que años después batió el récord nacional establecido por Peñalver, acudieron a prepararse.

El club de atletismo Alfil Alhama se convirtió en Alhama a secas y Millán no volvió a salir a la superficie del atletismo hasta varios años después, cuando sus hijos Germán y Joaquín comenzaron a destacar como lanzadores de peso. Su padre comenzó a entrenarlos en el club de atletismo de Tenerife, olvidando por unos años las pruebas combinadas. Pasado el tiempo, sus hijos dejaron la práctica del lanzamiento y se hicieron también entrenadores. Miguel Ángel Millán plantó en Canarias la semilla de las combinadas, que volvió a germinar con atletas como Jonay Jordán y Javier Pérez.

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