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James recuerda a James

El colombiano del Madrid completó ante el Dortmund su mejor encuentro del curso

James remata ante Weidenfeller.
James remata ante Weidenfeller. AP

Cuando James Rodríguez fichó por el Madrid en 2014 lucía varios tatuajes en los bíceps internos de sus brazos —y alguno suelto en el antebrazo, donde sobresalía el nombre de su hija Salomé—, que se asomaban con timidez por las mangas de la camiseta. Dos años después los dibujos han colonizado sus extremidades superiores y se han extendido a lo largo del tronco, llegando incluso hasta las piernas.

No solo la cantidad de tinta en el cuerpo de James advierte de la transformación del colombiano. La paulatina pérdida de sincronía con el equipo ha terminado por convertir al futbolista en un habitual del banquillo, a pesar de que su participación en el empate ante el Borussia Dortmund parece haber devuelto el aire al único jugador al que Zidane no ha sido capaz de conectar a su proyecto. Aunque el francés haya reiterado hasta el hartazgo que cuenta con James, solo una reacción del jugador parece capaz de devolverle la titularidad. Y el mensaje parece que empieza a hacer efecto.

En su cuarto partido en la Champions, el 14º en el que participa esta temporada de los 23 disputados, James completó 94 minutos destacables. En su octavo partido como titular, el colombiano, que no jugó un solo minuto ante el Barcelona en el clásico del Camp Nou, demostró una empatía futbolística inesperada. Con 55 pases recibidos fue el futbolista al que más buscaron sus compañeros, especialmente Carvajal (11) y Casemiro (8). Ubicado en una línea de tres centrocampistas, James se personó cerca de la defensa para facilitar la salida del balón y trasladarlo hasta el ataque. Con 51 pases completados de 59 intentos, un 86% de precisión, resultó el centrocampista del Madrid más efectivo sobre el campo, mejor incluso que Modric, con 31 de 37.

Suya fue además la asistencia del segundo gol de Benzema, la octava del curso, y un pase a Cristiano Ronaldo que le situó ante las narices de Weidenfeller. El portugués fue el objetivo preferido de James, al que entregó la pelota en ocho ocasiones, lo que advierte de la relevancia ofensiva del cafetero ante el conjunto alemán.

El Madrid espera al América o al Jeonbuk Hyundai

Arrancó ayer el Mundialito de Clubes en Japón con el único partido de previa de cuartos de final que plantea el formato del torneo. El Kashima Antlers, que participa como campeón de la Liga de Japón remontó para terminar ganando al Auckland City (2-1), equipo de Nueva Zelanda y vigente campeón de la OFC Champions League. Así, los nipones se meten en cuartos, donde se medirán con el Mamelodi Sundowns de Sudáfrica —ganador de la Liga de Campeones de la CAF— este domingo a la 11.30 hora española.

El mismo día, unas horas antes (8.00) y por el otro lado del cuadro saldrá el rival del Real Madrid. El América mexicano, campeón de la Concacaf Liga de Campeones, o el Jeonkub Hyundai de Corea, ganador de la Liga de Campeones de la AFC, se las verán con los de Zidane en semifinales el 15 de diciembre a las 11.30. Ese día debutará el Madrid en su segundo Mundialito después de coronarse campeón en Marruecos hace dos años. De clasificarse, el equipo de Zidane disputaría la final del torneo el 18 de diciembre a las 11.30 frente al vencedor de la segunda semifinal, que enfrentará al Atlético Nacional colombiano, campeón de la Libertadores, y al vencedor del duelo entre Mamelodi Sundowns y Sashima.

Sin embargo, la realidad numérica del jugador delimita su notable actuación a un contexto determinado. A pesar de la continua defensa verbal de Zidane —“yo le admiro”—, el colombiano sigue sin hacerse con un hueco en el equipo y sin convencer al francés como revulsivo. En los seis encuentros que ha participado entrando desde el banquillo, en tres de ellos saltó al campo como segundo cambio y en el resto como última opción. Es, además, el sexto jugador con menos minutos de la plantilla, 751, por detrás de Asensio, 799, e Isco, 835, lo que advierte de que su escalafón se encuentra aún lejos de la primera línea.

Los 80 millones de euros desembolsados por el Madrid al Mónaco, con el que podría cruzarse en octavos, pesan como una losa sobre el rendimiento del futbolista. Los 17 goles y 18 asistencias registrados en su primera temporada contribuyeron a magnificar la figura de un futbolista de 25 años que lucha contra su primera gran crisis profesional.

“Siempre quise estar en este club y quiero permanecer por muchos años”, aseguró James tras derrotar al Atlético en la final de la Liga de Campeones, en la que tampoco participó ni un solo minuto. “Yo soy feliz aquí. Todas las personas que tengo cerca también están felices. Es el club ideal y quiero seguir aquí”, completó.

En el laberinto de vallas de plástico que convirtió la zona mixta del Bernabéu en una especie de scalextric, James se movió con gesto feliz y descansado. Con una cazadora de piel, negra, y agarrando un pequeño neceser, no se paró a repasar lo ocurrido en el campo. El paso del colombiano fue acompasado, brioso. Seguramente estuviera memorizándolo para no volver a sentirse estático.

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